La España de Albert Rivera

Por  Benito Sacaluga

Sí hombre sí, que ¡Viva España!, que nunca dejemos de oír esta patriótica exclamación. Si los yanquis tiene a toda una superindustria cinematográfica para inculcar patriotismo a sus más de 325 millones de habitantes, un patriotismo incondicional, nosotros aquí tenemos a Albert Rivera (A.R).

Sí, Albert es mucho más español que nadie, incluso más que Rajoy que es español y mucho español. Incluso más español que José Antonio, que ambicionaba la reconquista del genio hispánico, la unidad de destino, la fortaleza de España en el mundo y la hermandad entre todos los sectores de la población española. El líder falangista quiso imponer su particular concepción de la vida. Defendía hasta la vehemencia, como lo hace A.R, la concepción española de la vida, occidental y cristiana, frente al demonio representado por la concepción marxista, asiática, deshumanizada del comunismo internacional. Así nos lo explicaba Agustín del Rio Cisneros en 1954 (2) , en su recopilación de las que él denomina  «Obras» de José Antonio Primo de Rivera, así se puede leer en la reedición de las «Obras» llevada a cabo en 1971 por la Delegación Nacional de la Sección Femenina del Movimiento. Un libro  de más de mil páginas que recoge discursos, artículos y proclamas varias desde 1931 hasta julio de 1936, y que, por supuesto, recoge también el testamento politico del líder falangista. Apostaría a que el libro citado ocupa un lugar preferente en la biblioteca de A.R, una biblioteca que supongo exigua, pero que ha de existir.

Para José Antonio la República era una amenaza mortal, a la que debía enfrentarse con el único objetivo de salvar España. Claro que José Antonio consideraba que España hubiera estado a salvo de seguir en manos de Alfonso XIII, con su padre, Miguel Primo de Rivera, ejerciendo de dictador. No en balde este adalid de la salvación de España, de la España monárquica y dictatorial, era Marqués de Estella y Grande España.

De la lectura de las «Obras», y con una ligerísima adaptación al lenguaje y protagonismos actuales, se puede concluir, sin la menor duda, que A.R ha bebido en las fuentes falangistas, es más lo ha hecho de la misma copa original, en la de su fundador, incluso A.R, a su manera, hace suyas gran parte de las Normas Programáticas de la Falange, redactadas por José Antonio en 1934. Así,  la Norma nº 2 de la Falange nos dice:

» España es una unidad de destino en lo universal. Toda conspiración contra esa unidad es repulsiva. Todo separatismo es un crimen que no perdonaremos.

La constitución vigente, en cuanto incita a las disgregaciones, atenta contra la unidad de destino de España. Por eso exigimos su anulación fulminante «.

y así A.R pone en marcha su plataforma «España Ciudadana», con el objetivo declarado de conseguir la recuperación del orgullo de ser español y luchar contra los nacionalismos mediante el ensalzamiento del patriotismo. Una plataforma que se nutre del fomento de la unidad inquebrantable de España, despreciando el legítimo ejercicio de las libertades democráticas al imponer un concepto de España, falangista, franquista… anacrónico y fascista. ¿Orgullo de ser español? ¿Tan orgulloso como lo fue José Antonio, el ideólogo «ausente» del franquismo?.

Abriendo el libro que recoge la recopilación de las palabras y escritos de José Antonio por cualquiera de sus páginas, no tendremos que hacer ningún esfuerzo para encontrar asombrosos paralelismos con lo que hoy, tantos años después, nos dice y cuenta A.R Asombrosos e inquietantes paralelismos en cuanto a la concepción de la sociedad y del Estado.

España, pobre España, siempre utilizada como estandarte por los que se creen sus dueños y señores. Una España siempre inaccesible para las clases trabajadoras, que han de conformarse con ser españoles, con ser sus súbditos, condenados a corear el !Viva España¡ por orden de quien la destruye…y cuidado con pasar de ahí, España es de los que siempre la traicionaron. Siempre ha sido así, salvo cuando en 1931 España se convirtió en legítima propiedad de todos y cada uno de los habitantes del país, y todos y cada uno podian participar en la creación de los cimientos de un futuro en libertad. José Antonio, el que blandía el nombre de España como estandarte, no quiso aceptar la voluntad del pueblo español y desde el minuto uno luchó abiertamente contra la República, esgrimiendo argumentos fascistas y extremadamente populistas. Así fue y así lo hizo, aunque siempre negó que Falange tuviera algo que ver con el fascismo, lo mismo que hace hoy Albert Rivera.

José Antonio perdió la batalla democrática y no se resignó nunca, cuando los sublevados se alzaron en armas contra la República. El 17 de julio de 1936, José Antonio escribía su último manifiesto y comenzaba así:

Un grupo de españoles, soldados unos y otros hombres civiles, no quieren asistir a la total disolución de la Patria, se alza hoy contra el Gobierno traidor, inepto, cruel e injusto que la conduce a la ruina.

¿A alguien le extrañaría oír a Albert Rivera repetir el párrafo anterior desde el Parlament catalán si el Ejército ocupase Cataluña, para impedir por la fuerza de las armas las ansias independentistas y republicanas de gran parte de la población catalana? ¿A alguien le extrañaria que fuese aplaudido por los diputados del Partido Popular y por todos los miembros y simpatizantes de Vox en toda España?.

En fin, en esto del orgullo patrio yo me quedo con la versión de Andrés Rábago, «El Roto» (2) :

«El orgullo patrio es una absurdez. Sentirse orgulloso de ser de un sitio en concreto, una estupidez. El orgullo debería surgir por algo más que por un sentimiento de pertenencia. Porque tu nación sea más justa con sus ciudadanos o más culta. Pero ni siquiera eso es atribuible a uno mismo, sino a terceras personas»

Ahora me pregunto si los votantes de Ciudadanos saben exactamente a quien están apoyando, lo malo, lo que me preocupa, es que me parece que muchos de ellos si lo saben.

Salud y República

Benito Sacaluga

 

 

(1) Agustín del Río Cisneros (1909 – 1992). Falangista de primera hora, Vieja Guardia de la Falange. Recopilador de los escritos de José Antonio Primo de Rivera y de Francisco Franco. Director de Ediciones del Movimiento.

(2) Para eldiario.es, (29/05/2018), con motivo de la presentación de su libro «Contra muros y banderas»

 

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS