La felicidad

La benemérita y paradigmática “Organización de las Naciones Unidas” (ONU) ha dispuesto recientemente que a partir del 2013, cada 20 de marzo de cada año, la humanidad entera empiece a celebrar “apropiadamente” el Día Internacional de la…
De la………………………………………..
No me atrevo a repetirlo así nomás.
Me temo que sea un diabólico bolazo de algún movimiento de arte neo-surrealista o un patético error de las “teletipos”, nomás…
O tal vez la difusión frívola y corrosiva de la más monumental y ácida broma de humor más negro que el carbón, concebida por alguna de las más tenebrosas organizaciones terroristas contra las que combate denodadamente, precisamente, la nunca bien ponderada ONU surgida tras el asesinato en masa de más de cincuenta millones de personas prolijamente ejecutadas durante media docena de años (1939 / 1945) de guerra inter-imperialista motivada por la aún inconclusa repartija burguesa del planeta tierra, prohijada, impulsada y desarrollada por la inmensa mayoría de las basuras humanas que luego promoverían grandilocuentemente la misma santa organización universal en cuestión, “defensora de los derechos humanos”, la “autodeterminación de los pueblos” y la “convivencia pacífica entre las naciones”…
Busqué en diversas versiones virtuales de efemérides mundiales correspondientes al día 20 de marzo, y no encontré nada “significativo”, ningún acontecimiento, ningún nacimiento mayúsculamente célebre, nada propiamente “histórico” que pueda explicar ni como ofensiva caricatura la decisión tomada por el plenario de esta señera organización nacida para “preservar” una paz internacional que no existe ni aún casi setenta años después de finalizada aquella descomunal contienda bélica obra de poderosísimas corporaciones multinacionales como vía para acceder a nuevos mercados y nuevas fuentes de materia prima monopolizables, y como espectacular alternativa de reproducción del capital a través de la venta de súper voluminosas partidas de armamento y la inversión en la producción de un sinfín de “bienes” vinculados al híper-negocio de la destrucción y la reconstrucción de medio mundo aplastado por la especie animal más feroz y asesina conocida a lo largo y a lo ancho de toda la historia y la prehistoria de la “civilización” humana: la burguesía, la clase burguesa, la casta más al pedo e inservible jamás antes conocida, autoelegida para vivir “eternamente” del resto de la humanidad.
Si nos referimos, por ejemplo, particularmente al 20 de marzo de 1945 (año de la finalización de esa segunda guerra), en los preámbulos del lanzamiento yanqui de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagazaky, únicamente hallamos estas referencias, que no dan, obviamente, para que este sea el día elegido para lo que, increíblemente, sería celebrado desde el año que viene, si esta humanidad que somos, acosada y envenenada por la violencia, el crimen y la miseria capitalistas, perdiese hasta la más mínima dignidad y auto-respeto de aquí al próximo 20 de marzo. Ese día de 1945:
+ Los yanquis ocupan Kaiserslautern y Sarrebruck.
+ La USAF bombardea las refinerías y el puerto de Hamburgo con 451 bombarderos.
+ La RAF bombardea Hamm, Hemmingstedt, Bolhen y Halle con unos 900 bombarderos.
+ 760 bombarderos yanquis atacan las refinerías austríacas de Korneuburg y Kagran.
+ Al este de Prusia los soviéticos ocupan Braunsberg.
+ Nuevos ataques nazis en la zona del Balaton.
+ Tropas yugoslavas inician una ofensiva contra los ocupantes nazis.
+ Los yanquis ocupan Davao, en Mindanao, donde se encontraba situada una base de submarinos enanos japoneses.
+ Los ingleses toman Mandalay, en Birmania.
+ Nuevo bombardeo yanqui sobre Nagoya, Japón, aliada a la Alemania nazi.
Como se ve, puro destrozo, puro genocidio, pura bestialidad al por mayor, nada que pueda considerarse de relevancia en cuanto al “progreso de la humanidad” bajo el sistema capitalista internacional, ni tampoco nada que pueda estimarse como paradigma de avance civilizatorio siquiera en la órbita del llamado “socialismo real” (solamente el pueblo ruso, pagaría con casi 30 millones de vidas la bestial aventura burguesa del medio siglo XX a la que debió enfrentarse cruda y heroicamente, aunque sellando de alguna manera su propio destino, acentuándose, en cierto modo con el pretexto de la guerra, espantosas desviaciones ideológicas militaristas y autoritarias que hallaron su “justificación” en el especial momento histórico y que sembrarían todo el futuro de un penetrante estiércol anticomunista de hecho, cuya cosecha tardía y retrogradante ocurriría a fines del siglo pasado con la caída de la URSS, engendrada en el propio partido ortodoxa y pomposamente autodeclarado “marxista-leninista”).
