La igualdad y la discriminación positiva

Soy del 61, y me considero afortunada y en deuda con la generación que hay entre la de mi madre y la mía, con las mujeres que ahora tienen 60 años o más, porque lucharon tanto por nuestra igualdad con los hombres y la equiparación con éstos ante la ley.

Mi generación encontró mucho más fácil su acceso al mercado de trabajo, (que interesó no solo a las feministas sino al sistema), el reconocimiento de nuestra valía profesional, ect…
Pero, tengo un pero… Luchando por nuestra equiparación con los hombres,&nbsp muchas mujeres&nbsp vivimos en el trabajo la presión de aquellas mujeres a las que debíamos tanto y que sinembargo no se permitían (ni nos permitian) desarrollarnos presisamente como mujeres, ¡Bastante habían luchado para la igualdad, como para que vinieramos nosotras con tanto camino avanzado y quisiéramos revindicar nuestras diferencias!
Mi generación podía acceder a la universidad, a la Administración, podía abrir una cuenta en el banco, viajar, comprar, vender…no necesitabamos permiso del padre o del marido. Igualdad Jurídica. Pero algunas&nbsp queriamos&nbsp ser madres, lo&nbsp necesitábamos como algo&nbsp intrínseco a nuestra naturaleza. No estaba bien visto ni era factible pedir exedencia para la crianza de un hijo. No estaba bien visto que me doliera la cabeza todos los meses, ni que estuviera irritable los días antes de la regla, que llegara tarde cuando el niño estaba malito o que saliera corriendo cuando llamaban de la guardería… tampoco estaba bien visto vestir sexy como tampoco ir desarreglada y no dejaras por ello de ser menos eficiente. Igualdad: no podemos exigir el mismo trato si no actuamos igual que los hombres.
Yo las entendía, las entiendo, pero tuve hijos y quise llegar pronto al trabajo y dar lo mejor de mí. Salía temprano de casa nerviosa porque tardaban en tomarse el desayuno o tiraban el vaso de leche sin querer; y toda madre sabe que el desayuno es muy importante. Hay que fichar a las ocho, dejar al pequeño en la guardería a las 7,30, llegar al trabajo a las 8,10, aparcar en doble fila, subir a fichar dejando al mayor (3 años) en el coche, con el consiguiente stress, bajar corriendo para&nbsp llevarlo al colegio que empieza a las nueve… ya solamente hay que volver al trabajo e intentar aparcar el coche. Vueltas y más vueltas. El corazón se me pone en la boca. Me tomo un tranquimazin y aparco en el culo del mundo. Ahora solo falta redir el máximo y demostrar lo que valemos y que nada del exterior va a desconcentrarnos…ni si comió el chiquitín o si el mayor se adaptará pronto al cole y no llorará por las mañanas. Cuando hay mucho trabajo y la gente se queda un par de horas mas, te sientes mal por no ser solidaria y no quedarte a ayudar y si te quedas te sientes mal porque tus hijos están esperandote y llegarás cansada para atenderlos bien…pero llegas los besas y agradeces que estén enteros. Hay mujeres que hasta les dá tiempo de ir al gimnasio o de hacer cursos relacionados con el trabajo con lo cual podrán ascender con más méritos. Impresionantes.
Al recoger a los niños sólo queda escucharlos, llevarlos a alguna actividad (no los vas a enchufar a la tele para tu descansar), bañarlos, darles de cenar, poner una lavadora, pensar y medio preparar la comida de mañana…
¿Y mi aspecto? Tengo que hacer algo con este pelo…estoy horrible, descuidada y gorda…la ropa ya no me sirve y me encuentro de todo menos sexy…

Cuando ya no pude màs, pensé que si me la pegaba con el coche quizás cogería una baja, pero no hizo falta: me diagnosticaron un cancer en el hueco poplíteo (la corva de la pierna derecha). Amputación supracondilea (por encima de la rodilla), quimio y radioterapia.

Ya no sufro tanto stress. Querer conciliar la vida familiar y laboral. Dar de mamar a mis hijos. Disfrutar de la maternidad sin renunciar a aportar además mi trabajo a la sociedad me costó una pierna. Me da igual que piensen que busco justificación a lo que me ha pasado, sólo yo sé lo insatisfecha que estaba de no poder llegar a las espectativas que se tenían de mí en cuanto a mujer trabajadora y madre.

Las mujeres trabajadoras agradecemos a todas las mujeres que nos llevaron a este punto…pero queremos más..nos toca a nosotras conseguir una discriminación positiva si es necesario para poder seguir siendo MUJERES.

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