LA HISTORIA SE HA ESCRITO:Pero sólo divulgan lo que les interesa

AL LLEGAR NORIEGA SE HAN DESATADO A DECIR QUE LA HISTORIA NO SE HA ESCRITO. HISTORIADORES, ECONOMISTAS, SOCIÓLOGOS, ABOGADOS Y OTROS HAN ESCRITO, LOS MEDIOS SOLO INVITAN A NORIEGUISTAS Y A LA CRUZADA. NINGUNO DICE LA VERDAD. INVITAMOS A LOS MEDIOS A PERMITIRNOS DISCUTIR NUESTRAS TESIS, QUE ESTÁN ESCRITAS, PARA QUE EL PUEBLO PUEDA ANALIZAR TODAS LAS VERSIONES Y NO LA DE LOS VENCEDORES (CON LA DICTADURA) Y CON LA INVASIÓN (LOS DE LA CRUZADA Y LOS DE LA ADO CIVILISTA).

EL PTP DA A CONOCER PARTE DE UN LIBRO DEL COMPAÑERO VIRGILIO ARAÚZ, QUE NARRA NUESTRA POSICIÓN, ESCRITA FUNDAMENTALMENTE PARA UNA AGENDA EN 1991 Y PUBLICADA DESPUÉS EN 2,002.

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CAPÍTULO SOBRE LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL LIBRO “LA LUCHA POR LA SOBERANÍA Y LA POLÍTICA ACTUAL DE LA ACP”.

AUTOR: VIRGILIO ARAÚZ

Ediciones PROPUESTA.SERIE: ¡ CENTENARIO DE QUÉ!

Panamá, julio de 2,002.

INTRODUCCIÓN

Este trabajo se inició como parte de la Ponencia, que con este mismo título presentamos en el VI CONGRESO CENTROAMERICANO DE HISTORIA, realizado en Panamá, en julio de 2,002.

En aquel momento expusimos solo el aspecto histórico, agradeciendo la solidaridad de los Centroamericanos e informamos de las dificultades que tenemos aún, los panameños que luchamos por la soberanía plena, con el contenido legal de la ACP. Contenido legal,basado en el Tratado de Neutralidad con las enmiendas, reservas, entendimientos y condiciones, incorporadas en los “Instrumentos de Ratificación”, firmados y canjeados en Panamá,el 16 de junio de 1978, por Omar Torrijos Herrera y James Carter, el Título Constitucional, la ley 19 de 1997 y la política actual de la ACP.

Ahora discutimos el tema de los embalses y la construcción de un tercer juego de esclusas y concluimos que no debemos hipotecar el canal o una vez más el país,- como está planteado- mientras existan las cláusulas intervencionistas militares y económicas del tratado de neutralidad y el imperialismo –principal agresor y propulsor de las guerras en el mundo, sea “garante” de la neutralidad del canal…

Las discusiones en nuestro terruño avanzan día a día no para esclarecer las cosas, sino para confundir, enredar, en fin, esconder la verdadera realidad a nuestro pueblo, para así facilitar la explotación que sufre día a día y la opresión imperialista, que nos quieren decir desapareció, cuando más extiende sus tentáculos, haciendo cada día más pobres a nuestros países, con la política de las IFI´s, con propuestas de saqueo, con planes como el de Puebla o el ALCA y con una supuesta política antiterrorista, para sustentarla con la represión.

Conocidos economistas neoliberales, los gringueros de siempre y algunos que ayer pertenecieron a la izquierda, intentan explicarnos la crisis capitalista y la secuela de hambre, miseria y desempleo por“falta de efectivo” a causa de la salida de las bases militares.Con información oficial, sostenemos lo contrario.Por nuestra lucha (y no de la entreguista burguesía que en 1903 hipotecó al istmo), el imperialismo se sentó en la mesa de negociaciones y pudimos recuperar el canal y las áreas aledañas que usurparon por casi un siglo.Hoy, aún muy discretamente,(por lo que rodea a la ACP), esa lucha ha dado sus frutos y evitado que la crisis sea mayor.

Explicamos en este ensayo, que contrario a lo que se dice, son dos hechos ligados directamente a la intervención imperialistalas causas de nuestra crisis inmediata: la agresión económica de los años 1987-1989 y la propia invasión, por un lado; y, el otro, ligado íntimamente a lo anterior, la política económica del capitalismo neoliberal que se impuso desde 1983, pero que como causa y consecuencia de la invasión, se ejecutó a partir del asesinato de centenas de panameños a lo largo de la década de los noventa.

