La huelga responde a las reformas de Sarkozy

L a huelga convocada en contra de las reformas de Nicolas Sarkozy tuvo amplio eco ayer en el tansporte ferroviario de Ipar Euskal Herria. Esa huelga, al igual que la nutrida manifestación convocada por los sindicatos en Baiona, es muestra de la creciente preocupación ante las medidas que sucesivamente viene adoptando el Gobierno francés. Una preocupación que ayer paralizó el Estado francés en respuesta a la intención del Gobierno de modificar el régimen especial de cotización de algunos sectores, de modo que para poder cobrar la pensión completa deberán cotizar durante más años.

No sorprende esta reforma, después de otras medidas del mismo estilo tomadas o anunciadas por el propio presidente francés. Todas ellas favorecen a las clases y élites privilegiadas y perjudican a las clases populares, como por ejemplo facilitar la inmigración «de calidad» mientras se dificulta la estancia del resto de inmigrantes en el territorio del Estado o la flexibilización de las horas extra, supuestamente para que los trabajadores que lo deseen puedan aumentar sus ingresos, pero en realidad al servicio de los intereses de los empresarios que harán uso de esa «flexibilidad» a conveniencia. El Gobierno anunció ayer que escuchará a los sindicatos, pero que no cederá. Actitud muy acorde con el estilo que Nicolas Sarkozy ha imprimido a su llegada al Elíseo. Pretende aparentar preocupación por los ciudadanos mostrando su disposición a «responder a esas preocupaciones». Sin embargo, esa respuesta no contempla modificación alguna de la reforma que, con la excusa de igualar a todos los trabajadores en derechos, en lugar de facilitar el acceso de todos a ciertas ventajas -«privilegios», según el Gobierno- suprime las que disfrutan en el sector público.

Ese «estilo Sarkozy», sin embargo, ha de situarse en el contexto de una Europa cada vez más conservadora, que antepone la «seguridad» a los derechos de personas y pueblos y que sirve a intereses económicos completamente ajenos a los de sus ciudadanos. He ahí el origen de este tipo de reformas que acarrean la pérdida de avances sociales y laborales.

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