La indecencia

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Esta época financiera de la humanidad o “sistema” capitalista, se ha apropiado de los valores democráticos, las libertades y la justicia. También de ese falso dios personal y omnipotente en nombre del cual emprenden sus fechorías.

Existe una élite de mandatarios-mundi que encarnan tan hipócritas atributos: la situación de pobreza extrema de millones de personas en el mundo es resultado de la depravación y perversidad de sus políticas.

En el estado español, como urogallo cantando en celo, sermonean los cobistas del sistema para dar ejemplo de tan re-putada política contemporánea basada en los designios del oráculo capitalista.

Y como los monos, que cuanto más alto suben el árbol, más se les ve el rabo, estos “Jaimitos” de la democracia obligan al íntegro a reír, por no llorar, claro está.

Cerca de 14 millones de españoles en riesgo de pobreza, liderando el paro juvenil en Europa, 2’5 millones emigrados, más de 3’3 millones en estado de pobreza extrema, más de 2 millones de parados sin prestación, niños alimentados por los colegios, comedores sociales… España, un país donde para llegar a pobre hay que trabajar… en precario (reforma laboral),  imaginémonos, pues, cómo estará siendo la vida de millones de parados.

Y es en esta situación que nuestros “Jaimitos” vienen  verborreando desde diciembre las culpas, los “y tú más” y demás diatribas, en tanto el país sigue sin gobierno esperando el 26-J. Sin embargo, no es la corrupción ni la situación social y económica punto de partida electoral, sino éste se encuentra a miles de Km. ¡Venezuela! y los derechos humanos.

Y allá que vuela A. Rivera a “defender los derechos humanos en nombre de los españoles”, esa “terrible violación de los DDHH” según Rajoy. Incluso “Pinochet respetaba más los DDHH que Maduro”, espetó F. González.

Los líderes del capitalismo español se rasgan las vestiduras ante Venezuela con el único fin de machacar el verdadero socialismo, aquel que gobierna con prioridad para las mayorías pobres.

El Banco Mundial y Amnistía Internacional reconocieron que Chávez sacó de la pobreza a millones de venezolanos, erradicó la desnutrición y analfabetismo con importantes programas sociales que han comportado un acceso gratuito a la sanidad, la vivienda y la educación.

Pero de todo esto no se habla en España. A los terratenientes y grandes multinacionales americanas y españolas no les interesa el socialismo del Che: la tierra y los recursos son del pueblo.

Al final, todo es cuestión de intereses económicos. Para todos estos  sofistas del capitalismo, el dinero les habla o les calla cuando conviene:

En Arabia Saudí sentencian a 1000 latigazos y 10 años de prisión a “blogueros” que critiquen el gobierno. Crucifican, decapitan o ejecutan en público sin juicio justo a activistas por los DDHH.

Las mujeres, hasta ahora consideradas meros objetos, no pueden ir por la calle sin un pariente masculino que las acompañe, ni conducir, viajar, abrir cuentas bancarias sin permiso del marido; tampoco bañarse en playas donde hayan hombres, probarse ropa en tiendas, entrar en cementerios…

Sólo después que la ONU, de manera  obscena, concediera a Arabia Saudí un cargo importante en el área de DDHH a finales del pasado año, el gobierno sátrapa se saca de la manga el aval de un “estudio científico saudí” por el cual las mujeres ya no son consideradas objetos sin alma, sino mamíferos, con los mismos derechos que otros animales como camellos o cabras. Tendrán pues asegurado un mínimo respeto, alimento y agua. Las mujeres no son seres humanos en Arabia Saudí, no es ninguna broma.

Esto no es un escándalo para el Sr. Rivera, Felipe o Rajoy, ¿por qué?

Porque el rey mata-elefantes siempre ha respaldado los intereses de las empresas españolas en aquel país draconiano.

Pedro Morenés, Ana Pastor, J.M. Soria, el secretario de estado español de comercio, el de asuntos exteriores, el alto comisionado de la marca España… allá que fueron todos acompañando al rey escopetero. Allá que fue Felipe VI al funeral del rey Abdalá. Indecente.

Por otro lado, España, pionera en firmar el tratado internacional de comercio de armas, que prohíbe vender armas a países en conflicto  o vulneran los DDHH, ha vendido armas a Arabia Saudí. Carros de combate, bombas, misiles, torpedos, aviones, etc. convirtiendo este país en el segundo importador de armas españolas, más de 240 millones de euros en 2014.

Eso sí, a Venezuela se le denegó la venta de armamento, seguramente porque Maduro es el terrorista por antonomasia. Indecente.

Pueblos indígenas Yanomami, Pemó, Warao, Piaroa, Caribe, Barí, Panare, Guajiro, Makiritare, Yaruro…

Hugo Chávez impulsó la titulación de vuestras tierras ancestrales, reconoció vuestros derechos políticos. Maduro sigue su legado para que continuéis en pié. Pero los intereses político-empresariales, la corporatocracia capitalista representada por políticos de la indecencia, quiere que volváis a mamar la pobreza extrema, que desaparezcáis como ya han desaparecido centenares de pueblos originarios víctimas del colonialismo español o el capitalismo occidental actual. Ni agricultura, ni caza, ni pesca ni recolección, vuestras tierras las quieren las multinacionales para las cuales trabajan políticos de la indecencia como F. González.

Ni el Sr, Rajoy, ni Albert Rivera irán a hablar con vosotros. Tampoco los medios de comunicación del régimen capitalista querrán saber nada de las injusticias, agresiones y exterminio que sufrís.

Como dice la piedra de los indios Hopi, ha llegado el momento en que la supervivencia del ser humano y el planeta depende de una decisión:

O reprende el camino perenne de la espiritualidad donde humanos y naturaleza viven en diversidad y derechos, en armonía, en comunión y respeto o, por el contrario, continúa el actual camino, el de la indecencia, donde el dinero o intereses económicos están por encima de las personas y de la naturaleza, un camino a punto de explotar.

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