La Habana-Washington: ¿qué omite The Associated Press?

En este momento, diversos medios circulan el despacho de AP “Curso de periodismo de EEUU en Cuba irrita al gobierno de Castro” dando cuenta de que unos 30 cubanos se sientan en una sala de conferencias durante varias horas cada semana y aprenden el ABC del oficio o sea, cómo reportar una noticia, escribir un titular y verificar fuentes. También, que se trata de cursos dirigidos por profesores de Estados Unidos mediante un enlace de video, y que sus estudiantes “saben perfectamente que se arriesgan a ser perseguidos e incluso arrestados”.

La información agrega que funcionarios del Departamento de Estado del vecino norteño declararon a The Associated Press que su país continuamente trabaja para promover la libertad de expresión en el mundo a través de encuentros bilaterales, un programa de diplomacia pública y diplomacia multilateral que incluye apoyo a periodistas independientes de diversas partes del universo; al tiempo que certifica que un vividor del contribuyente norteamericano dijo que los cursos para principiantes de nivel intermedio de periodismo que tomó en la Sección de Intereses le ayudaron a redactar mejor los artículos que aparecen en el sitio de noticias en línea Diario de Cuba y en otros lugares.

Al respecto, llamo la atención de mis lectores/as en dos sentidos: uno, los “arriesgados” cursistas de periodismo son convocados para que no sean tan chapuceros como el caso revelado por Osmany Sánchez en ¿Estamos locos los cubanos? a partir de la “desgarradora confesión” según la cual un capitán de la Seguridad del Estado que transitaba en una motocicleta, se bajó de ésta y con el fusil golpeó más de 50 veces en sus partes íntimas a una indefensa mujer “para que le sirva como un escarmiento” —un cuento del pasado 12 de Mayo.

Y dos, recuerde usted que el referido vividor del contribuyente norteamericano dijo que los cursos para principiantes de nivel intermedio de periodismo que él tomó fue en la Sección de Intereses de Washington en La Habana para capacitarlo en redactar mejor los artículos contrarrevolucionarios —las negritas son mías. Precisamente, sobre ello deseo centrar lo que sigue, a tono con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, aprobada el 18 de Abril de 1961.

Ante todo, resalto que en la capital de Austria se estimó  “que una convención internacional sobre relaciones, privilegios e inmunidades diplomáticos contribuirá al desarrollo de las relaciones amistosas entre las naciones, prescindiendo de sus diferencias de régimen constitucional y social”, un presupuesto apoyado en el principio de Coexistencia Pacífica entre sistemas políticos opuestos. No obstante, se puntualiza en su tercer artículo:

“1. Las funciones de una misión diplomática consisten principalmente en:

  1. representar al Estado acreditante ante el Estado receptor; b. proteger en el Estado receptor los intereses del Estado acreditante y los de sus nacionales, dentro de los límites permitidos por el derecho internacional; c. negociar con el gobierno del Estado receptor; d. enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante; e. fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y científicas entre el Estado acreditante y el Estado receptor” —las negritas son mías.

Como complemento, aparecen los artículos 26 y 41 cuyos textos, respectivamente, son: “Sin perjuicio de sus leyes y reglamentos referentes a zonas de acceso prohibido y reglamentado por razones de seguridad nacional, el Estado receptor garantizará a todos los miembros de la misión la libertad de circulación y de tránsito por su territorio”. “1. Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado” —las negritas son mías.

Así, quedo alejado de la especulación si acredito que en cuanto al despacho de AP “Curso de periodismo de EEUU en Cuba irrita al gobierno de Castro” The Associated Press omite que los vínculos La Habana-Washington deben basarse en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas que —al paso que evidencia la necesidad de NO injerencia en asuntos concernientes a la Soberanía— puntualiza cómo han de ser vínculos como los de los Estados divididos por el Estrecho de la Florida. Entonces, pienso que el despacho en cuestión debió ser: “Curso de periodismo de EEUU en Cuba irrita la Convención de Viena” —obstáculo en la normalización de nuestros nexos.

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