La K0rrup€€i0n intachable

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Por Nacho Ezquerro

Los políticos están muy preocupados. Mantener silenciados a los imputados/investigados les quita el tiempo para resolver los problemas de la España de millones de parados. Mantener una imagen de serenidad y tranquilidad en medio del temporal, superar las entrevistas manteniendo la cara incólume ante preguntas indefendibles a los ojos del pueblo, requiere una grado de concentración y genera un stress que en ocasiones puede suponer cometer errores, actos fallidos, declaraciones que pueden explotar en la cara de cualquier entrevistado. Blindar tantas bocas a la vez, es un trabajo farragoso. Alguien, como en el caso de Millet, se irá de la boca, sin querer, por accidente y va a cantar. El objeto de mantener las bocas selladas, negociar los silencios, planificar los posibles indultos. Todo ello ocupa mucho tiempo. La ley mordaza se impone en todos los entornos del estado español. Gente asustada por las multas que les pueden imponer, medios supeditados a presiones publicitarias y a patrocinadores manchados por los interéses y las puertas giratorias. Y además el stress moral que supone todo ello. Qué es eso del Stress Moral. Pues que el peso de la culpabilidad para algunas personas es difícil de sobrellevar, no todos tienen la capacidad de soportar tanta presión, donde las ganancias puedan parchear la culpa. Una justicia con representantes a la carta que no se revuelve de sus butacas, fiscales indulgentes. Quizás,  nos falta el poli bueno, -como en una novela negra-, que se obsesiona con un caso y no parará hasta dar con los culpables, encontrar las pruebas, entrevistar a los implicados, buscar testigos y encontrar, con una copa de whisky de por medio, a aquel que tiene ganas de hablar. Todos, en silencio y elaborando estrategias de actuación. Pero sin estar «dedicados» a trabajar por lo que le pagan. Gestionar un país, buscar la mejor forma de mejorarlo, estabilizar salarios, mejorar contratos, gestionar la educación, la salud pública. Proyectar que país queremos. Cuestiones olvidadas en pos de esquivar el temporal de acusaciones de corrupción e intereses creados en los campos políticos-judicial.
Algún topo, alguna equivocación, algún bocazas, alguien que quiera redimirse de cara a la historia y al “que dirán”. Alguien que no puede mirar a los ojos a los suyos.

Y todo este negocio se cae por su propio peso.

Justicia domesticada.

Gestionar la justicia y establecer con sus sentencias que expoliar las arcas públicas está mal y que por ello existe un castigo, parece estar obsoleto. Y cuando no es así, -cambia-, la propia justicia  la escala de valores. El horizonte de los corruptos se ve liberado. Descubren que si se portan de manera intachable en el juicio, da lo mismo haber robado, prevaricado, expoliado la confianza del pueblo, los dejaran libres. La gente percibe que la justicia está alegremente domesticada. Alegremente porque no se percibe incomodidad ninguna en sus representantes,  en la imagen deplorable que se ha ganado la justicia en estos años. A fuerza de sentencias cargadas de polémicas, lentitud, errores indefendibles.

Corrupción, de lo que se habla mientras no se habla de los proyectos de los partidos. No se habla de cómo están llevando a cabo las promesas electorales. Ocupa tanto tiempo la corrupción, defenderse de las imputaciones, defender a los propios implicados, defender las posibles relaciones con ellos, o las no relaciones, que apenas deja tiempo para ocuparse de todas las promesas que se han realizado en tiempos de elecciones. Si no fuera porque es todo circunstancial, se podría decir que es a propósito. Un propósito interesante, porque los libera a los partidos de tener que retractarse de todas las promesas, que unos y otros dijeron cuando era el momento de las elecciones. Si antes era porque no llegaban a un acuerdo,  -un año a la basura-, luego porque tenían que celebrar sus congresos, -seis meses más a la basura-, ahora es porque todos se acusan entre todos de ser corruptos y de meterse palos en la rueda entre todos.

Cortinas de humo.

Hablar de la corrupción, libera de tener que hablar de los parados, de los aforados, del Senado que no funciona, de los inmigrantes, de las promesas electorales en síntesis. Acusar de corrupción ajena,  libera de tener que hablar de promesas propias incumplidas, también libera de tener que hablar de la corrupción que  anida en mi propia casa. La mejor manera de ocultar un tema, es estar hablando todo el día de ello. Se logra la saturación mediática y el agobio cotidiano hace que se produzca un efecto de sordina para con algunos temas. Ninguna ley puede impedir que abunden los corruptos, porque están tan imbricados en el poder, que dentro de aquellos que claman, reclaman, proclaman la decencia, tenemos muy buenos actores/actrices que con una mano aprueban una ley, decreto, sentencia y con la otra están recibiendo las comisiones de la última contrata, los favores de la última mordida, las llaves del coche, las entradas al concierto, el maletín de la última concesión o licencia de construcción. Es, a la vez. Son perfiles multitarea. Lo pueden hacer a la vez. Reclamar decencia y en el trastero tener una par de bolsas de billetes. Es durante. Es ahora. Es presente continuo. Es la excelencia en la hipocresía, es la consagración del actuación.  Es también política, porque montan su nido los corruptos en ese entorno. Es como aquel campeón y estrella del futbol, que invitaba a no drogarse, cuando él lo practicaba en la propia casa,  con la salvedad de que sus errores, eran propios. Aunque en el caso de estos tiburones, el dinero es público, los salarios son públicos, y nosotros soportamos el coste de su corrupción y  su enriquecimiento ilícito.