Finalmente, invalidamos la tesis –que usan al momento de escribir esta introducción- de que la crisis inmediataobedece a los acontecimientos del 11 de septiembre.Otra falacia más que como demostramos no puede argüir ni la burguesía imperialista, cuya economía había caído estrepitosamente en el primer semestre del año 2,001, sin contar los sonados casos especulativos de empresas transnacionales como ENRON o WORLDCOM, en los cuales se involucra hasta la Casa Blanca.También aquí, la situación es totalmente al revés, es el lado reaccionario de los golpes del terrorismo individual, lo que le ha servido al imperialismo para despedir centenas de miles de trabajadores norteamericanos e impulsar la represión interna y en todo el mundo (con el cuento del antiterrorismo) para poder aplicar el nefasto plan económico capitalista neoliberal que sume en la miseria a millones y aventurarse una vez más en la carrera armamentista para paliar su crisis y garantizarse en el Medio Oriente, el petróleo que necesita para mantenerse como gendarme mundial.

Virgilio Araúz

Panamá, primeros días de septiembre de 2,002.

1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

El 12 de diciembre de 1846, el gobierno norteamericano y el de la entonces República de la Nueva Granada (hoy Colombia), firmaron el Tratado Mallarino-Bidlack. En este pacto, la clase dominante de Colombia tenía como objetivo mantener la hegemonía sobre el Istmo de Panamá, amenazada por intentos separatistas, dándole la potestad a los E.E.U.U., de garantizarle la soberanía sobre el territorio panameño. A cambio los E.E.U.U., obtuvieron el privilegio de “libre tránsito» por nuestro territorio. (Castillero Pimentel. 1964).

Así fue que llegaron a nuestras tierras.El 10 de junio de 1848, es ratificado en Washington. Dos años más tarde, se iniciaban los trabajos para la Construcción del Ferrocarril que atravesaría nuestro territorio y que uniría las costas norteamericanas, tan distantes una de otra. Desde ese momento empezaron los problemas. Los norteamericanos, con su fuerte racismo y prepotencia, provocaron decenas de conflictos con panameños, latinos y negros en medio de la construcción de la vía férrea y posteriormente. El Incidente de la Tajada de la Sandía, fue apenas uno de ellos, y, quizás, el más conocido porque dibuja cómo el agresor se convierte en víctima, exigiendo una indemnización por 421,394 dólares del gobierno de la Nueva Granada. (Calvo. 1961; Acuña. 1968)

Así llegamos a 1903.La lucha por el control hegemónico del mundo entre las potencias pasaba por el istmo centroamericano por su importancia estratégica,– particularmente Panamá, por ser el lugar históricamente utilizado y el más estrecho-. Quien obtuviera el control de la ruta evidentemente tenía mucho a su favor.

Internamente, la situación con la burguesía colombiana, que buscaba mantener el control del Istmo,se agudizaba en medio de la Guerra civil de los Mil Días (1899-1902). Los Estados Unidos,intervienen en medio del último conflicto de la centuria decimonónica, primero, para evitar que Panamá se separara en los momentos cruciales de la negociación de un Tratado para la Construcción del Canal por el Istmo. Se trataba del Tratado Herrán-Hay, el cual una vez rechazado por el senado de Colombia, el 12 de agosto de 1903, los norteamericanos, aprovechándose del descontento existente, maniobran para intervenir en la separación, con el beneplácito de los mercaderes del patio. La intervención imperialista, al igual que meses antes, no tenía otro objetivo que obtener la Concesión para la construcción del Canal de Panamá y convertirnos en una cuasi colonia a su servicio.

Quince días después de declararse la separación, el 18 de noviembre de 1903, Felipe Bunau Varilla, el francés que la Junta Provisional de Gobierno de la naciente república mutilada, nombra Ministro Plenipotenciario de Panamá ante el gobierno de E.E.U.U., firma el tratado «Sobre la Convención Ístmica» con el Secretario de Estado norteamericano, John Hay.Este Convenio hipotecaal istmo a perpetuidad a los intereses norteamericanos.A renglón seguido, nos imponen su sistema monetario, crean las bases para la creación de la llamada Zona del Canal, un estado dentro de otro estado, con un gobernador norteamericano, todo ello dependiendo directamente del Secretario de Defensa de los Estados Unidos de Norteamérica.

