La historieta oficial

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PMW: PESCANDO MUJERES EN LA WEB.

Maia Venturini se basa en anécdotas de amigas y en experiencias propias para sus Escenas de la vida lésbica, registro político, íntimo, corrosivo y actual de la vida cotidiana en clave les.

Herrera, carpintera, dibujante, mujer de motos tomar: se trata de Maia Venturini, una lesbiana de oficio, y pistera, que colecciona imágenes rotundas. “Lo mío no son las palabras”, dice. Sin embargo, para Escenas de la vida lésbica, la historieta que ha hecho rodar desde julio de 2014, Maia encuentra siempre la palabra justa para que sus personajes digan lo que tienen que decir. Por ejemplo, cuando uno de ellos le pide a su amiga que no se apresure a definirse como lesbiana, ya que “una se enamora de personas”, ésta le responde: “¿Por qué la heterosexualidad siempre es posta y el lesbianismo está por verse?”. Con sabor a hartazgo y cuestionamiento mafaldesco, las escenas retratadas por Venturini arrojan luz sobre los detalles de una lesborrealidad que pocas veces encuentra en el arte popular algún espejo. Esta geminiana de zona oeste, que ha crecido entre los picos nevados de Bariloche, lo hace. Apenas un año atrás descubrió el talento que guardaba entre manos cuando, tras conocer a una dibujante que le dio algunos besos un día de la visibilidad en Plaza Congreso y participar posteriormente de la Celebración de las amantes en Rosario, se detonó en ella este comic como un big bang. En menos de diez meses Escena de la vida lésbica ha sido difundida y comentada entre las tortas que la siguen por Facebook o en su blog, y publicada por la sección género de La izquierda diario (el diario del PO). “Me ha escrito alguna gente lectora de ese diario enojada con las Heterobestialidades, porque no está acostumbrada a estar del otro lado del chiste. Esa sección dentro de Escenas… consiste en preguntas bestiales que nos hacen a nosotras, sin malas intenciones, o más bien no son preguntas sino suposiciones, tremendamente agresivas.

¿Las escenas están inspiradas en la realidad?

–Todas son historias mías o de alguna amiga. Nunca inventé hasta ahora nada. Hay una nenita que se llama Martina, a la que la maestra reta porque dice que las nenas no pueden dibujar superhéroes. Esa nena fui yo. En ese momento me pareció rara la reacción de la maestra, ¿qué tiene de raro? Yo no lo hice para desafiar a nadie.

¿Y hay algo en los guiones construido desde la autocrítica al colectivo o personal?

–Hay una escena donde una chica va caminando por la calle y ve la consigna “el mismo amor, los mismos derechos”. Similar a cuando vino Putin: “No es propaganda, es amor”. ¿Y por qué tiene que ser amor?, se pregunta. Como que lo que valida nuestra forma de relacionarnos es el amor. A veces no lo es. Me parece medio bobalicona esa idea…

¿Cómo fuiste ideando a los personajes?

–Voy metiéndolos de a poco. Tenía dos básicos, una chonga y una femme. En algunas escenas somos Luisa –mi novia– y yo. Para el dibujo de “La última cena” en verdad lo que hice fue calcar los personajes del cuadro y suplantarlos por tortas que eran amantes o examantes entre sí. Un grupete de tortas amigas y están todas comiendo armónicamente en la misma mesa. Y cada año tengo una idea de sacar una versión distinta de la última cena. Hay nuevos personajes en mi historieta, como la Viudita del Barrio del Rey, que es una de mis últimas creaciones. En la historieta de Kentucky, es la persona que recaudó para pagar el sonido (hubo una persona real que hizo eso). De cada personaje armo una ficha donde consigno sus características.

También te dedicás a dibujar hechos puntuales, como la besada de Kentucky o el asesinato de la Pepa…

–La de la Pepa es la más larga que hice, estuve un mes entero corriendo, porque había que llegar al 7 de marzo. La proyectaron en Córdoba. Tenía que cotejar detalles de la historia y lo que hice fue pasarle los dibujos a Fabi Tron. Ella me asesoró. Algunos datos los saqué de la sentencia del juicio, donde se relata la pelea del 6 de marzo, porque a mí no me quedaba claro por qué fue Pepa a la casa de esa familia si estaba todo mal y es porque fue a buscar a su amiga. Pero la bronca era con ella, porque la consideraban el origen del problema. Mucha gente me ha dicho que el final de esa historieta la ha hecho llorar, porque el arma apunta al lector, está dibujado desde donde la Pepa miró en el momento final.

maiaventurini.blogspot.com.ar

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-3942-2015-04-17.html

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