La escuela “Casa de la Luz” en Tarifa. Entrevista

¿Cómo surgió la idea?
De un grupo de padres. Tres familias e investigando una forma alternativa a la escuela tradicional descubren la escuela Pesta de Ecuador. No quieren de ninguna manera las guarderías tradicionales. Dos de ellos eran hermanos y en un pueblo tan pequeño se fueron encontrando con gente en la misma situación. De pronto eran 5 niños y se ponen en marcha para iniciar el proyecto. Se ponen en contacto conmigo, que había cuidado alguno de sus gordos (niñas y niños, en adelante). Buscaron una casa que estuviera en las afueras, con granjas cercanas, en un espacio abierto, en contacto con la naturaleza.
 
¿Qué edades tienen los niños?
A esta escuela los niños pueden asistir a partir de los tres años. Antes de los tres años los niños tienen que estar con sus familias, es algo que tenemos muy claro. Con dos años y medio pueden empezar pero acompañados de sus madres. Es algo que hasta recomiendo porque así se va adaptando al nuevo entorno. El horario es como el escolar. Se empieza en septiembre.
 
¿Cómo son las familias?
 
Son personas que respetan bastante la libertad de sus hijos, personas muy comprometidas y concienciadas a varios niveles. Cuidan mucho la alimentación, no usan antibióticos, tratan a sus hijos con homeopatía, de hecho, ellos vienen al mundo a través de partos naturales y no tienen cosas prohibidas en ningún momento en sus casas. Muchos de ellos tienen sus propias granjas. Cuando entra una familia nueva esta se debe comprometer a seguir las mismas normas que en la escuela. El periodo de adaptación lo marca el niño, en la escuela no se queda ninguno que esté llorando. Las madres deben estar si ésto sucede. Por ejemplo, nos pasó que una madre tuvo que quedarse todo el primer año porque su gordo no aceptaba ser abandonado en la escuela y lloraba todo el tiempo. Pasó el verano y en el siguiente curso, cuando menos nos lo esperábamos, el gordo ya no necesitaba a la madre y ésta pudo irse.
 
¿Cómo es el lugar?
Al principio estábamos en otra casa, más pequeña, a las afueras de Tarifa. Pero luego alguien nos ha dejado una casa muy grande con 1000 mt2 de jardín, con árboles enormes en el entorno de Los Alcornocales. En el interior de la casa se tiraron las paredes y lo tenemos como un espacio único, de un vistazo puedes ver todo el interior.
¿Y la relación con la legalidad? ¿Cómo os organizáis?
Los padres se organizan como una asociación cultural, tenemos un seguro. Las acompañantes tienen un contrato de voluntaria y nos organizamos por grupos de trabajo. Los padres no pudieron sacar el permiso de ludoteca porque una ludoteca, según la legalidad, debe estar en un terreno urbano, todo un absurdo. Cuando entra una familia esta se compromete a que en casa se tengan las mismas reglas que en la escuela. Tienen reuniones semanales, una de ellas es sobre la administración (grupo de trabajo de administración), otra sobre pedagogía, formación para padres donde resuelven sus dudas, otra de trabajos en la escuela, mejoras y necesidades, y otra de convivencia. Cada familia se encarga de distintas responsabilidades, como pueden ser reparaciones, jardín, limpieza. Se organizan de manera asamblearia, por ejemplo la asamblea administrativa la llamamos “La reunión de cuentas y corazón” y en ella, aparte de revisar las cuentas, se comparten las ideas prácticas para la mejora de la escuela, la entrada de nuevos miembros, dudas.
 
Estrategias de autogestión. ¿Cuánto cuesta la escuela?
El alquiler de la escuela unos 400 euros lo cual en Tarifa es muy barato. La casa pertenece a alguien que apoya el proyecto. El alquiler, los materiales y los sueldos de las acompañantes lo ponen de su bolsillo las familias. Se paga por familia. El que tiene más de un gordo cuenta como uno solamente. Se hacen todo tipo de cosas para autogestionar el proyecto. Camisetas, mercadillos con ropa de los gordos que ya no les están buenas.  Se organizó un concierto con barra, comedores populares, para todo ésto se pide permiso al Ayuntamiento. Para no tener problemas de permisos con las actividades las vamos espaciando en el tiempo, no hacemos más de una al mes. En una ocasión, organizamos un encuentro de escuelas alternativas en Bolonia y se sacó dinero del comedor y barra, y en otras ocasiones hemos traído a Mauricio y Rebeca Wild. Los dejamos dormir en la escuela, dan talleres de los que se saca dinero tanto para ellos como para la escuela. También éstos, cada vez que vienen, traen materiales que se ponen a la venta, como libros y DVDs.
Aun que me dijiste que partisteis del Pesta, ¿tenéis algún modelo de escuela que sigáis?
Aunque se base en Pestalozzi no somos iguales. Por ejemplo, no es abierta para que los adultos entren en cualquier momento. Vimos que eso no funcionaba. Los niños no están cómodos con adultos que no conocen. Usamos el material Montessori. Pero lo más importante son el amor y el respeto, se respetan los ritmos de los niños y se está con ellos de manera no directiva. No somos maestras, sino acompañantes. Se cuida el ambiente, los espacios para que no haya peligro, de esa manera no existe nada prohibido. Disponemos de unos espacios para estar en calma y otros para que corran y griten. Se observa mucho a los niños y dependiendo de cómo actúen o de sus necesidades se van adaptando los materiales. Siempre hay un adulto cerca.
 
