La impunidad de los bancos

Sr. Director:

La impunidad de los bancos

Tomo la palabra después de unos días que me he sentido acechado por llamadas telefónicas de personas que se identifican como del BBVA. Durante 1976 recibía el mismo tipo de llamadas pero de las que decían que me fuera del país o me mataba, o que matarían a toda mi familia. El 24 de marzo se había instalado en la Argentina la dictadura militar que hizo desaparecer a más de 30.000 personas, entre ellas mi hermano.

Ahora el mismo banco que fue uno de los que provocó principalmente en el 2001 el “corralito” con toda su importancia y prepotencia se hace más presente en mi vida.

Quisiera saber si otros clientes están padeciendo las mismas presiones y apremios. Si así fuera, me pregunto si ¿es legal y me tengo que aguantar?

Por razones conocidas por todos, la crisis provocada por el sistema financiero internacional llevó a la subida de las hipotecas, a la subida de los precios, y ahora hasta que un ministro descarado hable de congelación salarial para los funcionarios, y entonces la gente en genral piensa que muy bien, total ganamos demasiado para lo que hacemos y para lo que servimos.

Pero pienso que se hace la comparación con los de alto rango, los de libre designación que entran sin nada y salen con casa y velro sin hipotecas en 4 años.

Nosotros cobramos lo justo, y aunque no somos mil euristas, es por bien poco. Pero cuando las vacas eran flacas nos congelaron, cuando las vacas eran gordas, no nos subieron de acuerdo al IPC porque habían leyes que lo impedían, y cuando lo acuerdas se lo saltan a la torera.

Ahora el ministro de un supuesto gobierno de izquierda (siempre son de izquierda los que dan los palos más duros y tragamos), lanza el globo sonda de la congelación salarial, y los diarios como el que UD dirige se hacen eco cuando en los titulares se refleja que: por pagarnos a nosotros los ciudadanos, nosotros también, no podrán tener los servicios que la administración debe ofrecer.

Claro que si no cobramos no podremos pagarle a los bancos, de últimas en mi caso particular, no toco el dinero, solo lo veo en la libreta porque siempre quedo en descubierto después que el banco se cobró y pagó todo lo que está domiciliado.

Para terminar de redondear la semana, y por cuarta vez me llamó una persona en nombre del BBVA para decirme que: “¿Cómo pienso liquidar mi deuda?”, un descubierto de unos 400 euros.

Le digo que hace dos días me han llamado y que no se preocupen que el banco cobrara, porque en definitiva el ayuntamiento les paga a ellos y yo no toco el dinero. Se puso nervioso y me dijo que yo no podía comprometerme con un compañero suyo y ahora huir del compromiso.

Me puso muy nervioso por la indefensión, la vulnerabilidad y la indignación por la impotencia. Que una persona que no se ni quien es, pero que tiene mi número de teléfono, me llama, y se da el lujo amparado en la impunidad y con el escudo del BBVA, de importunarme y de empujarme de palabra desde el extremo de una línea telefónica.

Respondí: -“No saldré a robar para pagarle al BBVA que ya me robó mucho antes”, y le colgué

Me pregunto si el BBVA no tiene suficiente conocimiento de sus clientes. Que si un trabajador municipal tiene concedido un crédito, no le permiten cambiar de entidad para cobrar la nómina sin un documento de ese banco que lo libere de deudas.

Que a pesar de la inseguridad que provocan situaciones como esta en que los bancos recuperan lo que han despilfarrado porque los gobiernos con nuestros impuestos los indemnizan, y que sus directivos se premian ellos mismos con bonos por el “éxito de su gestión” (¡!)

Aún no tienen suficiente y se dedican a torturar a los ciudadanos, usuarios obligados de los bancos, porque si no tienen cuenta no pueden cobrar el sueldo como antes en un sobre y con billetes.

¿Quieren crear un clima especial para justificar alguna nueva medida muy particular?

¿Necesitan justificar los bonos poniendo gente prepotente en los teléfonos al estilo del cobrador del frac o de los mafiosos?

Solo falta que anuncien: “- ni no pagas cuando dijiste que te pagaban el sueldo, te romperemos las piernas”

La diferencia es que ahora el enemigo público Nº 1 somos los ciudadanos trabajadores.

Mientras escribo esto, compruebo que acabo de cobrar, intento llamar al mismo número desde el que fui presionado, y una voz dice que no es un teléfono operativo desde la red que yo utilizo.

¿O peor aún, no serán espías?

Badalona, 27 de agosto de 2009.

Guillermo Vendrell

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