Publicado en: 5 octubre, 2015

La izquierda prohibida

Por Insurgente

El 22 de septiembre del 2013 fueron las que, hasta hoy, son las últimas elecciones en Alemania. El resultado, anunciado en ese momento a bombo y platillo por las terminales mediáticas del régimen, fue un triunfo de Ángela Merkel y su derechista CDU (en alianza con la CSU bávara). Casi no se reparó en algo […]

El 22 de septiembre del 2013 fueron las que, hasta hoy, son las últimas elecciones en Alemania. El resultado, anunciado en ese momento a bombo y platillo por las terminales mediáticas del régimen, fue un triunfo de Ángela Merkel y su derechista CDU (en alianza con la CSU bávara). Casi no se reparó en algo importante, y que a la postre iba a ser de una significancia trascendental para el devenir de los gobiernos europeos: Merkel no obtuvo mayoría absoluta Y es más, la suma de escaños de socialdemócratas, verdes e izquierda quitaría a Merkel del gobierno alemán y, por ende, del control europeo (1). Nadie se atrevió a hacer esta suma, porque los socialdemócratas saben, como buenos alumnos que son de sus jefes de la Troika, que no se aceptan alianzas a la izquierda.  Es cierto que por aquello de dar cierto respiro, y que la farsa pueda continuar, sí es posible en ayuntamientos, alguna comunidad autónoma, pero para el gobierno de un país (para manejar el entramado económico y social) está prohibido que la izquierda (aunque se trate en la mayor de las veces de meras organizaciones de la izquierda reformista) gobierne. En caso de falla en el sistema, léase la primera Syriza, se corrige con urgencia y vuelta al control.

En Portugal, la suma de socialistas, comunistas y bloque de izquierdas es, desde el 4 de octubre, mayoría (2) pero los socialistas saben también que no pueden mirar a su izquierda, que está prohibido, y por eso lamentan no haber podido ganar.

El juego, que desde el sistema se llama “democrático”, se ha acotado de tal manera que sólo participan dos actores: el que gana gobierna y punto, si gana el otro, no hay problema porque tiene el mismo programa económico que les ha digitado (a ambos) la troika.

¿Es esta lectura un canto al pesimismo y a la inacción política y social? Muy por el contrario, es un recordatorio que la vida política no termina en las urnas, que siempre ha sido así en realidad, aunque la izquierda se haya empecinado en que la lucha por subir en número de escaños elección tras elección era la única posible, sin querer ver que, al menos en Europa, es un juego con las cartas marcadas donde pierde siempre, a no ser que se disfrace (o se transforme) de centristas-transversales y respetuosa con el status quo. En ese caso ya habrá perdido (aunque ganase).

(1)   (CDU 311, SPD 194, Verdes 63, la izquierda 64)

(2)   Derecha 104, PS 85 Bloque 19, PCP-Verdes 17

http://www.insurgente.org/index.php/2012-04-11-10-03-53/europa/item/18463-la-izquierda-prohibida

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