¿Cuáles son las funciones del acompañante?
Observar que los gordos tienen las necesidades cubiertas. Intervenimos lo mínimo, que ellos se solucionen sus problemas. Si un niño quiere subirse a un árbol se le deja, él ya valorará si puede o no. Así se fomenta su autonomía. Tienen acceso a la cocina, cuchillos para pelar la fruta y a la carpintería, con martillos y herramientas. Eso sí, el adulto siempre está cerca para que ellos se sientan seguros.
Observamos si están tristes o alegres y según lo observado a veces se les proponen actividades más ajetreadas o menos, según su ánimo. Lo que sí es importante de nuestras funciones es poner límites, hay pocas reglas pero son muy importantes, e intervenimos cuando incumplen alguna. No se puede pegar ni insultar, los papeles a la papelera, no se quitan los juguetes a alguien que los está utilizando. Se deben lavar las manos antes de comer. A medida que hay niños más mayores se interviene menos porque éstos ayudan a recordar las normas a los más pequeños.
 
Ellos eligen estas normas o les vienen dadas.
A partir de los nueve años ya pueden hacer asambleas, antes no tienen la capacidad para decidir sus normas, pero las asumen muy naturalmente. Las normas las hemos elegido los adultos, los padres, ellos son demasiado pequeños. Pero ocurrió que un niño se quejaba de que le dolía la cabeza por los gritos en el espacio interior y entre todos decidieron que a partir de entonces no se gritaría en ese espacio y desde entonces tenemos esa nueva norma.
 
Horario
Tenemos horario escolar de 9 a 13.30. Empezamos con dos horas de juego libre, cada uno va llegando y hace lo que quiere, hay que respetar lo que cada uno está haciendo. Eso nos ayuda a ver cómo están para poder ayudarlos. A las 11 es la hora del desayuno, cada uno trae su fruta. Después del desayuno se les hace una propuesta. A veces participan y otras hacen otra cosa. La organización de las actividades es semanal aunque está abierta a la improvisación. Los lunes juegos, escondite, yincana, juegos de mesa. Los martes talleres con materiales estructurados, como el cálculo, lectoescritura, al estilo de Montessori. Miércoles excursión, donde trabajamos el conocimiento del medio, ya ellos por si mismo reconocen a los animales de granja por sus cacas y sus huellas, salen de excursión aunque llueva, tenemos un buen equipo de agua. Los jueves se dedican a las artes plásticas y cosas creativas. Los viernes taller de cocina. En la cocina por ejemplo los más pequeños trabajan mucho el aspecto sensorial, los sabores, los olores, y los mayores trabajan con las matemáticas, contando, pesando, restando; y la física y la química, con las reacciones de los ingredientes, etc.
Todos los días, después de la propuesta, toca la hora de la música, baile, canto… entonces se recoge y toca la hora del cuento. Hay un rincón de los cuentos y en cualquier momento del día el gordo puede pedir al acompañante que le lea alguno, pero en esta última actividad del día no son cuentos leídos sino que son contados de manera oral.
Organización del espacio
En la finca existen dos espacios diferenciados: el espacio exterior, gigantesco, con árboles, césped, columpios, balancines y estructuras para trepar. También el cajón de tierra y una mesa de agua que tiene cuatro palanganas enormes. Los pequeños usan mucho el arenero y la mesa, los mayores tienden más a juegos simbólicos (imitando el mundo adulto), hay un merendero, bicicletas, triciclos y una cuesta para revolearse. Unos niños hicieron un huerto y luego se llevaron a sus casas las hortalizas que sacaron. En los alrededores hay granjas que tienen sus puertas abiertas para que los gordos las visiten, con conejos, cabras, pavos, gallinas. Y algún vecino, cuando tiene algún acontecimiento especial, como el nacimiento de un ternero, llama a los niños.
El espacio interior se divide en dos, con la cocina en medio. El espacio de la derecha es más tranquilo con materiales Montessori, sensoriales, de lectoescritura y cálculo, libros de cuentos, etc. Y a la izquierda los materiales simbólicos: cocinitas, marionetas, muñecos, disfraces… éste es más ruidoso. Hay también una colchoneta e instrumentos de música.
 