En ese mismo momento, los conflictos con los norteamericanos que se habían iniciado desde 1850, se acrecientan: la mezquindad económica hacia un país que al cederle su territorio lo engrandeció; las constantes humillaciones como el desarme de la policía nacional, las intervenciones en las elecciones para garantizar los primeros fraudes; las imposiciones por encima, incluso de las cláusulas pronorteamericanas del pacto de 1903; las agresiones e intervenciones norteamericanas dejando luto y dolor en nuestros compatriotas; el racismo de la clasificación a los norteamericanos que trabajan en el área canalera en el “Gold Roll” y a los panameños, negros y latinos en el “Silver Roll” y, con ello, la discriminación salarial… (Ver con más amplitud “A quién beneficia el Canal”, Araúz, 1990 y ediciones posteriores, la última 2,010)

Desde mediados de 1904, apenas unos meses después de la firma del pacto de 1903, las reclamaciones se iniciaron ante la imposición de la Ley arancelaria conocida como la Tarifa Dingley, “base legal” impuesta con la cual construyeron la Zona del Canal, que tuvo la oposición hasta de la misma oligarquía que entregó el Istmo meses antes, sobre todo, porque se le iban los millones, por los cuales habían justificado dicha acción.

De ahí en adelante el pueblo panameño y sus organizaciones emprendieron la lucha por «la descolonización del país y la liberación nacional». Esa lucha fue diplomática, en foros, mítines, en las calles como en 1925 ó 1947 o físicamente como la heroica lucha de los mártires de enero de 1964. El pueblo panameño nunca se amilanó ante el ejército de los norteamericanos, así lo han reconocido los pueblos del mundo con su constante solidaridad, y nunca aceptamos las imposiciones de 1903 en contubernio con el francés y la clase dominante –los comerciantes-nacional.

La lucha tomó un impulso poderoso después de la Segunda Guerra Mundial, cuando no sólo Panamá, sino otros pueblos oprimidos del África, Asia, Oceanía y América Latina intentan desarrollar la victoria ante el fascismo en sus propios países, obteniendo la más grande de las conquistas democráticas: su independencia. (Araúz.1989)

Por ello, las acciones de 1958 (Operación Soberanía) y1959 (Siembra de Banderas), que obligaron a los norteamericanos a firmar el Convenio Chiari-Kennedy, por medio del cual se autorizaba izar la bandera panameña en la llamada Zona del Canal, son parte de esas luchas de los pueblos del mundo. Es esa la expresión que tienen los acontecimientos de enero de 1964, cuando un pueblo enardecido saca fuerzas extraordinarias para enfrentar al ejército imperialista.

Esta lucha, la de 1964, es histórica porque los norteamericanos que se habían negado a discutir su salida de nuestro territorio, se venobligados por ésta yla fuerte presión internacional que se solidarizó con nuestro país, a iniciar negociaciones tendientes a señalar por lo menos plazos para su salida.

Antes de estas negociaciones sólo dos pactos se habían hecho para modificar (revisar) el tratado de 1903, en 1936 y 1955,no para cumplir con el pueblo panameño que exigía su total derogación y la expulsión de los yanquis con sus tropas y que el canal estuviera al servicio de los panameños y no de las transnacionales y el gobierno imperialista de los Estados Unidos.

El gobierno liberal de entonces inicia el proceso negociador, en 1967, se le presentan a los panameños: tres proyectos de tratados, que en conjunto eran una nueva edición del de 1903 y con grandes implicaciones para la soberanía futura de nuestro país. El pueblo panameño vio nuevamente el engaño imperial y decidió presionar al gobierno para obtener finalmente que la Asamblea Legislativa lo rechace.

El rechazo al Convenio de 1967, propuesto por el entonces presidente Marcos Robles, agudizó la crítica situación política de los gobernantes de ese entonces, encabezados por el Partido Liberal y sus diversos fraccionamientos. La falta de respuestas a un movimiento popular que denunciaba no sólo su situación social y económica, sino la corrupción gubernamental y los procesos electorales fraudulentos se combinaron con la ausencia de una política nacionalista para resolver el ya agudo problema de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos de Norteamérica.

A. LA LUCHA ANTIMPERIALISTA Y LA CRISIS DE 1968

Estos hechos condujeron a una profunda crisis política del país. La falta de credibilidad en las huestes del Partido Liberal y sus diversas fracciones era evidente. En mayo de 1968, 19 partidos políticos –todos de la burguesía- se presentan a las elecciones, los sectores que habían dominado el poder político hasta ese año reflejaban así su crisis. Viejos partidos políticos, con dirigentes que habían participado en la gestión gubernamental que subió al poder tras el fraude de 1964 al Dr. Arnulfo Arias Madrid, se dividen en las dos grandes alianzas. Unos apoyan al Partido Liberal gobernante, encabezado por David Samudio; otros, apoyan -a su antiguo adversario- al Dr. Arnulfo Arias.

En 1968, la crisis política salió a flote en medio del proceso electoral. División del liberalismo en torno a la figura que presidiría la nómina electoral. Acusaciones de peculados, corrupción gubernamental, juzgamiento al presidente Marcos Robles y actuación parcializada del entonces Comandante de la Guardia Nacional, Bolívar Vallarino, para salvar al presidente del derrocamiento o golpe de estado parlamentario.

