La filosofía como dedicación de riesgo

« En el acto de pensar está encerrada toda la esperanza»

                              Max Horkheimer

« La filosofía es una guerra contra la estulticia, porque la estulticia trivializa lo que es contrario a la dignidad humana […]. La filosofía es algo más que un esfuerzo en el conocimiento , es un esfuerzo en la matriz misma del conocimiento; es proyecto de inmersión en aquello a través de lo cual la mayoría de las vivencias humanas encuentra soporte . […] la filosofía pasa por el saber explícito de que no hay cierre en la vida del pensamiento ; un saber de que el pensamiento satisfecho es pensamiento acabado »

                               Víctor Gómez Pin

Tuve la suerte de acudir a alguna sesión de los cursos de doctorado dirigida por Victor Gómez Pin, y asistir también a alguna disertación en el congreso de filósofos jóvenes en la mítica, y mitificada, facultad de Zorroaga y la impresión fue ciertamente de que estaba ante un profesor que sudaba la camiseta ( es un decir) y que no cumplía meramente con el papel de Sócrates funcionario que dijese Pierre Thuillier , repetidores del panteón simplificado; un maestro entregado que trataba de hacer fácil, lo difícil, buscando el modo de expresión adecuado, titubeando en tal empeño, evitando eso sí las simplificaciones ( podrían aplicársele salvando las distancias geográficas y otras las palabras que él aplica a Paul Ricoeur: « [ en sus clases magistrales] en las que parecía luchar por arrancar a una especie de pozo los problemas que planteaba ante un auditorio en suspensión »). Esta impresión fue la que después , y entonces ya, me han hecho frecuentar sus libros y sus visitas a Hegel, Descartes, Aristóteles, Proust, Venecia, el psicoanálisis, el drama de la ciudad ideal o…eso sí dejando de lado algunas revoleras, chicuelinas, manoletinas y otras inas ante las que servidor, en ese ruedo, prefiere sin pestañear las posturas del tristemente desaparecido Jesús Mosterín…pero de esto último no voy a hablar, pues hoy no toca.

Ahora ve la luz, recién editado por Acantilado , « El honor de los filósofos» que resultan unas clarificadoras lecciones acerca de varios filósofos, en sentido amplio ya que se incluyen algún músico, científico, matemáticos, etc., y su reacción ante algunas situaciones al límite vividas, respuestas de firmeza que pueden resultar ejemplarizantes; « pese a tales circunstancias vividas, la exigencia de fidelidad a su condición específica como animales de palabra y de razón, hizo que cada una de estas personas perseverara en contra sí misma ( combate contra la inercia de los propios hábitos) que supone siempre el hecho de ahondar en la simbolización y el conocimiento». Posturas de quienes no esperaron la libertad sino que la tomaron y se atrevieron a practicar la parresia / la andreia no guardando para sí sus pensamientos sino teniendo el coraje de defenderlos a pesar de las consecuencias que ello les pudiera acarrear. Anécdotas hay, pero que nadie busque en el libro un anecdotario; mártires, no de la trascendencia, sino de la razón haylos, mas que nadie piense hallar un martirologio.

Dice Gómez Pin que son todos los que están mas que no están todos los que son, y ciertamente los autores presentados no desmerecen desde luego sino que representan ejemplo de tenacidad, coherencia y resistencia ante los embates de los poderes. La lista es amplia para poder dar cuenta en estas líneas de todos los que la componen, mas sí que se puede hallar el denominador común nombrado de atreverse a pensar y defender los propios pensamiento contra viento y marea. En la medida que pasan las páginas vamos viendo, además de los avatares de los pensadores presentados, cómo se perfila un concepción de la filosofía que parte de ciertos parentesco con la ciencia ( meta-física, más allá de, después de), aspecto ya inicial con los físicos jónicos, que muestra su mordiente crítico, que significan ruptura con las ideas heredadas e impuestas del pensamiento dominante de la época, así las supersticiones religiosas son señaladas como un bagaje del que desprenderse (Spinoza), manteniendo la duda ( Descartes) como brújula y avanzando en la consolidación de la capacidad de razonar, deliberar , conjeturar, obviamente capacidades que diferencia a los humanos de los animales, lo cual, sea dicho al pasar, no tiene porque suponer sometimiento, maltrato, etc. « la filosofía es la cristalización del esfuerzo por entero, es aquello a lo que el conocimiento de la naturaleza, pero también la poesía, la ciencia y el arte, tienen como destino a partir de sus propias prácticas», al igual que se esboza el perfil del filósofo, como « aquel que heredero de quienes intentaron hacer inteligible la naturaleza ( o siendo hoy él mismo uno de ellos), por dificultades que surgen en el seno de la propia disciplina se ve confrontado a interrogantes de otros tipo…gnosis ( conocimiento / epistemología), ethos ( ética), aístheseis ( estética)…». Resistencia, rebeldía contra las jerarquías y sus imposiciones, frente a las concepciones heredadas que instrumentalizan a los seres humanos, subrayando no obstante, que la propia práctica de la filosofía es per se una forma de una praxis.

