La lucha contra una refinería de petróleo en Extremadura

Ilusión versus realidad o El buen criterio de los ciudadanos desenmascara la farsa del poder

Corría el mes de diciembre del año 2004 y faltaba ya poco para las fiestas de Navidad, cuando el Presidente de la Comunidad Autónoma se descolgó en la prensa con uno de sus más conocidos y rotundos exabruptos: a Extremadura le ha tocado el premio gordo de la lotería de Navidad. Como el sorteo todavía no se había producido, la sorpresa fue general, y hubo quien hasta pensó que se había amañado el premio. Pero a lo que se refería el Sr. Rodríguez Ibarra era a la inversión de una notable cantidad de dinero público y privado en la construcción de una refinería de petróleo en la Sierra de San Jorge, sita en el corazón de la Tierra de Barros, el centro de la provincia de Badajoz, entre los términos municipales de Villafranca de los Barros, los Santos de Maimona y la Fuente del Maestre. Los ecos del Presidente repitieron la buena noticia a las pocas semanas: es un regalo de Reyes.

Es sabido que cada vez que el Sr. Rodríguez Ibarra abre la boca sube el precio del pan. Son famosas sus salidas de tono populacheras y sinceras para defender la unidad de la patria y pedir para Extremadura lo mejor de lo mejor. Pero esta vez lo primero que subió fue el asombro de los extremeños ante tamaño desparpajo; y luego la indignación de un buen número de ciudadanos que no estaban dispuesto a que le tomaran el pelo con o sin demagogias facilonas. En muy poco tiempo mucha gente se dio cuenta que el premio gordo no era un regalo del cielo, sino un auténtico castigo. ¿Y a santo de qué ese castigo?, se preguntaban los vecinos de los pueblos afectados. ¿Nos quieren tomar por tontos? Y cuando al final de aquel invierno, el 13 de marzo a las 13 horas, se hizo la primera manifestación contra la refinería anunciada, bajo la lluvia en año de sequía, se destacaron algunas pancartas que decían enfurecidas ‘no somos ignorantes’. Como lo cuento.

Extremadura es el país de Jauja. El PSOE (Partido Socialista Obrero Español) lleva más de un cuarto de siglo de gobierno ininterrumpido en democracia, gestionando la región gracias a los fondos europeos (1.000 millones de euros anuales) y a los fondos de compensación territorial del Estado español (recibe un 35% más que la media y aporta un 18% menos). No es que las fuentes manen leche o el oro crezca en los árboles, pero con esa cantidad de dinero regalado se pueden hacer muchas cosas: se ha mejorado el nivel de vida de los más pobres, se ha creado el mayor número de funcionarios del sistema autonómico español, se ha repartido para que los autónomos y los pequeños empresarios puedan sobrevivir, se han llevado su parte los terratenientes, y se ha creado un gran empresario regional. También se han creado algunas infraestructuras imprescindibles…

¿Un gran empresario en Extremadura? El domingo 10/02/2008 en la separata sepia del periódico El Mundo, dedicada a los Mercados, se insertaba un artículo titulado “Alfonso Gallardo, el discreto ‘Rockefeller’ extremeño”, donde se ofrece una pequeña biografía del empresario más poderoso de nuestra región con un resumen de sus hazañas industriales. El Sr. Alfonso Gallardo comenzó siendo chatarrero en sus años mozos y ahora es el mayor productor siderúrgico de España y parte del extranjero. Tiene una gran factoría en Jerez de los Caballeros y ha comprado fábricas y empresas en Madrid, Asturias, Bilbao y Alemania. Todo un hombre que se ha hecho a sí mismo partiendo de la más estricta nada. En el 2007 facturó 2.000 millones de euros con un beneficio bruto de explotación de 450 millones, y su empresa emplea directamente a casi 1.500 trabajadores.[1] El artículo subrayaba el carácter austero y ahorrador de ese hombre, que reinvierte todo lo que gana para aumentar su negocio; tal un calvinista de la primera revolución industrial. Su escalada a las cumbres del poder económico parece un milagro de tenacidad, astucia y constancia. Se destaca también que tiene el apoyo de la Junta de Extremadura para su nuevo proyecto de construir la Refinería Balboa en la Tierra de Barros. Pero conviene aclarar las cosas: esa ayuda al empresario jerezano no es un apoyo puntual, sino un sostenido soporte a sus actividades económicas. Y lo que se ha podido demostrar es que el secreto de la carrera meteórica de un empresario modelo está en la cantidad de leyes que ha tenido que violar con permiso del poder político, para alcanzar el estrellato y apoderarse de su imperio.

En un artículo anexo aparece sucintamente explicado el entramado social y político que ha hecho posible tan astronómica ascensión. Gallardo es tío carnal de Francisco Fuentes Gallardo, un político con enorme influencia y poder en Extremadura y presunto heredero de su fortuna. El Sr. Fuentes Gallardo es Presidente del PSOE en la provincia de Badajoz, ha sido dos veces senador, tres veces diputado en el Congreso, diputado en al Asamblea de Extremadura. Toda una carrera política al servicio del enriquecimiento de su tío, que es a medio plazo el suyo propio, pues su tío es soltero y sin hijos. Eso explica que en Extremadura las leyes económicas, los proyectos de interés regional, las normativas para recibir subvenciones, etc., se hagan ad hoc para favorecer al empresario jerezano.