La falta de solución de los problemas entre Panamá y los Estados Unidos de Norteamérica, en crisis por la repercusión de los acontecimientos de enero de 1964 y el rechazo meses antes del proyecto de Tratado Robles-Johnson, se refleja en la crisis burguesa que por su “alianza estratégica” con los norteamericanos no tienen salida.

En medio de ello, la división del liberalismo que postula a David Samudio Ávila a la primera magistratura, conduce a que parte de dicho partido y de otras fracciones existentes, que habían estado tradicionalmente en contra de Arnulfo Arias, se unan a éste y formen parte de la Unión Nacional. Era pues inminente el triunfo de Arnulfo Arias. Poderosos grupos económicos, quienes habían apoyado el fraude electoral en 1964, se «unen» en torno a la figura del caudillo Arias. El liberalismo es derrotado y obligado a aceptar el triunfo de la oposición. La Guardia Nacional y los norteamericanos que habían propiciado la corrupción gubernamental, tampoco tienen otra op¬ción, sin violentar las instituciones existentes, pues no veían en Arias a quien podría sacarlos de esta crisis.

El primero de octubre de 1968, asciende Arnulfo Arias a la presidencia por tercera vez. Sin embargo, la solución a laprofunda crisis estaba lejos de empezar a dar sus primeros pasos. o­nce días después la Guardia Nacional, que había estado compartiendo o sosteniendo la dirección política del Estado en las últimas décadas, asume el control directo de éste.

Las causas inmediatas, aparentemente fueron la renovación de los jefes de zonas militares. Sin embargo, es evidente que la crisis política había llegado a un momento: el Estado panameño no podía seguir siendo dirigido con los patrones e instituciones existentes. Los trabajadores y sectores populares tampoco pudieron en ese momento, generar una salida propia, pese a los niveles de lucha. Esta es la razón profunda del golpe de estado de 1968, la aparición del nuevo régimen, caracterizado porque el poder político radica directamente en la Guardia Nacional y no en la presidencia y la Asamblea Nacional como había sido formalmente hasta ese momento.

Compartimos la caracterización que da León Trotski de éste tipo de regímenes: “En los países industrialmente atrasados, el capital extranjero juega un rol decisivo. De aquí la debilidad relativa de la burguesía 'nacional' respecto del proletariado 'nacional'.Esto da origen a condiciones especiales de poder estatal.El gobierno oscila entre el capital extranjero y el doméstico, entre la débil burguesía nacional y el proletariado relativamente poderoso. Esto confiere al gobierno un carácter bonapartista 'sui generis', un carácter distintivo. Se eleva, por así decirlo, por encima de las clases. En realidad, puede gobernar ya convirtiéndose en instrumento del capital extranjero y aherrojando al proletariado con las cadenas de una dictadura policial o bien maniobrando con el proletariado y hasta llegando a hacerle concesiones, obteniendo así la posibilidad de cierta independencia nacional respecto a los capitalistas extranjeros”(Trotski,1976)

B. EL RÉGIMEN MILITAR, LOS TRATADOS Y LA INVASIÓN

Explicamos la situación política de 1968 y años siguientes porque el régimen encabezado por el general Torrijos encabezó la negociación de los Tratados que culminaron en 1977.

El régimen que concentraba todo el poder político en la Guardia Nacional, tuvo un período represivo transicional hasta 1971 (“dictadura policial”, al decir de Trotski, que sirvió para desmantelar a las organizaciones obreras, populares y de izquierda, asesinando y arrestando buena parte de sus dirigentes).(En este período asesinaron al dirigente obrero José del Carmen Tuñón, al dirigente político Floyd Britton, los hermanos González Santizo, entre casi un centenar, siendo el último de este período el Padre Héctor Gallego el 9 de junio de 1971, todos eran representantes obreros, estudiantiles y de los sectores populares).

Después el régimen –una vez liquidado los brotes de oposición popular y de la izquierda, y de algunos sectores del panameñismo- empieza a levantar una política populista apoyada en los sentimientos nacionalistas del pueblo panameño. Para ello contó con el apoyo de la dirigencia del Partido del Pueblo pro Moscú y parte fue a parar en la llamada tendencia del PRD, cuyos dirigentes prominentes fueron Mitchel Doens, Ramiro Vásquez Chambonett, Renato Pereira, Adolfo Ahumada, Eligio Salas, y más adelante, Luis Gómez, Roberto Gómez, Mario Panther, Balbian Herrera, entre otros y otras.