Invasión de competencias

La Corrupción debería ser competencia de los organismos destinados a tal fin. Organismos policiales, de control, jueces y fiscales, Defensores del Menor, Defensor del Pueblo y XXXXX que se supone es el organismo a quién denunciar en Europa los casos de corrupción .Difícil lo tienen porque son tan domésticos los problemas que por distancia y desconocimiento  es normal que no puedan hacer nada. Pero como tampoco en ese campo, la justicia, existe una clara intencionalidad de pregonar con el ejemplo, en virtud de los naturales intereses creados y debidos, los lazos importantes de reconocimiento y agradecimientos por puestos obtenidos en la judicatura, a la hora de abordar casos de corrupción, todo esta tan interconectado que la justicia está totalmente sometida a las decisiones tomadas por terceros, en este caso políticos y ministros, fiscales, amigos, amiguetes, comisionistas y así podemos seguir en una larga lista de intereses. Es decir la justicia sin cortapisas se aplica al españolito de a pié. Ese, que no tiene otra opción que caer en manos de un abogado de turno, el cual hace lo posible por sacarse unos cuartos como puede.

El resto, son todos bufetes con grandes nombres vinculados a ex ministros y políticos  y padres de la patria, que no tienen retorcijones morales en defender a quien les ponga unos buenos billetes en el escritorio y , que moldean la justicia como quien moldea una vasija en barro. Pacto de sentencias entre bambalinas, tardo juicios, indultos posteriores, alfombras soldadas al suelo, amenazas, todo un espectáculo variopinto que hace de la justicia un chiringuito donde todo es negociable.

Limpieza de Alcantarillas

Los partidos, así como las comunidades, ayuntamientos y organizaciones públicas alcanzarían un grado importante de reconocimiento social si se diera el caso de que son capaces de limpiar de corruptos sus propias alcantarillas. Implementar una comisión o departamento de ética en sus propios partidos o agrupaciones que tenga por función realizar una coordinación en sus propias filas de ética y regulación contable, ya que cuentan con fondos asignados de las arcas públicas y podrían utilizar parte de ellos para intentar hacer las cosas mejor. La alternativa de las consultorías externas en ocasiones más se ocupan de maquillar que de solucionar problemas. Como los medios generalistas, hacen silencio si se trata de patrocinadores. Sin embargo entregar la funciones de control a afiliados o a un consejo de sabios de las propias filas, o prestarse al control del resto de los partidos, serían opciones interesantes a trabajar integrando en esas comisiones gente intachable (No hablamos de los presidentes eléctricos que abandonan su compromiso ideológico y patriótico, ante el primer fajo de verdes que les ponen delante) y –repetimos- no poner al zorro a vigilar las gallinas porque sabemos de antemano en qué va a terminar todo eso. Así,  como invitan o sugieren  a la población, sin torcer la cara ni pudor, a denunciar los pagos en B y a los corruptos, bien harían dentro de las propias organizaciones públicas y políticas en hacer limpieza general dentro de sus propias instalaciones. Eso de tener un Jaguar en la cochera y lavarse las manos, son argumentos un poco groseros a esta alturas de las circunstancias. El problema, es que parece que esta todo tan generalizado, que quizás esas denuncias supongan en algunos casos el desmantelamiento general de muchas organizaciones.

El comportamiento «intachable» libra a Blesa y Rato de medidas cautelares.

Millones de españoles tenemos comportamientos intachables o deudas, pero por ello nadie nos salva de un desahucio, un embargo o un corte de luz. Haría bien la justicia en sacarse esa losa de soltar algunos ladrones porque son gente elegante e intachable. Sacarse ese  disfraz que intenta tapar las propias vergüenzas con afirmaciones que resultan una falta de respeto a la indignación popular, ya cansada de este espectáculo miserable de una justicia arrodillada y manipulada por gobiernos y políticos a su antojo. Llama escandalosamente la atención, el silencio por parte de sus propios protagonistas, observando desde el gallinero, como los mueven o liquidan en un tablero, cual peones de una partida. En tanto la justicia no asuma su papel y ponga freno a cómo se inmiscuye el ámbito gubernamental/ ejecutivo/político y empresarial  en un ámbito que le concierne exclusivamente a ella,  seguirá teniendo esa fama de sentenciar mirando más por su comodidad que por su razón de ser.

Toda la actual situación responde a una tendencia, de la cual el pueblo en los tiempos pasados quizás no era consciente. La actual capacidad de comunicación permite sacar a la luz, cuestiones que antes no eran públicas. Hasta incluso meter en la cárcel a alguno de estos tiburones es una pantomima, ya que en un tiempo pactado de antemano saldrán a la calle a través un indulto que no se hará suficientemente público. El silencio es la factura a pagar a cambio de posibles indultos y reducciones de pena. Muchos españoles querrían ese exquisito trato para sí, cuando viene la policía a sacarlos elegantemente de sus casas por un par de cuotas no pagadas en la hipoteca.

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