Por supuesto que Alfonso Gallardo es amigo del Presidente autonómico, Sr. Rodríguez Ibarra, y hasta se rumorea que la mujer de éste tiene intereses en sus empresas. Valga de muestra un botón: los viejos compadres se reunieron con un tercero, Ricardo Leal, propietario de Cristian Lay, una empresa de bisutería radicada en Jerez de los Caballeros, para conseguir la concesión de la distribución del Gas Natural en Extremadura, a través de la empresa DICOGEXA. Para ello se hubieron de cometer algunas irregularidades que fueron denunciadas por las empresas de la competencia y que finalmente llevaron a la sentencia 1.003 de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJEX (Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, 24.05.2001) que anula la concesión de Gas a la empresa DICOGEXA, “por el cúmulo de irregularidades que comete la Administración…” El caso fue denunciado por IU (Izquierda Unida) en dos sesiones de la IV Legislatura (21.04.1997, 21.04.1998) y en la sesión plenaria nº 60 (20.04.2006).[2]

El gran salto adelante de la empresa de Gallardo allá por el año 1996 tampoco fue un milagro, sino una coincidencia. Se declaró Jerez de los Caballeros área de declive industrial, no quieran imaginar cómo, de modo que se pudiera disponer de los fondos que la Comunidad Europea destinaba a mejorar la situación de las regiones en declive. Un 60% del costo de la construcción de la Siderurgia Balboa fue financiado por Europa; el 40% restante lo puso SOFIEX, la Sociedad Financiera Extremeña, dinero público. Se expropiaron irregularmente los terrenos donde se levantó la factoría, lo que llevó a una condena de nuestro Rockefeller por el Tribunal Superior de Justicia; la broma casi le cuesta que derribaran su flamante instalación, y si no se llegó a ello fue porque la Junta de Extremadura untó con millones de euros a los perjudicados de su poco regular actuación.

Así que el truco para conseguir éxito en los negocios no es difícil de descubrir. El nombre que eso recibe es ‘tráfico de influencias’. Losmillones del Sr. Gallardo se deben a la mayor operación de tráfico de influencias de la democracia, al decir de Diego Valderas, coordinador de Izquierda Unida en Andalucía, en rueda de prensa de Junio 2008. En tono más fuerte y en la misma rueda de prensa, el representante de la movilización ciudadana habló de la colusión entre el poder político y el poder económico, un caso que debería estar en manos del fiscal anticorrupción.

Por eso cuando a principios de enero del año 2005, Ramón Ropero, alcalde de Villafranca de los Barros, insistió en seguir la broma de su presidente regional y afirmó que la Refinería Balboa de Alfonso Gallardo era un ‘regalo de Reyes’, casi que no hubo más remedio que echarse a reír. El Sr. Ropero le debe casi tantos favores a su jefe de filas, como sus subordinados le deben a él. Se comprende que le coree la gracia. Entre otras cosas, le debe no haber sido sancionado cuando se jugó los fondos públicos extremeños en el casino de Estoril. Pues sépase que el alcalde de Villafranca tiene famade ventilarse los dineros públicos en juegos de azar. Las declaraciones de su alcalde levantaron un disgusto tan monumental entre los vecinos, que esas mismas Navidades se creó la Plataforma Ciudadana Refinería No (PCRN). Corría el mes de enero, nada más empezar las clases, cuando cincuenta ciudadanos en el salón de actos del colegio público del pueblo, firmaron un documento comprometiéndose a enfrentar la megalomanía de los poderes públicos y privados de la Comunidad Autónoma. Más o menos. Y empezó el rosario de reuniones, declaraciones, asambleas, conferencias, denuncias, marchas, concentraciones, manifestaciones, panfletos, boletines, publicaciones, libros, … Hoy en día la PCRN ha crecido y madurado, es un referente de la movilización popular en Extremadura. Cuatro años dan para mucho.

Incrédulos y escépticos: ¿de verdad estamos en el mejor de los mundos posibles?

Se produjo lo que los grises boletines oficiales llaman ‘alarma social’, una auténtica alarma social. Los boletines pintan de gris el mundo, mientras la propaganda oficial lo pinta de rosa. Los argumentos sobre los que se apoya la construcción de la Refinería Balboa, parecen extraídos del credo decimonónico: la Refinería es Progreso para una región olvidada y deprimida, Extremadura tiene la oportunidad de subirse al tren del Progreso, se van a crear 3.000 puestos de trabajo, la riqueza alcanzará a todos, etc. Por eso se creó una asociación por el Progreso y Desarrollo de Villafranca (PRODEVI) a la que asistieron unos cuantos empresarios favorables al partido de gobierno. La Refinería Balboa tendría la participación del BBVA (Banco Bilbao Vizcaya Argentaria), Caja Madrid, Caja Extremadura, y una sustanciosa aportación de capital público el 20% de la inversión total, que por entonces se estimaba en 1.800 millones de euros y hoy en día en 2.500 millones de euros –sospechándose que el costo final será todavía más grande-. La clase empresarial aplaudió el proyecto; tan sólo el sector agrícola se opuso frontalmente. Y las sucesivas elecciones del año 2.007, municipales y autonómicas, y 2.008, al Senado y al Congreso, les dieron la razón. La tímida oposición que había mantenido el PP (Partido Popular) no le sirvió para mucho, incluso perdió apoyo entre los empresarios que apoyaron la iniciativa industrial con la ilusión de ver mejorados sus respectivos negocios. Y la firme oposición de IU no le favoreció demasido, pues perdió votos y desapareció de la Asamblea de Extremadura. El Sr. Floriano, Secretario del PP, afirmó que Extremadura había dicho que sí a la Refinería.