Este régimen se consolida en 1972, cuando se legitima con una nueva constitución y la inauguración de un nuevo estilo de «parlamentarismo» con poco poder de decisión:“La Asamblea Nacional de Representantes de Corregimientos”. El poder lo concentra el jefe de la comandancia por disposición constitucional que señalaba «Artículo 277. Se reconoce como líder máximo de la revolución panameña al General de Brigada Omar Torrijos Herrera, Comandante Jefe de la Guardia Nacional…»en consecuencia se le dan una cantidad de poderes extraordinarios.

El régimen creó, sobre la base de un excesivo endeudamiento externo, que pasó de un poco menos de 200 millones de dólares en 1968 a más de 3000 millones a principios de la década de los ochenta, instituciones como los Comités de Salud, los Asentamientos Campesinos, la Reforma Educativa, con ciclos básicos de producción, enseñanza vocacional y agrícola, extensión de centros escolares por toda la geografía del país, un nuevo Código de Trabajo, empresas públicas como los Ingenios Azucareros, Electrificación y extensión del servicio telefónico…. y una política inicialmente agresiva y en búsqueda del apoyo internacional para lograr un nuevo tratado sobre el Canal de Panamá.

En el marco de la lucha por la recuperación de todo nuestro territorio, de acuerdo a la definición de Trotski, el régimen se ubica en el segundo aspecto, busca el apoyo de las masas.

Esto lo hace respondiendo parcialmente a las exigencias del movimiento obrero y popular previo al golpe de estado, tanto en el terreno social, como en el aspecto de las relaciones entre Panamá y Estados Unidos. Antes de 1968, desde 1958, había un ascenso obrero y popular, tanto en el terreno social como antimperialista, que hemos dicho provocó la crisis de la oligarquía.Si lo vemos en el marco mundial, y, particularmente centroa-mericano, encontramos que Panamá era parte de ese torrente de luchas que desembocó en enfrentamientos armados durante la década de los setenta. (En Panamá, la lucha en el Cerro Tute en abril de 1959, es una expresión de estas luchas) Torrijos y su régimen bonapartista apoyado en las masas, mediatizó esas luchas.

Para ello, tuvo el apoyo incondicional del Partido del Pueblo que tenía una gran influencia en sectores obreros, campesinos y, sobretodo, en el hasta entonces poderoso movimiento estudiantil, cuya organización natural, la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP), con sus vertientes Unión de Estudiantes Universitarios (UEU) y Unión de Estudiantes Secundarios (UES), le fue cooptada para el régimen toda su dirigencia, lo cual explica su liquidación hasta la actualidad y, una de sus consecuencias, la situación de la delincuencia y las pandillas en las escuelas (la falta de la organización estudiantil influye notablemente en la faltas de orientación y de objetivos positivos de los adolescentes).

Por la lucha emprendida por el pueblo panameño, se trata ahora que la burguesía “limpie” su imagen y los norteamericanos, en medio del repudio mundial a su intervención en la guerra de Vietnam, intente buscar una salida a la crisis de las relaciones con Panamá, producto de la lucha popular.

Esta política populista empezó a decaer pronto, a finales de 1976, cuando se realizan movilizaciones contra el alza de precios (septiembre) las cuales son reprimidas y se impone la primera reforma al Código de Trabajo, creado en 1971, que relativiza la estabilidad laboral y las negociaciones de Convenciones Colectivas son suspendidas por dos años. Empieza así una “política regresiva”, que pasa por la aceptación de unos tratados, que revierten tierras, edificios e instalaciones del área del Canal a Panamá y fijan un plazo para la devolución de la vía, el retiro de tropas y bases militares el 31 de diciembre de 1999, pero dejan abierta la posibilidad de negociarlas nuevamente y al decir del propio General Torrijos, esos Tratados Torrijos-Carter, y, en especial, el Pacto de Neutralidad –que sigue vigente-«nos ponen bajo el paraguas del Pentágono”.

A partir de la realización del plebiscito del 23 de octubre de 1977, con el cual se ratifican los Tratados Torrijos-Carter, con la oposición reconocida de un cuarto de millón de personas, el retroceso en las instituciones creadas por el régimen se acrecienta. Paralelo a ello, se inicia la ruptura popular con el régimen militar bonapartista y empiezan a «resucitar» los viejos políticos de los «partidos tradicionales», quienes apoyándose en el descontento creciente por los recortes económicos a su nivel de vida, le dan un contenido político contra la llamada «dictadura» torrijista. Todo ello en medio de la política defensiva del Presidente Carter, marcada por la derrota en Vietnam, por la Revolución Centroamericana y la Revolución Iraní en curso y que terminaron con el derrocamiento del dictador Anastacio Somoza y del gendarme imperialista en el Medio Oriente que dirigía después del sionismo israelí el Sha de irán en 1979.

