La excitación represiva de la derecha

La excitación represiva de la derecha

 

“La gente se subleva siempre por razones sociales, de identidad, de humillación, de injusticia, etcétera.”

Ignacio Ramonet

 

por Hugo Alberto de Pedro

Como podemos advertir en los últimos tiempos, y cada vez con más furia y vehemencia, desde distintos sectores -que saben muy bien representar a los intereses más arcaicos y desactualizados de nuestra sociedad- vienen creando un clima de descontrol social que no tendría solución. Para ellos, claro está, desde el Estado se debería proceder a la represión con cualquier costo social, humano y político.

Si bien nadie a ésta altura de la vida argentina duda sobre el deterioro a la que fue llevada la sociedad en general, no podemos menos que denunciar que “por derecha” se viene avanzando en la idea de corregir de forma ejemplificadora a todos los que se manifiestan en contra de una situación económica y social, que está muy lejos de ser corregida o mitigada desde las políticas que lleva adelante el Estado, y las realizadas con anterioridad por otros gobiernos.

En un país donde más de la mitad de la población se encuentra bajo la indigencia y la pobreza, con niveles de desempleo aberrantes, con la educación y salud popular destruidas y con un futuro cada vez más incierto para todos los jóvenes; la protesta social es, y debe ser, necesariamente la respuesta que se le debe dar al modelo imperante. Neoliberal y capitalista llevado al extremo de las máximas injusticias posibles.

Tampoco podemos felicitar a un Gobierno que en toda oportunidad que puede, esto es a diario, se manifiesta en el sentido de que no reprimirá a los desocupados y piqueteros que realizan protestas callejeras. Sencillamente porque denota que dicha posibilidad existe, más allá que se lleve adelante o no, y además porque está ejerciendo el poder delegado por el pueblo para cambiar el rumbo y hacer un país mejor.

La única política activa que debería desarrollar el Estado, para que se termine con las manifestaciones, cortes de calles, rutas y puentes, toma de edificios públicos, etc., es la de crear las condiciones para dar los millones de puestos de trabajo que faltan y recrear el desarrollo económico. Ambos fueron arrancados a la sociedad mediante la aplicación de políticas económicas y financieras que dejaron a la Argentina destruida y con la más salvaje distribución de la riqueza de la que tengamos memoria. El abandono al que fueron llevados los sectores populares, bajos y medios, no tiene solamente su justificación en las políticas dictatoriales de la década del 70, ya que después de más de veinte años de democracia representativa esas mismas políticas han sido perversamente potenciadas, es decir, incrementadas hasta límites hoy insoportables.

Sin embargo, los sectores que responden a la derecha vernácula y foránea únicamente pretenden que sea a través de la represión que se consiga acallar las demandas sociales, para que algunos puedan seguir disfrutando del porvenir negado a las mayorías excluidas. Así lo piden constantemente.

Ahí están, entonces, los medios de información, los comunicadores y los políticos de derecha alentando la posibilidad de que nuestro país regrese a las épocas de terror, persecución, criminalización, cárcel y represión. Cómo si el costo que hemos pagado por los excesos del Poder no estarían siempre presente en la memoria de todo un pueblo, nuestro pueblo.

Es por eso que basan sus temerarios comentarios, columnas de opinión, informaciones, noticieros y discursos sobre la base, mendaz sin dudas, de que están preocupados por la sociedad en general. Sencillamente no lo están por todos, sino por que la preocupación de ellos y de quienes les pagan es la de mantener las cosas como están y que los que han sido arrojados a la desesperación no reclamen por sus justos y humanos derechos: Trabajo, Alimentación, Educación y Salud.

La situación de inseguridad reinante no solamente es producto de la resaca de la genocida dictadura militar apoyada por los mismos sectores que hoy reclaman seguridad, sino que se ha incrementado por el accionar delictivo de las fuerzas de seguridad que apañadas por los diferentes gobiernos nacionales y provinciales hoy parecen presentarse como incontrolables. Ahí tenemos los robos, muertes, secuestros, ilícitos, corrupción,coimas, prófugos de la justicia y demás temas que lo confirman.

Para la derecha ellos no existen. Son simplemente datos sobre los cuales no se puede hacer nada, y de los que son tan responsables como los mismos que los cometieron y de la Justicia que se hizo -y se hace- la distraída.

Ella, la derecha, con su silencio fue socia indispensable y necesaria para permitir planificar y desarrollar el actual estado de cosas.

Ella, la derecha, con su accionar hizo posible que el abismo sea el escenario donde el pueblo se debate entre la vida y la muerte, la educación y la falta de formación, la salud y la desnutrición, los derechos y las injusticias, el bienestar y la pobreza.

Por todo lo enunciado, y porque debemos seguir luchando por un país y un mundo mejor donde todos -sin exclusiones- tengamos la posibilidad de vivir y desarrollarnos dignamente, es que la excitación de la derecha fascista debe ser condenada y denunciada con todas nuestras fuerzas, esas mismas que nos animan a seguir reclamando por nuestros derechos de vivir dignamente.

30 de junio del 2004

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