No pretende Gómez Pin trazar las biografías de los personajes visitados sino que pone el foco en el contexto que provocó el surgimiento de la vocación de los distintos personajes, dicho lo cual no faltan, claro está, los datos biográficos y los avatares vividos por los presentados, como tampoco faltan las pinceladas ( que en algunos casos resultan brochazos, lo digo en sentido positivo, no pensar desde luego en la brocha gorda sino en la capacidad de abarcar , sin dejar vacíos, todo el terreno abordado; aunque bien mirado mejor sería hablar de pinceles-pluma ya que las descripciones de Gómez Pin rozan los bordes del puntillismo. El este caso el puntillismo entrelaza diferentes aspectos – históricos-filosóficos.científicos- en un todo articulado con innegable maestría )acerca de los pensamientos de cada cual. El autor se muestra cartesiano en su quehacer, y me refiero a la claridad y distinción con la que va dando los pasos que componen la travesía por los campos del honor ( evítense las resonancias guerreras) y la dignidad humana, en tiempos en los que no faltaban los obstáculos y el fuego cruzado, si bien señala Gómez Pin que cuando se habla de que corren malos tiempos para la filosofía, advierte que nunca fueron buenos y baste con nombrar los nombres de Sócrates, Hipaso, Galileo, Bruno, y...todos los que ocupan las páginas de esta obra.

Discriminaciones, sentencias condenatorias, suicidios, marginaciones, maledicencias, hogueras, deportaciones, fusilamientos…toda una lista de agravios que, en mayor o menos grado, padecieron quienes van ocupando las páginas de esta importante viaje por la escena filosófica: así vamos desde Aristóteles hasta Proust, pasando por el sobrino del primero Calístenes de Olinto, Baruch de Spinoza, Gottfried W. Leibniz, René Decartes, Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Olympe de Gouges, Nicolas de Condorcet, Sophie de Grouchy, André Chénier, Antoine Fouquier-Tinville, Tomás Moro, Miguel Servet, Juan Calvino, Roberto de Belarmino, Giordano Bruno, Galileo Galilei, Johannes Kepler, Hipaso de Metaponto, Téano, Pitágoras, Sócrates, Hipatia, Émilie du Châtelet, Antonio Gramsci, Freidrich Nietzsche, Simone Weil, Boecio, Catón el Viejo, Catón el Joven , Marco Junio Bruto, Porcia “Catonis”, Marco Tulio Cicerón, Olivier Messiaen, Erwin Schulhoff, Dimitro Shostakóvich, Ludwig van Beethoven, Plinio el Viejo, Georg Wilhem Friedrich Hegel, Yves Dorestal, Robert Oppenheimer, Frank Oppenheimer, Jean Talock, Bertrand Russell, Jean-Paul Sartre, Albert Einstein, Werner Heisenberg, Kurt Gödel, Paul Ehrenfest, Évariste Gaullois, Niels Henrik Abel, Carl Gustav Jacobi, János Bolyai, Alan Turing, Oscar Wilde, François Villon, Gérard de Nerval; la lista, dramatis personae, intercala víctimas y algunos verdugos o colaboradores necesarios… quedando sin nombrar otros, numerosos, protagonistas que intervienen en los hechos narrados y otros cameos sonados.