Sin embargo el grupo de obstinados ciudadanos que creó la PCRN no quiso aceptar tales argumentos, algunos tan contundentes como la mayoría absoluta del PSOE en la Asamblea de Extremadura. Y es que las razones del NO son muchas y de peso, lo suficiente como para nadar contra corriente. Tenemos que hablar de esas razones, pero me voy a demorar todavía un poco para describir cómo se organizó la movilización. La PCRN es una asociación democrática de base y sin vínculos políticos preestablecidos. Para evitar contaminaciones y suspicacias incluso se recogió en sus estatutos que ningún miembro de la directiva de la PCRN podía pertenecer a otra asociación. Una pureza que no se ha podido compaginar con la realidad, y que tampoco ha evitado las acusaciones de pertenencia a las más diversas ideologías, desde la extrema derecha a la extrema izquierda: quien dijo que se trataba de un grupo de reaccionarios –la propaganda del PSOE local y regional-, quien que en realidad son batasunos –declaraciones de concejales del PP-, otros que estaba manipulada por IU –rumores varios en diferentes mentideros-, etc. En realidad, siendo una plataforma ciudadana en ella se encuentran personas de toda ideología, de derechas y de izquierdas, más o menos radicales, gente laica y de iglesia, ecologistas y agricultores, obreros y profesores, juntos pero no revueltos y en buena armonía.

Su funcionamiento se estructura en dos elementos principales: primero, una Junta directiva de unos veinte miembros que se reúne cada semana para tratar de la marcha normal de la asociación y que planifica las actividades: charlas, publicaciones, entrevistas, ruedas de prensa, asambleas, manifestaciones y concentraciones, propaganda, etc. Además la Asamblea de socios que reúne periódicamente, una vez al mes, a unas trescientas personas y es decisoria y soberana acerca de todas las decisiones que afectan a la asociación. Otros elementos organizativos son las áreas de trabajo cuyo funcionamiento no es muy regular y también la coordinación entre las diferentes Asambleas locales creadas en Villafranca de los Barros, los Santos de Maimona, la Fuente del Maestre, Zafra, Almendralejo, Mérida, Badajoz, Cáceres, Villanueva de la Serena, etc.

El entorno de ciudadanos movilizados que participan en las actividades de la PCRN puede andar por las diez mil personas; y las simpatías del movimiento abarcan en principio a varios cientos de miles en Extremadura. Como recientemente la movilización contra la Refinería Balboa se ha extendido a Andalucía y Portugal es de suponer que la influencia de la PCRN abarque ya a muchos más ciudadanos. La composición social de los miembros y simpatizantes de la PCRN consiste principalmente en los campesinos de Tierra de Barros, que temen verse perjudicados por la nueva instalación industrial. Esta comarca es rica en productos de secano, vid y olivo, con uno de los mejores índices económicos extremeños; la propiedad está repartida entre pequeños y medianos agricultores, agrupados en cooperativas democráticas que comercializan y organizan la producción. Esas cooperativas agrarias de la zona han sido los principales avales de la actividad contra la Refinería Balboa, con diferentes grados de compromiso. En cambio, los trabajadores del sector industrial, guiados por sus sindicatos mayoritarios CC.OO. y U.G.T., han preferido ponerse al lado de la empresa, fiados en las promesas de trabajo y desarrollo económico. Excepto un grupo de obreros más consciente y crítico. Éstos se encuentran entre los miembros más activos de la PCRN, ocupando puestos de dirección, junto a un grupo de trabajadores intelectuales –que son mayoría en ésta- y los representantes del sector campesino.

Al poco tiempo de la fundación de la PCRN, otra noticia vino a completar el cuadro de los proyectos industriales que la Junta de Extremadura tenía previsto realizar. Cinco centrales térmicas de ciclo combinado alrededor de Mérida levantaron la oposición de la capital autonómica y los pueblos de alrededor. Se crearon numerosas Plataformas Ciudadanas Térmicas NO que se confederaron en una entidad ciudadana contra la industrialización contaminante. La impresión general era que la región seguía siendo tercermundista, para tener que adoptar ese modelo de economía: más subdesarrollo para Extremadura. Porque además empezaron a llover iniciativas aberrantes sobre la región: una urbanización de lujo en la isla en el embalse de Valdecañas del Tajo; otra ídem en Cabezalavaca, pueblo de la sierra sureña de Tentudía, donde también iría un helipuerto para magnates sevillanos y de más lejos; cementerios nucleares en la sierra de los Ibores; incineradora de desechos sanitarios en Llerena; un aeropuerto en Cáceres; ¡y las autovías!, de Cáceres a Badajoz, de Navalmoral a Cáceres, de Badajoz a Córdoba, de Zafra a Huelva pasando por Jerez,… ¡Una locura!

Un modelo de organización espontánea

A esos proyectos ha ido oponiéndose con más o menos éxito la ciudadanía extremeña consciente; minoritaria pero consciente. Hay que decir que las luchas medioambientales tienen tradición en Extremadura: en los 70 se consiguió limitar la plantación masiva con eucaliptos, aunque se pueden ver grandes manchas forestales de este árbol que está asociado a la industria papelera por ser su materia prima. También se impidió abrir la central nuclear de Valdecaballeros en los 80 cuando ya estaba construida, aunque hay otra funcionando en Almaraz. Esa tradición ha alimentado este importante despliegue de protestas ante los planes absurdos del gobierno regional. Al Sr. Rodríguez Ibarra se le ha reprochado el haberse sumado oportunistamente a la movilización contra las nucleares, que le sirvió para consolidarse en el poder, mientras que ahora apuesta por una industrialización retrógrada; a lo que éste ha respondido que se arrepiente de haber participado en aquella protesta.