En registros de efemérides mucho más remotos en el tiempo, encontramos allá por el lejano año 1583, en nuestra América “La Pobre” recién “descubierta”, un 20 de marzo tórrido y luminoso en el que ocurrió durante la noche algo que tampoco daría para la anunciada y surrealista celebración impulsada por la ONU, aunque sí muy legítimamente para que los pueblos del llamado “tercer mundo” declarásemos al mismo 20 de marzo como “Día Internacional de la Dignidad de los Pueblos Sojuzgados”:
Ese día para nada conocido ni reconocido por nosotros, Juan de Garay y 40 “conquistadores” españoles más, murieron a manos de los indígenas mientras dormían, en su viaje de invasión y genocidio hacia Santa Fe de la Vera Cruz (Argentina), en plena avanzada colonialista de la ya decadente corona española de la que asomaban las primeras aristas de tenue aunque bestial carácter pre burgués e imperialista, “occidental y cristiano”.
Eran los prolegómenos de la pretérita “cruzada civilizatoria” transocéanica bendecida por el papa y todas las musas del “progreso”, que dejaría “apenas” diez millones de muertes más que las dejadas por la futura segunda guerra mundial de los magnates del acero y los amos de la “pujante industrialización-bancarización universal”…
Unos pocos miles de asesinos profesionales caídos a lanzazos y boleadora, contra nada menos que sesenta millones de almas asesinadas a cañonazos, en la sagrada hoguera de la Inquisición “divina” y a través de las pestes letales traídas por los agentes imperiales de la bonanza modernizadora y humanizante del naciente capitalismo, que a cambio se llevarían el oro, la plata y el odio bien merecido y eterno de los devastados y heroicos pueblos americanos recientemente “descubiertos”.
Lo cierto es que, revolviendo “cables” y correos electrónicos de rapidísima circulación, puede confirmarse que efectivamente la ONU dispuso bautizar al día 20 de marzo como… “Día Internacional de la Felicidad”, sí, señor, declarando que “(…) la felicidad y el bienestar son objetivos y aspiraciones universales en la vida de los seres humanos de todo el mundo (…)”, y que “(…) hay necesidad de que se aplique al crecimiento un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos”, etc., etc., etc. y un millón de cínicos e hipócritas etcéteras más que en boca de la misma ONU que avala los actuales genocidios del imperialismo burgués representado por los EE.UU., pegan fuerte en nuestras sienes y nuestros corazones como complemento “espiritual” de los mismos bombardeos con los que se amasija por cientos y cientos de miles, gente indefensa e inocente, no muy lejos de la “tranquila” y alcahueta aristocracia de sangre azul que promovió tan enaltecedora celebración mundial a partir del 2013.
El texto fue presentado por el presidente de la Asamblea General –el embajador de Qatar, Abdulaziz al Naser- y la “feliz” iniciativa la tuvo Bután, una ridícula monarquía asiática absolutamente anticomunista y disciplinadamente obediente a los designios de las multinacionales del agronegocio y los mega emprendimientos extractivos, “con la finalidad de guiar los objetivos de las políticas públicas”.
Se recomienda, además, que cada país festeje ese magnífico día “de manera apropiada (…) a través de actividades de educación y concientización” sobre la importancia de “la felicidad como sana aspiración de toda la humanidad”.
No sabemos qué postura tuvo la delegación de Uruguay, si es que estuvo presente en tan trascendental instancia plenaria de la “intocable” e “impoluta” ONU.
Hubiese sido esperable alguna comunicación oficial dirigida a la ciudadanía, al menos para enterarla, si no para consultarla sobre el universal disparate dispuesto, aún si Uruguay no hubiese estado “representado” al momento de la histórica votación.
Sea como sea, estaría buenísimo que toda Latinoamérica empezara ya a buscar la manera “apropiada” para hacer que ese día al menos del 2013, resulte un día verdaderamente, si no feliz, al menos inolvidable para los imperialistas y los pro que han sido capaces de meternos este dedo en el traste, revolverlo y, encima, pretender pasearnos de norte a sur y de este a oeste, mientras continúan minuto a minuto de cada día y cada noche, sembrando la muerte, el hambre y la aculturación planetarias, invocando imperdonablemente valores y principios de los cuales cada “aval” criminal de la ONU, son su propia y salvaje negación.
Capaz que si nos inspiramos y apelamos a la inventiva popular capaz de florecer aún en las peores circunstancias en todas partes, en el año de la yeta del siglo XXI podamos obsequiar a la ONU y todos los imperialistas que nos cagan sin descanso y encima se burlan de nosotros, con un muy feliz día universal de la felicidad de los más infelices, aguándoles la fiesta en cada rincón del planeta, a como dé lugar, “apropiadamente”, incluido el apacible reino de Bután, que no es lo mismo que el alejado aunque querible y oprimido pueblo butanés, sin lugar a dudas.
Y esperemos que el gobierno uruguayo emita alguna declaración o cosa parecida, esclareciéndonos acerca de tan significativa celebración y cómo considera que hay que asumirla en esta sufrida Banda Oriental en la que ya llegará el día en que, efectivamente, y de una vez por todas, “los más infelices sean los más privilegiados”…
Gabriel –Saracho- Carbajales, Montevideo, 3 de julio de 2012.-

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