Publicado en: 11 enero, 2019

La Mala Educación Chilena

Por Jorge Molina Araneda

La siguiente columna presenta datos y análisis que demuestran la paupérrima, segmentada y desigual educación que se imparte a los estudiantes chilenos.

La educación de calidad es definida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE),  como aquella que asegura a todos los jóvenes la adquisición de los conocimientos, capacidades, destrezas y actitudes necesarias para equiparles para la vida adulta.

En yuxtaposición a lo anterior, existen predictores de los resultados estudiantiles; los principales de estos son:

-Los conocimientos iniciales que tienen los estudiantes al empezar la educación formal.

-Las estrategias de aprendizaje que poseen.

-El contexto sociocultural del que provienen.

-El involucramiento de la familia en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los niños, trasuntándoles curiosidad, disciplina, rigor y hábitos de estudio.

-Cada familia le debe brindar a su prole un ambiente de estudio adecuado yen lo posible, contar con libros en la casa y atizar su lectura y comentarios sobre las temáticas ahí planteadas; a modo de ejemplo: “En Finlandia, el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana” (ABC.ES, noviembre de 2013).

En cuanto al cuerpo docente, previamente determinar si los aspirantes tienen ciertas habilidades para la carrera –en el ámbito del pregrado-, si tuvieron una exigente malla curricular, si la exigencia en las aulas universitarias son pertinentes y altas para la profesión, si el recién graduado posee dominio de contenidos, dominio de didáctica y dominio de grupo.

A modo de observación, los requisitos en el  sistema finlandés para ser docente son:

Calificación de más de un 9 sobre 10 en el promedio del bachillerato.

Cada universidad escoge a sus aspirantes a profesores con estos cedazos: una entrevista para valorar su capacidad de comunicación y de empatía, un resumen de la lectura de un libro, una explicación de un tema ante una clase, una demostración de aptitudes artísticas, una prueba de matemáticas y otra de aptitudes tecnológicas.

-Tras el pregrado universitario, los aspirantes a docentes obligatoriamente deben realizar una maestría para poder aspirar a una vacante de docencia en algún colegio (Ibídem).

En Chile, en 2012 apareció un ranking que analiza los sistemas educativos de 40 paísesrealizado por la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist. El ranking fue elaborado en base a dos categorías: por un lado las habilidades cognitivas, que se miden en base a los resultados de los exámenes internacionales PISA y evalúan áreas como matemáticas, ciencias y lectura. Por otro, los logros educativos, en los que se incluye la tasa de alfabetización y la de graduación entre 2006 y 2010ResultadoChile obtuvo el lugar 33. En PISA 2015, solo el 0,1% de los chilenos alcanzó el máximo desempeño en matemáticas; en Holanda fue 3,2% y en Surcorea fue 6,6%.

De acuerdo a la Fundación Educación 2020, los resultados del SIMCE de 2017 reflejan que “No hemos logrado acortar las brechas socioeconómicas de manera significativa. En Lenguaje la diferencia está entre 50 y 60 puntos en todos los niveles educativos, mientras que en Matemáticas la brecha comienza con 60 puntos en 4º básico y aumenta hasta 105 puntos en 2° medio”. Luego, la diferencia entre estudiantes de sectores socioeconómicos alto y bajo es de dos años.(http://educacion2020.cl/noticias/educacion-2020-sobre-simce-2017-el-diagnostico-esta-claro-es-hora-de-innovar-en-la-sala-de-clase/).

En cuanto a la PSU 2018, de los 209 puntajes nacionales, solo 34 provenían de establecimientos particulares subvencionados, 22 provenían de colegios municipales; mientras que 153 fueron de centros privados, ¡y ojo! los alumnos de establecimientos de esta última dependencia solo representaron el 11% de los examinados en dicha prueba.

La Prueba Inicia de 2012, que se toma a los egresados de Pedagogía de los planteles de educación superior  arrojó que el 69% de los egresados de Educación Básica alcanza nivel “insuficiente” en conocimientos. Es decir, no maneja adecuadamente la materia que enseñará a sus alumnos en Lenguaje y Comunicación, Matemáticas y Ciencias Sociales y de los 16.428 profesores que durante el 2012 se sometieron a la Evaluación Docente, la cantidad de éstos que tienen un nivel “básico” es de 22,3%, y los que tuvieron un nivel “insatisfactorio” fueron el 0,9%.

De acuerdo a Pasi Sahlberg, académico de Harvard, Chile es el arquetipo de un modelo educacional privatizado y que opera según principios del libre mercado, el que trae consigo una equidad decreciente en los resultados del aprendizaje, una calidad de la educación general menor que la esperada y una creciente insatisfacción de los padres hacia el sistema educacional.  Por otra parte, ningún sistema educacional exitoso selecciona tempranamente a los estudiantes.

Finalmente:

-En Chile la educación es tremendamente segmentada ya que obliga a que la descendencia de padres pobres o de clase media tiendan a asistir a establecimientos municipales y/o particulares subvencionados, estos últimos con baja cuota de pago mensual; mientras que los niños y jóvenes de clase alta asisten a centros privados, por ende, el sistema nacional en lugar de igualar el terreno de las oportunidades, refuerza un sistema desigual que, como un círculo vicioso, hace y hará que las mejores oportunidades laborales siempre estén en manos de la élite y las migajas para el resto.

-Se quiere volver a imponer la selección de estudiantes. Y seamos honestos, la selección operaba porque ningún colegio contaba (cuenta) con profesionales idóneos que lograban (logren) nivelar a alumnos que arrastren deficiencias académicas. Nivelar cuesta tiempo, cuesta invertir dinero en profesionales y, aun así, el bisoño estudiante quedaba (queda) rezagado en comparación al resto de sus pares. Es hora, además, que las familias se responsabilicen educacionalmente de sus hijos. Los colegios no son guarderías.

 

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