En esta ocasión el referente del movimiento ha sido la PCRN. La prolongación de la lucha social a lo largo de cuatro años ha multiplicado la experiencia ciudadana. La primera tarea, organizarse, se ha cumplido satisfactoriamente, permitiendo un debate amplio y sostenido acerca de los objetivos de la asociación, y creando una conciencia social acerca de la realidad histórica en la que vivimos, con el final de la era del petróleo y la previsible crisis del actual modo de producción. Además se ha creado un tejido social con una Asociación de Consumidores, la Asociación de Afectados por Gallardo y un grupo de Ecologistas en Acción. También se han creado vínculos con todo tipo de organizaciones, cooperativas, sindicatos, municipios, asociaciones culturales y ecologistas, partidos políticos, etc. Los vínculos más fuertes han sido con las Plataformas contra las centrales térmicas de la comarca de Mérida, por una afinidad evidente; pero también con las asociaciones andaluzas por intereses estratégicos de cortar el suministro de petróleo impidiendo que se haga el oleoducto. Entre las organizaciones que se posicionaron en contra cabe destacar la organización ecologista extremeña ADENEX (Asociación para la Defensa de la Naturaleza Extremeña), además de las diferentes organizaciones ecologistas como ADENA y Ecologistas en Acción.

Como estamos convencidos que el peor mal es la ignorancia, la segunda tarea ha sido informar a la población acerca de las causas y las consecuencias del proyecto del Sr. Gallardo. En este sentido la actividad de la PCRN ha sido ejemplar con varios ciclos de conferencias en la comarca de Barros, como el otoño cultural o el invierno cultural; también las visitas a centros educativos, asociaciones de todo topo, centros ocupados, etc.; con una serie de publicaciones propias, panfletos, boletines y libros, que exponen diferentes aspectos del problema, además de la aparición de artículos en la prensa y cartas al director; con la creación de una página web y el mantenimiento de un servicio de información por internet para los miembros de la asociación y los contactos externos; con programas de radio, artículos en la prensa, cartas al director, etc.

Con esos mimbres se ha creado la mayor movilización de los últimos lustros en Extremadura, en la que han participado ciudadanos, agricultores, ecologistas, artistas, intelectuales, etc. Canalizar la protesta ha sido la tercera tarea de la PCRN. ¿Quién teme al lobo feroz? Lo que parecía imposible se ha hecho realidad. El número de manifestaciones y concentraciones convocadas por las PCRN supera la cincuentena –especialmente en Villafranca de los Barros, donde los ciudadanos se concentran cada mes ante el Ayuntamiento. El número de asistentes varía, pero las mayores manifestaciones alcanzaron la cifra de cinco mil a diez mil participantes. Los extremeños con sus banderas y sus pancartas han llenado las manifestaciones del día de la Tierra en Madrid y en Mérida. La cantidad de actos públicos realizados, la convocatoria de la ciudadanía para expresar su opinión y las ruedas de prensa para exponer la propia causa, mereció el premio de la prensa extremeña a la generación de noticias para la PCRN. La movilización ciudadana ha conseguido varias veces aparecer en los medios de comunicación de difusión en el Estado español.

Ante la debilidad de IU y debido al carácter amplio del movimiento, la PCRN decidió presentar candidaturas independientes en varios municipios de la zona, consiguiendo introducir a sus representantes más destacados, con un porcentaje de votos que oscila alrededor del 20% en diferentes pueblos de la comarca: Villafranca, los Santos, Alange, la Puebla de Sancho Pérez, etc. En las elecciones municipales, esto se consideró un éxito de la movilización, pues además el PSOE perdió algunas alcaldías en los municipios de predominio agrario, aunque se vio reforzado en las ciudades con algún tejido industrial, como Almendralejo. Pero en las elecciones generales el PSOE ganó en todos los pueblos de la comarca, lo que ha sido interpretado como un apoyo a la refinería. La propia ambigüedad del PSOE con una ministra en contra de la refinería y el sector felipista a favor, obró en su favor.

Por otra parte, las alegaciones presentadas en contra del proyecto supera las aproximadamente 60.000 presentadas en Julio de 2.008 ante el Ministerio de Medio Ambiente; y la propia alegación de la PCRN es un dossier con trescientas páginas de objeciones al proyecto, así como la entrega de la documentación anexa en formato digital por la imposibilidad de presentarla en papel. Lo que manifiesta la importante labor realizada. La actividad de la PCRN ha animado también la creación de Plataformas contra el oleoducto en Andalucía, donde se han presentado alegaciones contra ese importante elemento de la Refinería Balboa. Así como se ha recabado el apoyo de las asociaciones ambientalistas portuguesas, que han podido incidir en su gobierno para que solicite participar en el proceso de aprobación del proyecto.

Otra importante tarea de la PCRN, la cuarta, ha sido explorar las posibilidades de triunfo en la lucha política. Desde el principio se mantuvieron contactos con la Administración y con el anterior gobierno de Zapatero; también se consultó a políticos de los diversos partidos y se apeló a las instituciones europeas. De esos contactos salió el primer éxito de la PCRN cuando el Ministerio de Medio Ambiente, dirigido por Cristina Narbona, rechazó con fuertes críticas el Anteproyecto de la Refinería Balboa presentado por la empresa del Sr. Gallardo. Ese varapalo fue la causa de que la empresa no presentara su Proyecto de Construcción de una Refinería en la Sierra de San Jorge hasta tres años después, una vez que se sustituyó a esta ministra por otra y todo su equipo fuera eliminado del Ministerio. En ese delicado momento la PCRN optó por intensificar sus contactos buscando apoyos externos en Andalucía y Portugal. Y esa es la situación actual, en la que el proyecto de la refinería está encontrando una amplia oposición, no sólo en Extremadura sino en todo el sudoeste de la Península Ibérica.

Un reciente informe de la Consejería de Medio Ambiente andaluza señalaba las deficiencias medio ambientales del proyecto en lo que se refiere a Andalucía, por donde tiene que atravesar un oleoducto que conducirá el petróleo desde el puerto de Palos hasta la comarca de Barros. Y después de conocer el proyecto, los portugueses están exigiendo participar en la evaluación ambiental, que debería pasar a ser transfronteriza y tendría que ser supervisado por Unión Europea.

