La gripe de la A a la Z

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Discernir entre la verdad y la mentira de un virus que desencadena pasiones&nbsp : dos investigadores, Antoine Flahault y Patrick Zylberman evalúan la situación

Es oficial&nbsp : a partir del miércoles 16 de septiembre se ha sobrepasado el umbral de la epidemia de gripe A, con 103.000 consultas registradas en la semana del 7 al 13 de septiembre, frente a las 52.3000 de la semana anterior. En Francia, 27 personas han muerto de gripe, de las cuales cinco en Francia metropolitana y el resto en los departamentos y territorios de ultramar&nbsp ; la mayoría de ellos sufrían otras patologías graves y a menudo múltiples. A pesar de ello, no hay que dejarse llevar por el pánico&nbsp : la gripe A no es más que una prima de la gripe estacional.

Una contagiosidad limitada

Aunque frecuentemente se la compara con la gripe española de 1918 que causó 30 millones de muertes, según el Instituto Pasteur, esto es un mito para el profesor Flahault. «&nbsp Ambas gripes son incomparables. Los modos de vida no son los mismos y, sobre todo, entonces no había antibióticos&nbsp ». A pesar de que ambas pertenecen al subgrupo H1N1, esto también es así para la mayoría de las gripes estacionales. Mientras la tasa de contaminación estaba entre 1’8 y 2’4 para la gripe española, está entre 1’3 y 2’1 para la gripe A. Es decir, actualmente una persona infecta de media a dos personas. A título comparativo, la tasa para la rubeola es de 20. El profesor alerta contra quienes predican el higienismo&nbsp : «&nbsp No es necesario dejar de utilizar el transporte público. Hay poco riesgo de contraer la gripe en el metro&nbsp ». De hecho, entre un 30 y un 40% de los contagios tienen lugar en casa o en el trabajo.

Una mortalidad directa poco elevada

Las únicas diferencias con la gripe estacional están en las personas afectadas y la tasa de mortalidad. Al contrario que su prima, que afecta sobre todo a personas mayores de 65 años, el virus de la gripe A se ceba principalmente con los niños y los menores de 50 años, que representan actualmente el 40% de los casos, según la Organización Mundial de la Salud.

En cuanto a la mortalidad, Antoine Flahault insiste en diferenciar entre mortalidad directa e indirecta. La primera no sería más importante que la de la gripe estacionaria. El caso del joven de 26 años que murió en Saint-Etienne y que gozaba de plena salud sería la excepción. «&nbsp Representan el 1% de los casos&nbsp » explica. «&nbsp Se deben a lo que llamamos síndrome de distrés respiratorio agudo&nbsp : los alveolos pulmonares se taponan como los de un ahogado&nbsp ». Del 99% restante, un 30-40% no tendrá apenas síntomas de gripe y el resto sufrirá los síntomas clásicos&nbsp : fiebre superior a 38º, tos, fatiga.

En cambio, la mortalidad ligada de forma indirecta a la gripe A podría aumentar&nbsp : del orden de un uno por 10.000 o uno por millón respecto a la gripe «&nbsp clásica&nbsp ». «&nbsp En los casos en que el organismo está inmunodeprimido, como ocurre con los afectados por el VIH, o quienes reciben quimioterapia, las consecuencias de la gripe podrían ser más importantes&nbsp ». Así pues, no estamos hablando de una simple gripe. «&nbsp En total, entre 25 y 30.000 personas podrían morir de gripe A en Francia, frente a 6000 de gripe estacional&nbsp » concluyen.

Distintas situaciones posibles

Entre las preguntas que todo el mundo se hace, hay una que se repite sin cesar&nbsp : ¿Cuánto tiempo va a durar la epidemia&nbsp ? «&nbsp Si es una gran pandemia, durará por lo menos cuatro meses, pero realmente no lo podemos saber&nbsp », responde el profesor Flahault. Ahora bien, según él, ése es exactamente el tiempo que hace falta para vacunar a toda la población. Las primeras vacunas, actualmente en pruebas, deberán estar disponibles a partir del 15 de octubre. La ministra de salud, Roselyne Bachelot, ha confirmado ante los diputados que el gobierno presentará su arbitraje sobre las prioridades de vacunación y el recurso a una o más inyecciones “en los próximos días”.

Patrick Zylberman, encargado de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas francés (CNRS), prefiere ser prudente&nbsp : «&nbsp Puede que nuestras previsiones fallen. Deberíamos hablar en condicional. No podemos predecir el futuro, la única forma de administrar nuestra angustia es remitirse a experiencias pasadas&nbsp ».