En 1979, se realiza la movilización más grande contra el régimen militar surgido en 1968, la cual se inicia por mejoras salariales y condiciones de trabajo y es desviada por los políticos tradicionales y la iglesia católica hacia la derogación de la Reforma Educativa, acusándola falsamente de comunista. (al respecto ver “La verdad sobre la Reforma Educativa, 1979)

Con la movilización de los educadores, acompañado de sectores importantes del pueblo panameño, se inicia la cuenta regresiva del régimen, empieza su verdadera decadencia.

Los gobernantes de los Estados Unidos aún le mantenían su apoyo y asignan a los militares el papel de apaciguador de la crisis centroamericana, de ahí que se hayan impulsado diversos planes, entre los cuales se destaca el de Contadora.

En 1978, se había realizado una primera reforma constitucional, legalizando los partidos políticos, y elaborando un calendario que se llamó de «democratización del país» y de “retiro a los cuarteles”, que planteaba elecciones parciales para legisladores (un tercio) en 1980 y elecciones generales para 1984.En ese marco de “retiro a los cuarteles” el general Torrijos y sus sucesores, intervendrán en la crisis centroamericana, incluyendo en el frente sur de Nicaragua con la brigada Victoriano Lorenzo y asesores como Blandón y militares directamente del G2 como Felipe Camargo, entre otros.Este papel lo desempeñaron, entre otros momentos, en la expulsión de la Brigada Simón Bolívar, en acuerdo con los sandinistas, operativo en que participaron destacados miembros del G2 de las Fuerzas de Defensa.

Gandásegui (1991) señalaque “…los cambios que se producían en la región, especialmente en Centroamérica (la revolución sandinista, la insurgencia salvadoreña y la guerrilla guatemalteca), hizo que muchos estrategas concibieran un rol más amplio para las FDP.Algunos señalaban a las FDP como la nueva Guardia somocista, dedicada a vigilar la región”.Claro que con el apoyo de Castro y con un lenguaje populista y en contacto directo con los dirigentes guerrilleros de cada país.Los resultados de esas revolución son obvios, pero ameritan un análisis en otro momento.

Más adelante esta intervención se asigna como una de las causas del distanciamiento de Noriega con Reagan, por negarse a participar –por presiones internas, crisis política y luchas populares- en el contrabando de las armas para los “contras”, como se le llamaba a la oposición proyanqui al régimen sandinista.

Las elecciones de 1980, reflejaron el descontento creciente, con una fuerte votación para la «oposición». Pese a ello, no detuvieron el descontento, el cual se agudiza al morir el General Torrijos el 31 de julio de 1981, que a pesar de todo seguía siendo el «árbitro» y su sola presencia servía aún de amortiguador de la crisis que mostraba signos de aceleramiento.

Este hecho se manifiesta cuando en 1982, los educadores y médicos realizan una huelga que amenazaba con irradiar a otros sectores, la cual finaliza con la renuncia del entonces presidente Aristides Royo, por una supuesta «afección en la garganta», quebrándose el “calendario democratizador”.

El nuevo comandante, Rubén Darío Paredes, convoca a los partidos a hacer una nueva Reforma Constitucional, la cual apoyan el Partido Panameñista, el PDC, el MOLIRENA, el PNP, el Partido del Pueblo, el PRD, el FRAMPO, con las solas excepciones de los partidos Acción Popular y Socialista de los Trabajadores que postulan una Asamblea Constituyente.

Las reformas Constitucionales se aprobaron en 1983, pero la unidad de la mayoría de los partidos no detuvo la crisis.Esta reforma estaba inmersa ya en el neoliberalismo. “Las reformas constitucionales de 1983, fueron aprobadas por los militares, sus aliados y el grupo oligarca que asumió el poder político con la invasión norteamericana de 1989…se hicieron con el cuento de la democratización del país, pero tuvierondos objetivos claramente definidos.El primero apuntalar al régimen militar…(para que llegara a las elecciones de 1984) El segundo objetivo era ajustar la Constitución al momento del pago de la deuda externa (art. 268 de la Constitución) y los ajustes estructurales”.(Araúz,1997).

En ese mismo año, al agudizarse la crisis de la deuda a nivel latinoamericano, surgen nuevos conflictos en el país al iniciarse el primer ajuste estructural impulsado por el Fondo Monetario Internacional.Los empleados públicos inician su organización sindical para hacerle frente a los proyectos económicos que afectaban su empleo, como eran los de reducir el gasto público y las anunciadas privatizaciones. En esos mismos momentos se hacen públicos los peculados en la Comisión Financiera Nacional (COFINA), a la Caja de Seguro Social y los proyectos de vivienda y sobre la construcción del puente sobre el Canal, el llamado caso VAN DAM.