Las razones de un NO

Ya se ha señalado más arriba, las características del empresario promotor de la Refinería Balboa, cuya trayectoria biográfica hace sospechosas sus intenciones. Sin embargo, ese rasgo de su personalidad no levantó durante años más oposición que la de algunos círculos de izquierdistas. Por el contrario, ha sido el ataque a los intereses de un grupo económico importante, como es el sector del vino y el aceite, lo que ha generado esta oposición. Quizás el dato más destacado en cuanto a las dimensiones de la protesta haya sido el haber presentado 60.000 alegaciones contra la oportunidad de la refinería. Nada más cesar Narbona, la empresa presentósu proyecto en el Mº de Industria para su aprobación y al poco tiempo fue expuesto a la opinión pública, para pasar el preceptivo calvario de la crítica colectiva. Todo ciudadano tiene derecho a defender sus intereses y por tanto puede alegar ante la administración contra un proyecto que es lesivo por tantos conceptos para el bienestar de la población. Sin embargo, se abrió un proceso irregular que roza la ilegalidad; pues, en primer lugar, no se facilitó el acceso a los documentos de la empresa, contraviniendo el convenio europeo de Aarhus, donde se hubo acordado la máxima atención a la ciudadanía en cuestiones ambientales; además, el plazo para alegar era el mínimo legal, tan sólo un mes, que luego fue ampliado en unos diez días ante las numerosas protestas, entre las que se encontraba la del Defensor del Pueblo andaluza y su homólogo en el Congreso español que se hicieron eco del malestar ciudadano. Quedaba claro que se escamotean a los ciudadanos sus derechos, dificultando al acceso a la información. Esas prisas de última hora, parecían indicar que el empresario tenía suficiente confianza en ganar la partida después de tres años de demora por los obstáculos políticos y que la decisión favorable de la administración estaba ya tomada. Sin embargo, todavía tiene le queda un buen trecho de cuesta arriba ante la oposición ciudadana.

Y las razones son claras: la empresa A.G. Siderúrgica Balboa S.A., perteneciente a Alfonso Gallardo, se encuentra entre las 11 empresas más contaminantes del Estado español y entre las 73 empresas más contaminantes de Europa, según un informe del año 2001. Con esos antecedentes los campesinos han temido por la calidad de sus productos, después de haber invertido cuantiosos capitales en mejorar su producción. Las alteraciones medioambientales que produciría la Refinería Balboa afectarían al agua, a la tierra y al aire. Una refinería consume una enorme cantidad de agua para lavar el petróleo que viene mezclado con sales diversas; en el caso de la Refinería Balboa se calculan un mínimo de 4 hm³ anuales, que serían extraídos del río Matachel, afluente del Guadiana; además las aguas residuales se calculan en 2 hm³ y serán vertidas al Guadajira, otro afluente del mismo. Si tenemos en cuenta los problemas de sequía que afectan periódicamente estas comarcas y la baja calidad de las aguas del Guadiana ya en la actualidad, la actividad industrial programada crearía un colapso en el río que lo convertiría en una cloaca.

La contaminación terrestre será también notable, máxime con la nula sensibilidad de las empresas del Sr. Gallardo referente a los problemas ambientales. Los suelos de Jerez de los Caballeros, donde se encuentra la Siderurgia de ese señor, cuentan entre los más contaminados de Europa. Y no se trata de un erial sin el menor valor ecológico, sino de la dehesa más grande de la península Ibérica, puesta en peligro por las actividades económicas de la industria. Finalmente la polución atmosférica abarcaría un radio de 50 km. y algunos productos como el ozono mucho más. Se calcula que alcanzaría 100 km. afectando a Portugal. Y no hay que olvidar el ‘efecto invernadero’ causado por la emisión de CO², que nos situaría más lejos de lo que estamos en el cumplimiento de nuestros compromisos internacionales para reducir nuestra polución atmosférica; el protocolo de Kyoto entre ellos –se calcula en 1,5 millones de Toneladas anuales de dióxido de carbono lo que esta industria vertería a la atmósfera-.

La elaboración del mapa o­ncológico nacional, mostrando las zonas más afectadas de cáncer, que se sitúan en el entorno de las industrias químicas como son la ría de Huelva y Algeciras, ha demostrado que la población de la Tierra de Barros se convertiría en una de las más afectadas por esa enfermedad, caso de que se pusiera la Refinería Balboa. Hoy en día existen suficientes estudios epidemiológicos sobre las enfermedades producidas por la contaminación química del medio ambiente, que reconocen su peligrosidad; además de las cancerígenas hay también una fuerte incidencia de las cutáneas y las respiratorias. Aparte de las afecciones de la salud, se generarían otra serie de problemas que afectan al paisaje, al turismo, a las zonas naturales protegidas, a los restos arqueológicos, etc. La Refinería Balboa estaría en mitad de la Vía de la Plata, antiguo camino romano que cruza la península de norte a sur, desde Oviedo hasta Sevilla, y que también ha sido tradicionalmente utilizado por los peregrinos a Santiago de Compostela, por lo que se denomina la ruta jacobea mozárabe.