Obviamente no es cosa de resumir las diferentes circunstancias de cada cual, ni sus vicisitudes existenciales, pero sí que quisiera destacar, a modo de ejemplo, los retratos que realiza el autor de la vida y pensamiento de los cuatro primeros : Aristoteles y sus problemas como macedonio, meteco, etc., Spinoza su excomunión, de la sinagoga, y condenado por todos los pro-hombres de las otras religiones en presencia, y el intento de asesinato que sufrió y el certero resumen de las obras ( Ética, Tratado teológico-político…) de este pulidor de lentes, en su impenitente lucha contra las falacias que llevaban a los humanos a luchar por su esclavitud pensando que era su libertad; sumido en la enfermedad y la miseria ; o Leibniz viajero impenitente, diplomático y inventor , simultáneo del cálculo diferencial con Newton, la denuncia por plagio de este último trajo de cabeza al alemán; y Descartes que rompe con su educación jesuítica y erige la duda como método para pensar por sí mismo sin aceptar las enseñanzas recibidas, conversión que relata en ese gran texto fundacional del pensamiento moderno que fue su autobiografía, El discurso del método; destacables con respecto al natural de La Haya, son las dilucidaciones que expone frente a los encasillamientos y falacias escoradas vertidas sobre él y su filosofía( un cartesianismo de pega para repetición escolar, con el exceso de separación de la res cogitans y la res extensa, la consideración como un mero filósofo de la conciencia, o como un chovinista de tomo y lomo) …los nombrados, y la muestra definitiva está en el destino que siguieron sus restos ( incompletos en algunos casos, decapitado…) para hallarse el reposo eterno, en forma de panteón y en condiciones….no serían los últimos a los que se negaba sepultura comme il faut, y tampoco a cadáveres a los que les faltaban órganos. No supone este elogio, que el resto de acercamientos sean más flojos, sino que la cosas es que de todo no se puede hablar, y por algún lado hay que cortar…ya que la fidelidad y la capacidad de sintetizar pensamientos complejos en pocas páginas está presente con creces a lo largo de todo el libro y de todos los perfiles trazados. Las tensiones entre Voltaire y Rousseau, somos introducidos en algunos hechos de los tiempos de la revolución francesa, la circulación sanguínea, cuestiones de cosmología, disputas teológicas, visita a los presocráticos y muy en especial al pitagorismo con exposición de algunas cuestiones numéricas y musicales ( en el libro se volverá a la música en diferentes situaciones opresivas : Messiaen, Scukhoff y Shostakóvich; o Beethoven de la mano de Jean Cavaillès), no obviándose la presencia de algunas mujeres en la secta ( empleo el término usado repetidamente por el autor), o observamos los últimos momentos de la vida de Sócrates a través de varias pinturas y, por supuesto, de algunos diálogos platónicos, y…y…y… Reitero, y me cuesta contenerme como la vista salta, que no resulta posible, ni de recibo entrar a resumir la magnitud de datos aportados de los diferentes personajes, músicos deportados, componiendo una sinfonía en el Stalag, pensadores perseguidos por sus obras que contradecía los supuestos textos sagrados y llevados a la higuera, mujeres guillotinadas por tener la osadía de denunciar la deriva autoritaria de la revolución y reivindicar al tiempo los derechos femeninos, denunciar la trata de esclavos o similares, resistentes matemáticos y filósofos fusilados, científicos, fiscales de la revolución caídos en desgracia, philosophe des Lumières encarcelado en repetidas ocasiones y exiliado, y otros poetas e inventores arrastrados por la ola revolucionaria, filósofos, matemáticos y poetas perseguidos y llevados al desastre, o a los bordes de él, por su homosexualidad, físicos, filósofos y matemáticos denunciando las tropelías yankis en Vietnam, etc., etc., etc. Y, como por casualidad, los funcionarios de dios, de diferentes dioses, siempre del lado de la persecución, de las acusaciones, de las llamas…del infierno en la Tierra; Índice empieza por i como Inquisición(es) e Iglesia ( s), y hoguera por hache como horca, y...

Obra que se va desplegando por diferentes épocas, protagonistas, ideas, mentalidades y que es un muestrario de ejemplos de dignidad humana ( de ese extraño ser capaz de lo mejor y de lo peor, que decía el otro; en este caso de lo mejor y como reverso de la moneda, lo contrario), una galería de sujetos que son ejemplo del honor de los filósofos, y que son honrados por su rigor, firmeza, prudencia, autoestima, y andreia ( entereza ).

N.B.: en la página 255, hablando de Kepler se dice «1874, a la edad de trece años»; es obvio que debe decir 1584, si en cuenta se tiene que el astrónomo vivió entre 1571 y 1630. Sin lugar a dudas es una errata de tecla que, no obstante, en próximas ediciones, que seguro que las habrá, debería ser corregida.

En las líneas finales de la página 242, hay una frase que se presta a equívoco o cuando menos a crujido: hablando de la educación se lee « en la universidades italianas o francesas de la época, a la hora de estudiar cosmología no se enseñaba la teoría heliocéntrica, ni a la hora de investigar en biología se ignoraba la teoría de la evolución»…para expresar lo que supongo que la frase quiere dar a entender en vez de el ni con el que comienza la última frase tal debería ir una y.

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