La historia de un terrorista notorio convertido en diplomático estadounidense

La historia de un terrorista notorio convertido en diplomático estadounidense

Osvaldo Piñero

Argenpress


El señor Luis Zuñiga Rey, de origen cubano, miembro oficial del cuerpo diplomático de la administración Bush en las Naciones Unidas, participó activamente en el pasado en la organización de atentados terroristas contra Cuba. Esta increíble noticia proviene de un informe de la Comisión de los Derechos Humanos de la o­nU del 21 de diciembre de 1999, presentado por el ponente especial, el señor Enrique Bernales Ballesteros.

El pasado de Luis Zuñiga Rey es revelador. Después de dejar Cuba de manera clandestina por la base naval estadounidense de Guantánamo, llegó a Miami donde se comprometió con la CIA a llevar a cabo operaciones de infiltración en el territorio cubano y perpetrar atentados y sabotajes contra las estructuras económicas vitales del país. En agosto de 1974, fue detenido por las autoridades cubanas, inculpado de terrorismo y de tenencia ilegal de armas y explosivos y condenado a 25 años de prisión. Liberado al cabo de 14 años en 1988, volvió a los Estados Unidos y se involucró con la Fundación Nacional Cubano-Americana, FNCA/CANF. Esta importante organización terrorista, compuesta de extremistas vinculados con la antigua dictadura de Batista, es responsable de numerosos ataques paramilitares contra civiles cubanos. En 1997, estuvo implicado en la sangrienta ola de atentados terroristas que afectó las infraestructuras turísticas cubanas y que tuvo una gacetilla internacional solo porque murió un turista italiano (Favio di Celmo). Los otros 300 atentados de los que Cuba fue víctima se silenciaron por imperativos políticos.

El estudio minucioso del señor Enrique Bernales Ballesteros revela las diferentes actividades organizadas por Luis Posada Carriles, uno de los más sangrientos terroristas del hemisferio americano, financiado por la FNCA, actualmente suelto y caminando tranquilamente por las calles de Miami.

El informe subraya también que Luis Zuñiga Rey, miembro de la delegación estadounidense en Ginebra, había integrado el Frente Nacional Cubano, un grupo paramilitar responsable de varios ataques y sabotajes contra Cuba. Ningún organismo de la prensa internacional consideró esta información digna de interés.

En el año 2006, la organización Reporteros Sin Fronteras, RSF, lanzó una campaña destinada a disuadir a los turistas que viajaran a Cuba y así afectar un sector esencial de la economía de la Isla. Esta acción entra en el linaje de la política estadounidense que consiste en asfixiar a la población cubana. La operación de RSF se halla lejos de ser anodina y no es más que la continuación de un largo proceso de intoxicación mediática lanzado hace varios años y acentuado en marzo de 2003, durante el arresto de agentes estipendiados por los Estados Unidos, disfrazados de «militantes de los derechos humanos» y de «periodistas independientes».

Contrariamente a las palabras calumniosas de RSF, los diferentes acusados no fueron juzgados por sus pensamientos heterodoxos sino por colaborar con los Estados Unidos, la potencia extranjera de una capacidad militar inaudita que asedia a Cuba desde 1959 mediante sanciones económicas, atentados terroristas e intensas campañas de desinformación.

Evoquemos ahora el caso de las 75 personas encarceladas por la justicia cubana. El 80% de los 54 abogados de la defensa fueron escogidos por los acusados o sus familias, o sea 44 de ellos. Los otros diez fueron nombrados automáticamente pues ciertos inculpados no deseaban designarse un abogado.
Hubo 29 juicios públicos a comparencia inmediata que, si bien reducen los plazos de la instrucción, en ningún caso limitan las garantías constitucionales, en los cuales participaron más de 3 mil personas.

Los presos llamaron a 28 testigos, de los cuales 22 pudieron expresarse a su favor.. Todos los acusados gozaron del derecho a la apelación de la decisión del tribunal de primera instancia.

He aquí los juicios que RSF y una parte de la prensa internacional califican de «estalinista». Algunos acusados se encontraban en posesión de 16 mil dólares en efectivo. Para evaluar la importancia de la suma, conviene recordar que el salario mensual de un ministro en Cuba es equivalente a 50 dólares. Entre las 75 personas, solo cuatro de ellas disponían de un empleo. Estos «mercenarios», así los califican las autoridades cubanas, recibían una remuneración media de 3 mil dólares mensuales efectuada por los Estados Unidos, a través del organismo USAID. Eso se sanciona severamente por la legislación cubana, que condena la colaboración con una potencia extranjera, sobre todo si el dinero proviene de un gobierno que intenta derrocar a la Revolución desde hace más de 49 años.

Las fuertes penas impuestas a los acusados van de seis a 28 años de privación de libertad pero, contrariamente a una idea preconcebida, la ley cubana no es más severa que el código penal francés. Si ciudadanos franceses hubieran tenido los mismos manejos, en un contexto geopolítico similar, habrían arriesgado largas penas de cárcel.

El cineasta Oliver Stone, de fama internacional, luego de un pedido de la cadena estadounidense HBO, realizó un documental sobre Fidel Castro. Esta cadena, famosa por su atrevimiento en sus programas de difusión y por el poco caso que hace a las presiones políticas, tuvo que cancelar la transmisión del trabajo cinematográfico del señor Stone, después del feroz cabildeo ejercido por la parte extremista de la comunidad cubana de Florida y sus aliados políticos. El documental transmitía una imagen no deformada de la sociedad cubana. Después de esa decisión, Oliver Stone, desengañado, declaró lo siguiente:

«Los americanos tienen una visión de Castro que es desgraciadamente caricaturesca. Pienso que temen encontrarlo simpático. He visto la gente en Cuba. No he visto un régimen estalinista, Corea del Norte o Irak. Dejemos de contarnos pamplinas, millones de turistas van allí cada año, incluso canadienses, ven la realidad con sus propios ojos. Eso se está volviendo ridículo. He visitado numerosos países: Honduras, Guatemala, Chile, Brasil, Argentina. No veo en qué son tan libres. No comprendo la diferencia y no entiendo por qué Cuba es el coco. Estaría mucho más aterrorizado con la idea de vivir en Guatemala o francamente en ciertos lugares de Nueva York, de Los Angeles o Washington, que en La Habana. Pienso que es un lugar muy seguro. Hay muy poca criminalidad».

Es posible que haya algunos que piensen que Oliver Stone se volvió «comunista» y por eso piensa de esa manera. Todo es posible en este mundo tan al revés.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=76319

Documental de Oliver Stone:

– «Looking for Fidel»:

&nbsp http://www.rebelion.org/noticia.php?id=42621


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