Otro factor a considerar es su cercanía a la autovía A-66, que podría verse afectada en su seguridad, pues podrían crearse situaciones peligrosas para el transporte. El incremento del tráfico marítimo también afectará a Huelva y a su entorno, introduciendo nuevos peligros en el estrecho de Gibraltar. El riesgo de accidentes y vertidos en el oleoducto que atravesará las provincias de Huelva y Sevilla, podría crear situaciones de riesgo para las poblaciones andaluzas, especialmente en la capital. Por eso, las alegaciones de la Consejería Andaluza de Medio Ambiente han sido muy críticas con el proyecto, señalando que o bien se cambia el trazado del oleoducto, o bien habrá que modificar unas cuantas leyes de protección ambiental. Esas alegaciones, que no se hicieron públicas de modo oficial, no obstante, fueron filtradas a la prensa y publicadas en el diario El Público del sábado 30 de agosto de 2.008.

En definitiva los campesinos extremeños y los ciudadanos bien informados temen que la Refinería Balboa sea un pelotazo del Sr. Gallardo y sus amigos en la Junta, y que para el pueblo sea pan para hoy, hambre para mañana. La refinería dejaría esquilmada una tierra agrícola productiva y rentable, que tardaría varias décadas en recuperarse de la contaminación. Por otra parte, los problemas económicos que plantea esa actividad industrial son notables: el petróleo se acaba, los precios se han disparado y comienza a ser un sector con una competencia muy fuerte. REPSOL, la principal empresa petrolera española, está ampliando la refinería de Escombreras en Cartagena que incrementará notablemente su producción; también se ampliarán la de Huelva y Bilbao. ¿Cómo piensa sacar beneficios nuestro ‘Rockefeller’ si reconoce en su proyecto que una refinería de interior incrementa hasta un 7% los gastos de producción? Y el público bien informado sospecha: ¿no será que el Sr. Gallardo quiere adueñarse de la suculenta inversión prometida por SOFIEX, que podría rondar los 600 millones de euros? Consecuencias de la refinería serían la concentración de capital y la ruina de los pequeños agricultores, los millones regalados de la inversión pública extremeña, la privatización de bienes públicos, la enajenación de la tierra…

Un debate público silenciado

En numerosas ocasiones la PCRN ha solicitado un debate público con las autoridades y con la empresa para exponer las razones a favor y en contra de la refinería. Las pocas veces que se ha llegado a tal debate quedó patente que no hay razones sólidas para apostar por un desarrollo de este tipo en el siglo XXI. Desde el momento en que esa realidad quedó clara tanto autoridades como la empresa decidieron reducir al mínimo las alusiones a la refinería. Frente a las peticiones de debate público se ofreció la callada por respuesta: minimizar la contestación social ignorando el descontento; pues si lo que cuenta son las urnas, los opositores al proyecto no son nadie. Además se recurrió a los insultos y las descalificaciones: los que protestan son gente con trabajo que no tienen dificultades en la vida; o son reaccionarios que no quieren el progreso, o son izquierdistas con falsas promesas de bienestar. También se ha llegado a proferir amenazas o insinuar chantajes: hay quien ha perdido el puesto de trabajo, quien ha tenido que callar sus verdaderas opiniones para mantenerlo, quien ha perdido las subvenciones por oponerse públicamente al proyecto, etc. Y tampoco faltan las mentiras acerca de nuevas tecnologías impolutas que permiten refinar el petróleo sin contaminar un ápice el entorno.

Ni un solo argumento razonable a favor del proyecto: los puestos de trabajo son ficticios, los impuestos fantasmas. Pues es sabido que la industria petroquímica es muy intensiva en capital constante, tecnología, maquinaria, etc., creando muy pocos puestos de trabajo para la inversión prevista. Con la misma inversión en otros sectores -como por ejemplo, las energía alternativas-, se crearían muchos más que los 3.000 puestos de trabajo prometidos por la empresa –entre lo que también cuentan los puestos de trabajo indirectos-. Se da el caso de que para la ampliación de la Siderurgia de Jerez se han empleado trabajadores extranjeros a través de una empresa italiana, Danieli, con el evidente objetivo de ahorrarse los sueldos de los trabajadores españoles, ya que el grado de explotación de la mano de obra inmigrante es mucho mayor -¡y eso que los salarios en Extremadura están por debajo de la media española!-.

Y el argumento de los altos impuestos que genera la actividad petroquímica fue esgrimido por el Secretario Regional de CC.OO. en su informe para justificar su adhesión al proyecto; pero se desmonta por sí solo, cuando se conoce que las empresas del Sr. Gallardo están participadas por una financiera con domicilio en Holanda, que es un semiparaíso fiscal, cuya propiedad le pertenece al 100% al propio Sr. Gallardo: nuestro personaje es todo un capitalista posmoderno que sabe donde guardar el dinero. Pero estos chanchullos extremeños no son un modelo de capitalismo neoliberal; los implicados tienen un grado de parentesco y amistad que les hacen parecerse más bien a las familias sicilianas –aunque desconozco si pasa lo mismo con la familia Bush-.

En Extremadura la prensa parece la voz de su amo: una prensa subvencionada que vive de la publicidad institucional y del gran empresario extremeño. El silencio acerca de una de las principales movilizaciones extremeñas de las últimas décadas es escandaloso: el cuarto poder, que en España es privado, hace propaganda de la empresa y silencia las razones de la ciudadanía. Es interesante saber que el Rockefeller extremeño está interesado en la prensa y que posee un Grupo Industrial con fuertes inversiones en los medios de comunicación; sin embargo, no ha podido comprar el grupo Zeta -importante grupo de empresas periodísticas-. Aunque los rumores apuntan a una falta de entendimiento como causa de ese fracaso, también pudiera ser que al Sr. Gallardo se acaba el dinero: la actual coyuntura de crisis está afectando de forma importante a sus empresas. Tanto mejor para la prensa y la libertad de expresión de este país, si tenemos en cuenta la situación de la comunicación en Extremadura, donde la manipulación de la opiniónpública está al orden del día; el lema parece ser aquello de que ‘una mentira repetida un millón de veces se convierte en una verdad’. Los argumentos demagógicos del poder reciben el altavoz de la prensa y la radio. Por ejemplo, la opinión del Sr. Rodríguez Ibarra y su entorno político, expresada sin ningún empacho ante la opinión pública: los extremeños tenemos derecho contaminar; ésta aparecerá rotulada en letras de molde en la prensa, de modo que será conocida y aceptada por aquellos mismos que correrán el peligro de enfermar de cáncer por causa de la contaminación. Difícilmente llegará a sus oídos la opinión contraria explicándole el origen de su enfermedad y eso a pesar del enorme esfuerzo propagandístico del movimiento contra la refinería.

