La evolución de la bolsa

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El mercado de valores, o bolsa, es un elemento imprescindible en el marco de la actual economía global. Sin embargo, a pesar del impacto que tiene en todo el mundo, sigue siendo bastante común la existencia de cierta confusión en torno al mismo.

El funcionamiento interno básico del mercado es el siguiente. Una empresa divide su capital en pequeñas partes llamadas acciones. Estas acciones pueden ser adquiridas por particulares que pasan a ser dueños de un porcentaje de la empresa. Al comprar acciones un particular presta una cantidad de su dinero a la empresa y, a cambio, espera recibir dividendos de la misma cuando esta obtenga ganancias.

El origen del mercado se sitúa en 1602, cuando se estableció el primer mercado de valores moderno en Amsterdam. La primera empresa a cotizar en bolsa fue la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC). Llegó a ser la compañía más extensa del mundo, se estableció como monopolio comercial y sus operaciones colonialistas y explotadoras incluyeron el tráfico de esclavos.

En sus comienzos los mercados no estaban regulados pero desde la introducción de la intervención estatal en la economía las empresas han tenido que cumplir con ciertos requisitos. Estos criterios marcados por el gobierno permiten a las empresas poner en venta sus acciones y participar en el sistema.

El mercado en la era de lo digital

En el año 1900 el sector con mayor presencia en el mercado era el del ferrocarril. Hoy en día, con la llamada revolución digital las empresas con mayor valor bursátil son las de las nuevas tecnologías: Apple, Amazon, Alphabet, Microsoft y Facebook lideran el ranking mundial.

Además, los mismos cambios tecnológicos con los que se lucran estas grandes empresas han alterado el funcionamiento del propio sistema bursátil. Estos avances permiten invertir en acciones directamente desde el teléfono móvil. Esto ha tenido dos consecuencias directamente relacionadas. La primera es que no hace falta estar en ningún mercado físico para invertir. Y la segunda es que esto ha supuesto una “democratización” de la bolsa, al menos en el sentido de que los mercados financieros son más inmediatamente accesibles para el que ya tiene los medios necesarios.

El impacto social del mercado

Al abordar las problemáticas sociales que causa el libre mercado es importante mantenerse al día de su evolución. El mercado genera grandes impactos sobre las vidas de las personas, aunque a priori muchos crean no tener nada que ver con el mundo de la compra-venta de las acciones empresariales.

La globalización y el libre mercado hacen de las grandes crisis del capitalismo, como la del 2008, una receta para el desastre social. Esto se hace notar especialmente en las capas más vulnerables como las clases trabajadoras o los jóvenes precarios. En el 2008 la caída de Lehman Brothers provocó un efecto dominó que se vio reflejado en una recesión económica con consecuencias mundiales estrepitosas. Además de la pérdida de empleo, los rescates bancarios de los gobiernos se tradujeron en políticas de austeridad en favor del sector financiero de los grandes mercados y en detrimento de la gente de a pie. Desde los recortes en el sistema educativo hasta los de las ayudas a la dependencia, son personas como niños o enfermos los que sufren algunas de las consecuencias menos obvias de los fallos y la mala praxis del mercado de valores.

En conclusión, la bolsa es una pieza fundamental del sistema económico vigente e impacta en la economía global, así como en la vida de todos nosotros de forma más o menos directa, muchas veces de manera tan importante o incluso más que nuestras estructuras políticas.

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