La historia miente

Cada que leo algún escrito sobre mi padre, Jorge Eliécer Gaitán o el Movimiento Gaitanista o sobre el alzamiento popular el 9 de abril de 1948, como reacción a su asesinato, se me revuelve el alma. ¿Cómo es posible que, como bola de nieve, las afirmaciones tendenciosas de quienes lo mataron hayan hecho camino, aún en quienes son sinceramente progresistas y honrados? Los periódicos de la oligarquía escriben sus versiones acomodaticias, los historiadores a sueldo las profundizan y los académicos lacayos las difunden y así se va recreando una historia mentirosa que no hay manera de desmentir.

Quiero, en este mes de abril, hacer una serie de sucesivas anotaciones (no muchas) entre aquellas de las que yo le haría a las afirmaciones que sobre el tema repite todo el mundo, sin investigación ni análisis.y que, cada vez que las oigo, es como si me metieran un cuchillo en el estómago. La verdad es que aquello me produce nauseas físicas y una desesperación infinita – fruto de la impotencia –.

En las páginas de Internet corre un artículo mío que se titula “El 9 de abril visto por los vencidos” y NADIE LO LEE. ¿Por qué a casi nadie le interesa la versión de los vencidos? ¿Por qué repiten – una y otra vez – la versión que denigra del pueblo y le hace el juego a la oligarquía? Aquí va la primera de esas mentiras, repetidas por todo el mundo, y que tánto daño le hacen al devenir político de Colombia, porque influyen en la conciencia pública y en su actuar político.

1º. Gaitán, un líder dizque “liberal

Todo artículo sobre mi padre comienza diciendo mecánicamente “el dirigente liberal, bla, bla, bla”. Mi padre se cansó de decir una y otra vez, de reiterar, de repetir, de insistir en que él no era liberal sino socialista. Basta leer sus discursos, sus conferencias, sus escritos. Mi padre estaba en el Partido Liberal pero no era liberal. No es lo mismo ser que estar. El ser conscientemente liberal lo definió perfectamente, hace unas semanas, el dirigente – ese sí liberal – Hector Helí Rojas al declararle al diario El Tiempo: : “… nosotros somos un Partido de centro que respeta la propiedad privada, la libertad y respeta un modelo de mercado».

Mi padre, en cambio, dijo que estaba en el Partido Liberal porque “lo importante de un frasco no es su rótulo sino su contenido”. Y, ésto, porque mi padre afirmaba que nuestros “quistes psicológicos” o prejuicios, son más fuertes que la razón y que el pueblo colombiano tenía incrustado en su subconsciente un apego atávico al término “liberalismo” y que, por lo tanto, era más fácil pregonar ideas socialistas desde dentro del Partido Liberal que pretender organizar un partido socialista que adquiriera la fuerza suficiente como para derrotar a la oligarquía.

Voy a citar solamente algunas de sus frases al respecto, en un intento de que eso le quede claro, al menos, a algunas personas:

“Los partidos colombianos han tenido un proceso, han tenido sus antecedentes, sus luchas, han realizado su esfuerzo, parido sus glorias y su historia. Eso ha ido dejando un remanente de subconciencia a la manera de los reflejos condicionados de Pavlov. El que oye pronunciar la palabra conservador o liberal, al reaccionar ante ella, no está respondiendo con criterio ideológico. Está respondiendo su subconciencia, su estrato sicológico, esto es un proceso que se ha acumulado”.

“Nadie va a sorprenderse al comprobar que cuando los hombres gritan un viva al partido conservador o un viva al partido liberal, no están proclamando una doctrina diferente, que ellos no tienen, sino que están apenas confirmando el hecho de que son simple eco de pasadas ideologías que nos legaron la herencia de viejos sentimientos, pero que no pueden legarnos sus viejas ideas, porque la idea es por naturaleza transitoria y mudable. Y están confirmando que esas masas con distintos rótulos están viviendo vida conservadora, es decir, herencia del pasado”.

“El gran calumniado Ilich Ulianof o Nicolás Lenin, tuvo un día el deseo de cambiar el nombre de bolcheviquismo a su partido porque tal nombre apenas expresaba el hecho adjetivo de haber logrado mayoría en la Conferencia de Bruselas de 1903, no respondiendo a cuerpo de doctrina alguno. Tal no hizo porque como él mismo lo expresa, “la palabra bolchevique es un nombre universalmente respetado, pero su nombre es inexacto científicamente. No importa, puede pasar y que el partido crezca, pero que la inexactitud científica del nombre no le oculte ni estorbe su desarrollo en la dirección debida”.

“Ingreso al Partido Liberal a la manera del Caballo de Troya, para hacer de él lo que me proponoía dentro de la UNIR. El pueblo se tomará el mando del partido, expulsará a la oligarquía liberal y le dará la orientación programática acorde a sus intereses. Entonces, el partido liberal, será el partido del pueblo”.

Lo que buscamos, lo que queremos, es que la oligarquía liberal se vaya para el partido conservador y que el pueblo conservador se pase al partido liberal. Entonces, el partido liberal será verdaderamente el partido del pueblo. Así estaremos claros.

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Y dos meses antes de su asesinato le dijo a unos periodistas franceses: “Ya el pueblo se ha tomado las riendas del partido liberal y ha aprobado unos estatutos donde su primer artículo señala que el partido liberal de Colombia es el partido del pueblo. Ahora nos falta que las oligarquías proclamen que el partido conservador es el partido de la burguesía. Es éso lo que buscamos y es lo que estamos logrando, para que el pueblo colombiano tenga claridad y sepa cuál es la diferencia entre ser bugués y ser revolucionario.”.

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Este escrito es un grito mío, desesperado, en el intento de hacer claridad, porque la “vainita” esa de seguir diciéndole líder liberal a mi padre, no sirve para cosa distinta sino para que los burgueses social-demócratas dirigentes actuales del partido liberal gaitanien y así seguir engañando al pueblo. La lógica que ellos manejan es la siguiente: “si Gaitán era liberal y yo – reaccionario y manzanillo – también soy liberal, el pueblo debe seguirme porque yo soy lo mismo que Gaitán: liberal” y, lamentablemente, el pueblo come cuento. Mi padre dijo: “Bastará que las masas lleguen a un plano de relativa conciencia para que el rompimiento se presente y comprendan la trivial verdad de que sus intereses no pueden ser resueltos por quienes tienen intereses contrapuestos”. Cuando el pueblo comprenda que mi padre no era liberal sino socialista, se producirá ese rompimiento, mientras tanto, el que califica a Gaitán de liberal no está haciendo otra cosa que solidifcando esa cadena de opresión y engaño.

Bogotá, abril 15 de 2009

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