Un ejemplo muy significativo viene dado por la represión de Libre Producciones -una productora extremeña pequeña y de gran calidad-, que ha elaborado una serie de documentales con un perfil crítico acerca del desarrollo planificado por la Junta de Extremadura: la refinería de los Barros, la mina de Aguablanca, etc.. Ha sufrido las consecuencias de la censura encubierta, imperante en los medios de comunicación; pues la Televisión Autonómica suprimió de la programación algunos documentales dentro del programa El lince con botas, de modo que la productora tuvo que suprimir sus compromisos y declararse en quiebra por falta de fondos. No obstante, ha elaborado un excelente documental sobre la movilización ciudadana en Extremadura titulado Mientras el aire es nuestro, cargando sobre su propio esfuerzo los gastos de producción.

La movilización ciudadana ha tenido que sufrir la represión por parte de las autoridades. Desde las primeras manifestaciones se multaron a los participantes y al presidente de la PCRN, que ha sido objeto de una persecución significativa como representante del movimiento. En algunos casos se ha intentado impedir también las manifestaciones o las concentraciones convocadas por la PCRN, y en alguna ocasión también el corte de carreteras legalmente solicitado. En todas ellas, la autoridad judicial ha dado la razón a la PCRN, permitiendo las acciones de protesta. Pero el caso más grave es la imputación de o­nce ciudadanos por delito de atentado contra la autoridad, para los que se piden hasta cuatro años de cárcel y cuantiosas multas de varios miles de euros. Los cargos, evidentemente exagerados, no podrán ser demostrados en el juicio que se debe celebrar en los próximos meses, pero el castigo pende como una amenaza sobre la movilización. Lo que pasó es que a la salida de un pleno unos ciudadanos que se encontraban a la puerta del Ayuntamiento de Villafranca de los Barros abuchearon al alcalde, que se llevó un buen susto. Pero lo curioso es que el proceso se ha demorado durante años. Se da el caso que la jueza de primera instrucción derivó por dos veces la denuncia como una cuestión de faltas, punible con multas, y no como un delito público. Y por dos veces la Audiencia Provincial devolvió el expediente a la jueza para que fuera instruido como delito de acometimiento a la autoridad. Finalmente, a la tercera va la vencida, el proceso se ha llevado por la vía penal y la jueza ha sido trasladada de puesto. Y también resulta notable que el presidente de la PCRN haya sido imputado por el mero delito de ser presidente de la PCRN, acusado de instigar los hechos que se produjeron. Lo que es una clara prueba de la voluntad de criminalizar la movilización.

Después del abucheo al alcalde, los vecinos de Villafranca corearon otra consigna: ‘menos miedo y más vergüenza’. Lo que es otro índice de la voluntad de seguir en la lucha por parte de la ciudadanía. La confrontación ha tomado rasgos más duros en los últimos tiempos y la represión se hizo sentir en la concentración de Mérida el día 8 de septiembre de 2.008, día de Extremadura. Se encajonó a los manifestantes, y la policía cargó cuando se intentó rebasar de forma pacífica el espacio asignado; hubo heridos y contusionados y también detenciones entre aquellos que se encontraban fuera de la zona de concentración. La confrontación política ha llegado a tomar rasgos agresivos y violentos, aunque la intención es reducir al mínimo esas situaciones.

Extremadura es una dictadura

Quizás una de las consignas más coreadas en las manifestaciones de la PCRN es ésta. Habría que decir más bien una dictablanda, pues el consenso público se obtiene a base de prebendas, subvenciones y ayudas de todo tipo, que se ofrecen a los ciudadanos extremeños a cuenta de los dineros que llegan de afuera. En situaciones corrientes, la represión se manifiesta como pérdida de los favores de la administración y eso basta para mantener el orden establecido. Pero todo el panorama social que he descrito indica que los problemas políticos y económicos extremeños son graves. Si la democracia es el control del poder político, debemos concluir que el sistema extremeño es una falsa democracia –alguien lo tituló como la ‘campiña electoral’-.

En primer lugar porque los sucesivos escándalos económicos no afectan el entramado del poder. La actitud del pueblo extremeño es como la que describe el refrán, ‘más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer’. Pues con mil millones de euros regalados anualmente por Europa, es fácil gobernar en una región con poco más de un millón de habitantes, que ha perdido casi la mitad de la población por la emigración en los años 60 y 70 del siglo pasado. Clientelismo, enchufismo, amiguismo, son las características de este sistema social. Esos vicios explican que el dinero generosamente regado por la solidaridad interregional apenas haya generado tejido industrial y nada a la altura de los tiempos. La artificial creación de empleo ha producido una burocracia inflada de funcionarios sin ocupación, que arrastra penosamente su pereza por las oficinas públicas. El amarillismo triunfa entre esos oportunistas cuyo único mérito es tener el carné del PSOE –o un pariente con carné del PSOE-. Y ahora esos mismos gestores que han producido el desastre de la ineficacia, quieren resolver el problema con un milagro económico, a base de destruir lo único decente que queda en la región, que es su medio ambiente y el amor de los extremeños por su medio ambiente.