Con este panorama se llega a las elecciones de 1984. Se presentan siete candidatos a la presidencia. Arnulfo Arias por la Alianza Democrática de Oposición, (ADO), Nicolás Ardito Barletta por la Unión Nacional Democrática (UNADE), Rubén Darío Paredes por el Partido Nacionalista Popular, Ricardo Barría por el Partido Socialista de los Trabajadores, Carlos Iván Zúñiga por el Partido Ación Popular, Carlos Del Cid por el Partido del Pueblo y José Renán Esquivel por el FREPU. El gobierno de los Estados Unidos como en todas las elecciones en Panamá tenía su candidato: Nicolás Ardito Barletta, exvicepresidente del Banco Mundial para América Latina, quien a su vez fue el candidato del entonces comandante de la Guardia Nacional, Manuel Antonio Noriega. Tras denuncia de fraude electoral, se proclama vencedor en las elecciones a Ardito Barletta por una diferencia de 1713 votos.

La denuncia de fraude electoral a quien había sido ya tres veces presidente de la República, el Dr. Arnulfo Arias, caracterizó a la presidencia de Ardito Barletta: una extrema debilidad ante el movimiento popular y ante quien detentaba el poder real, Noriega.

Es así que a escasos seis meses de ser electo y a menos de dos meses de ascender al solio presidencial se ve enfrentado al movimiento popular, que lo obliga a derogar una ley fiscal-impositiva (ley 46) que formaba parte del primer ajuste estructural (SAL1), tras una huelga acompañada de movilizaciones populares encabezadas por lo que se llamó la Coordinadora Civilista Nacional (COCINA). De esa manera es derrotada la primera me-dida del ajuste estructural 1.

En todo el año 1985, el movimiento popular le hizo resistencia a los planes económicos del FMI y el gobierno Ardito Barletta hasta que cayó por la movilización y no omo se ha querido presentar siempre que fue por Noriega.

El asesinato del Dr. Hugo Spadafora aceleró la crisis. La forma horrenda del crimen, por todos conocidos. Ese capítulo en la historia del régimen militar anuncia su final. Sendas movilizaciones nacionales, tanto en la ciudad de Panamá como en el resto del país, fueron la respuesta de un pueblo que tenía acumulado mucho descontento con un régimen que no tenía ya ninguna respuesta positiva a sus demandas, económicas, sociales, y, ahora, políticas y de justicia antelos atropellos de que era víctima.

Este hecho, pero sobre todo la respuesta popular, es lo que obliga también a los Estados Unidos a “distanciarse” de Noriega a partir de 1985, quien lo presiona para lograr sus objetivos. En 1986, el régimen, bajo la presidencia de Eric Arturo Delvalle, cede a las presiones norteamericanas, el Nueve de Enero, para mancillar la fecha de los Mártires de 1964, realiza maniobras con-juntas (Fuerzas de Defensa-Comando Sur), simulando hacerle frente a una eventual guerra con ejércitos centroamericanos, y en marzo impone con la represión a una huelga obrera, tres leyes acordadas con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, una que re-forma al Código de Trabajo y dos más que afectaban al sector industrial y al sector agrario, en el marco de la apertura comercial exigida pos las IFI’s.

Evidentemente, aumenta el descontento popular con estas medidas y el régimen de Noriega, las cuales éste acompaña con más represión.

En 1987, el régimen continúa con las maniobras militares conjuntas con el Comando Sur de los EEUU, en principios hay un acuerdo de salida del General Noriega de la Comandancia, el cual se refleja en parte en la reunión de Ejecutivos de Empresas celebrada en abril de ese año. (CADE 87). Los acuerdos que plantean la salida política hacia las elecciones de 1989, son violados por el propio General Noriega, quien en un movimiento al interior de las Fuerzas de Defensa, jubila al Coronel Roberto Díaz Herrera, el 30 de mayo, maniobra que ven con buenos ojos los partidos de la oposición burguesa, quienes en algunas declaraciones señalaron a éste como el «duro de las FFDD.»

Las consecuencias de esa acción de Noriega, pese a la complacencia de los opositores, no se hicieron esperar y el seis de junio el entonces Coronel retirado Díaz Herrera, realizó las declaraciones sobre la muerte de Spadafora, el fraude electoral de 1984, los peculados y el negocio con el trámite de nacionalidades chinas y cubanas, las cuales en conjunto estremecieron a la comunidad nacional, que con el descontento acumulado, respondió airadamente en las calles.