Alimentación
Ellos desayunan y sólo pueden llevar fruta. Nosotras les calentamos leche de soja y arroz y tortitas de arroz. En los talleres del  viernes, si hacen dulces, los cocinan con azúcar de caña, harinas integrales y frutas, pasas, plátanos, que aportan azúcares o dulzor natural.
Un día una chica que estuvo visitándonos, trajo un bizcocho de supermercado para hacerlo allí con leche condensada, sirope y virutas de caramelo. Los niños se lo pasaron pipa haciéndola pero luego apenas comieron un poco.
¿Cómo trabajáis la emociones, tenéis herramientas para la resolución de conflictos?
Se les deja estar y hasta que se peguen o insulten no se interviene. Si lloran se les deja llorar, se les da un abrazo y se está con ellos, pero son niños que ya vienen de familias en libertad. Sus familias respetan sus emociones. No hay competitividad, a ver quién es más ésto o más lo otro, ni juicios sobre el bien o el mal. Al no sentirse mal con sus emociones ellos dicen lo que les pasa y se les hace caso cuando hablan tratándolos con la misma importancia que a un adulto.
¿Hay objetivos pedagógicos para cumplir?
No existen. El único objetivo es crear el espacio para ellos. Trabajamos en equipo pero no con una finalidad concreta. Ellos aprenderán cuando les interese. La lectoescritura, que es lo que suele preocuparles a los adultos la aprenden rápidamente cuando la necesitan. Los adultos nos organizamos más por fechas que por la consecución de unos objetivos. Hay autoexamen día a día para organizar los espacios, los procedimientos y la organización.
¿Concibes una educación libre en la ciudad?
Para mi es my importante la existencia de un espacio muy natural, el contacto con la naturaleza. Cuando son más pequeños nunca entran en nuestro espacio de dentro. Lo de fuera pesa más. Disfrutan más fuera que dentro. Esto los ayuda muchísimo en la psicomotricidad. Yo he notado cómo con este contacto con la naturaleza tienen la imaginación mucho más avispada, no digo que no fuese posible o no se pudiese, pero el contacto con la naturaleza me parece muy importante. En un sitio como Cádiz los niños están más en contacto con el aire libre, tienen la playa y suelen estar mucho en la calle. Por ejemplo en Noruega sólo tienen cuatro horas de luz y tampoco digo que no se pudiera hacer en Noruega en absoluto. Los gordos en contacto con la naturaleza te dicen cosas de viejos: “este año va  a hacer levante” por cómo está colocada una colmena. Sienten mucha curiosidad y respetan mucho la naturaleza, los bichitos y las plantas.
Un niño sin educación libre infantil, ¿puede acceder a este tipo de educación? ¿cómo se integra?
Le iba a costar trabajo. He tenido a un gordo con primero y segundo de infantil. Al principio le costó mucho adaptarse. Lo peor era por el tema de la elección. Él no sabía qué hacer y todo el tiempo me preguntaba si todo era recreo. Observaba a los demás, cogía cosas, las dejaba y ya al tiempo empezó a saber tomar decisiones. En un mes ya estaba feliz. Un grupo de seis niños entrando en otro con seis sí que no sería posible.
 
¿Algo que decir sobre la educación?
La educación actual no es sostenible. Esta educación machaca a los niños y en los seis primeros años es muy importante trabajar los aspectos que hemos hablado. La escuela es una falta de respeto total a las personas, fomenta la competitividad a través de premios y castigos y no por ellos mismos si no por cosas exteriores. El ente activo no es el niño y en edades tempranas no tiene sentido sentarse cinco horas. Para nosotros no hay etiquetas ni juicios. No hacen las cosas por ellos mismos, las hacen porque un adulto se las pide y no están en contacto con lo que ellos quieren hacer. No se cubren sus necesidades y no se respetan sus procesos. De ahí vienen nuestras inseguridades, nuestras incapacidades, algo que nos cuesta mucho recuperar. Perdemos el norte y dejamos de ser autónomos.
Ellos me enseñan mucho a vivir, en que nadie me dicte que hacer, el respeto a los demás y sobre todo a vivir en el presente.
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