En segundo lugar, es de notar el completo desprecio de los gobernantes acerca de los programas políticos que les llevaron al poder. Sin uno lee los documentos oficiales que planifican la economía extremeña, se encuentra por doquier la intención de conservar el patrimonio ambiental. Como señala la Guía Integral de Recursos de la Comarca Sierra Grande-Tierra de Barros: “El principal recurso que posee la comarca es su inmejorable estado de conservación natural, donde la acción del hombre industrial no ha llegado a impactar como en el resto del país, por lo que nos encontramos con paisajes ambiental y visualmente envidiables, de gran riqueza natural y de elevado atractivo patrimonial y cultural…” Esas afirmaciones expresadas por los funcionarios responsables de la política regional parecen incompatibles con la construcción de una refinería en el mismo lugar. De modo que lo que está sucediendo parece llanamente una burla.[3]

En tercer lugar, el proyecto también va a contracorriente de las propias directivas que la Unión Europea propone: En el capítulo de los combustibles alternativos para motores, la Comisión se ha fijado el ambicioso objetivo del 20% para la sustitución de gasóleos y gasolinas por combustibles alternativos en el sector del transporte por carretera para el año 2020. (Estrategia Española contra el Cambio Climático 2007-2012). ¿Cómo se pretende cumplir con ese programa?, ¿construyendo más refinerías de petróleo? La necesidad de un desarrollo alternativo es cada vez más evidente para toda persona medianamente informada. En un momento en que la opinión pública internacional está sacudida por la necesidad de cambiar nuestras formas de vida, mejorando la eficiencia de nuestros sistemas sociales, apostando por las energías limpias y con futuro, parece que los gobernantes extremeños quieren avanzar retrocediendo como los cangrejos. Necesitamos una sociedad equilibrada y sostenible. Pero lo que debe ser evidente para todo el mundo es que ese cambio en las formas de vida no puede conseguir mediante la imposición del Estado, sino que a través una democracia participativa y una cultura de la información que promueva la actividad consciente de las gentes. Y es precisamente eso lo que falla en Extremadura, porque el poder político ha impedido sistemáticamente una organización autónoma, crítica y consciente de la sociedad civil.

Una cuarta deficiencia de la demagogia extremeña –pues como he señalado no se le puede llamar democracia- es el doble rasero en la aplicación de la ley. Supongamos que la autoridad es sagrada y por tanto intocable: ¿significa eso que puede manejar las leyes a su antojo sin impedimento legal? ¿No es más bien sagrada porque su misión es velar por el cumplimiento de la ley? ¿No significa que el servidor de la ley debe cumplir la ley? Pero lo que sucede es más bien lo contrario y la aplicación de la normativa vigente parece manipulada por partida doble: la permisividad hacia el poder injusto y la rigidez hacia la ciudadanía crítica. La violación de la legalidad en la que se funda el Estado por los responsables de vigilar el cumplimiento de la ley, tiene un nombre: corrupción. Y quizás todo Estado deba tolerar y convivir con un cierto margen de corrupción, pero muchos ciudadanos andan convencidos de que en Extremadura se están sobrepasando los límites tolerables. La Refinería Balboa ha sido la gota que colmó el vaso.

Que, sin embargo, esa situación sea tolerada y hasta apoyada por la mayoría de la población extremeña, como demuestran las elecciones, tiene su explicación en tres factores, la comodidad, el chantaje y la mentira; la comodidad rutinaria de los que viven de la sopa boba, la economía subvencionada que crea el clientelismo y la manipulación de la opinión pública por los medios de comunicación. Pero es muy posible que la Refinería Balboa no pueda ser hecha: la oposición a la misma está creciendo en todo el sudoeste peninsular, abarcando Andalucía y Portugal además de Extremadura. Y el empresario está atravesando una mala racha a causa de la crisis económica. Una parte muy importante del éxito en derribar ese absurdo proyecto, se deberá a la actitud de la ciudadanía consciente en Extremadura que se ha opuesto a la empresa más poderosa de la región, sin escatimar medios humanos y económicos en un esfuerzo extraordinario de voluntad y solidaridad.


[1] Montaño, B., y Texeira, A., “Alfonso Gallardo, el discreto ‘Rockefeller’ extremeño”, en “Mercados” de El Mundo diario, 10/02/2008, p.8. Y “Un empresario querido por PSOE y vigilado por el PP” en ibid.

[2] Informe Grupo Gallardo (Primera parte), publicación conjunta de la Plataforma Ciudadana Refinería No y la Asociación de Afectados por Gallardo, sin pie de imprenta. El Informe recoge hasta veinte irregularidades del empresario jerezano cometidas con la venia de la administración extremeña: concesión fraudulenta de subvenciones, delitos ecológicos, violación de los derechos de los trabajadores, apropiación indebida de bienes públicos y privados, fuga de capitales para evadir impuestos, atentados a la salud pública, ocultación de patrimonio arqueológico, etc. El Informe puede verse en www.plataformarefineriano.es y www.afectadosporgallardo.com

[3] Que nadie piense que esa cita es una excepción: las consignas se repiten machaconamente en los documentos oficiales. Véase como ejemplo el Programa Operativo FEDER de Extremadura 2007-2013, en su Informe de Sostenibilidad Ambiental; aquí se trazan unos planes cuyos objetivos, presupuestos, directrices estratégicas y ejes serían incumplidos sistemáticamente: Objetivo Intermedio nº 6 del PO FEDER 2007-2013, 13: “Asegurar la preservación de la diversidad del hábitat y de los ecosistemas, así como optimizar la gestión de los recursos naturales, incluidos los recursos hídricos y el tratamiento de residuos, en el marco de un modelo de desarrollo sostenible”.

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