En efecto, el ocho de junio estudiantes secundarios y universitarios responden a las declaraciones, a lo que prontamente se le van sumando los otros sectores. El nueve en la noche toda la comunidad nacional repudiaba al régimen, con barricadas, incendios de llantas, enfrentamientos con las FFDD, quienes de una u otra manera tuvieron que irse replegando poco a poco, evitando un mayor enfrentamiento. Para el 10 de junio ya la ciudad de Panamá estaba sin control de las Fuerzas de Defensa. Ese mismo día se constituye la llamada Cruzada Civilista Nacional, por iniciativa de empresarios, ligados fundamentalmente a la Cámara de Comercio y los intereses norteamericanos, a la cual se sumaron los dirigentes de los gremios más grandes de los educadores, de las organizaciones de médicos y algunas organizaciones, creadas en el desarrollo de los acontecimientos de los últimos años.

Ante la ausencia de una dirección obrera y popular independiente de Noriega y de la burguesía, la Cruzada Civilista Nacional –dirigida por empresarios pronorteamericanos- condujo las movilizaciones que se dieron luego del levantamiento popular de los primeros días de junio.La dirección del CONATO, incluyendo a la FENASEP y del partido de izquierda mayoritario, el Partido del Pueblo, se plegaron a los cuarteles.

En ese período dos grandes movilizaciones se realizaron, el 10 de julio, la cual fue duramente reprimida pero hubo una importante resistencia popular que duró hasta altas horas de la noche, y, el seis de agosto, una gran concentración de decenas de miles de personas en la Iglesia del Carmen, que terminó en una marcha por la Calle 50, sin enfrentamientos. «La Cruzada» introdujo en sus acciones sonadas de pailas en las casas, pitos y mostrar el pañuelo blanco que utilizó como símbolo, reemplazando así a las barricadas con quemas de llantas y tranques de calles que caracterizaban inicialmente la lucha.

La última propuesta de movilización en el año de 1987, fue para el 22 de octubre, la cual se desinfló por las amenazas de represión de la Fuerzas de Defensa, pero, sobre todo, porque para ese momento, se negociaba en Washington el llamado Plan Blandón, el cual fue prácticamente acordado, por los dirigentes de la Cruzada y el ex asesor de Noriega –José Isabel Blandón-, y rechazado finalmente por Noriega.

El rechazo del Plan Blandón, agudizó la crisis política, y produjo –ahora sí- el aislamiento de Noriega tanto en el Departamento de Estado como del Pentágono.El senado norteamericano, en noviembre de 1987, había votado ya sus primeras sanciones. Eso condujo también a que otros individuos, dentro de las filas de Noriega se distanciaran (se bajaron del barco que se hundía), tal es el caso del asesor Blandón, el entonces presidente Delvalle y su vicepresidente Roderick Esquivel, legisladores(as) del partido PALA, creado por Noriega, como Mayín Correa, Arturo Vallarino y otros.

El 25 de febrero de 1988, el Licdo. Eric A. Delvalle –quien fungía como Presidente de la República- , en una Cadena de Televisión, anuncia la jubilación del General Noriega. Era, en efecto, una destitución, la cual se confirmó minutos más tarde, con la respuesta inmediata de las FFDD, que dibujó muy bien el entonces Coronel Leonidas Macías con la frase «el que se va es él», en referencia a Delvalle. Y así fue.

Aquí se abre otro capítulo. El gobierno norteamericano, hasta ese momento había desarrollado una campaña de presiones.Esta política cambia, a partir de la destitución del renombrado miembro de la oligarquía azucarera de Coclé,Delvalle, a pesar de que se hizo tratando de encontrar una argucia legal-parlamentaria, nombrando a un ministro en su reemplazo, Manuel Solís Palma, quien hasta ese momento fungía como Ministro de Educación.En marzo, fracasa una asonada militar, dirigida por el Coronel Macías, quien le tocó el turno de irse, mandándolo Noriega y su estado mayor a la isla penal de Coiba.

Las presiones, se convirtieron en intervención abierta, con sanciones económicas, decretando el gobierno norteamericano un claro embargo al país, suspendiendo las cuotas azucareras, el flujo de dólares al país, restringiendo el circulante, prohibiendo a las empresas norteamericanas radicadas en Panamá que paguen impuestos, suspendió arbitrariamente el pago de la anualidad del canal. Las sanciones fueron definidas por el senador norteamericano D'amato como que «habían cortado la yugular a Panamá». Y, en efecto, fue más o menos así. Los bancos se cerraron paralizando la economía del país, que según el Dr. Nicolás Ardito Barletta, significó en los dos años previos a la inva¬sión-1988-89, la pérdida del 25% del Producto Interno Bruto. El país quedó en una crisis profunda como consecuencia de las llamadas sanciones económicas, las cuales hicieron más efecto por la descomposición existente y pronunciada en el lustro precedente.

Las «sanciones» fueron acompañadas de una campaña nacional e internacional que aisló cada vez más al General Noriega y de presiones militares norteamericanas, con incursiones dentro del territorio nacional, por mar, tierra y aire, inclusive por encima y a los lados del Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa.

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