La doctrina del shock y el gobierno de Rajoy

Tanto la película como el libro llevan a cabo un estudio sobre cómo las teorías económicas de la Escuela de Chicago, puestas en pie por el economista Milton Friedman, pasaron de ser, precisamente eso, un corpus teórico expresado en libros y artículos, a algo tan real y palpable como la vida misma, puesto en funcionamiento en muchos países, empezando por el Chile de Pinochet y la Argentina de Videla, y siguiendo, unos años después, con el Reino Unido de Margaret Thatcher o los Estados Unidos de Ronald Reagan, y más recientemente la Rusia de Yeltsin o el Irak post-Sadam Hussein. Dichas teorías económicas son los cimientos de eso tan pernicioso que se ha dado en llamar el Neoliberalismo.

La tesis principal defendida por Naomi  Klein es que, para poner en práctica las teorías de Friedman, los diferentes gobiernos que las han llevado a cabo, primero, han necesitado que en ese país concreto, se dé una situación de shock, es decir, de crisis profunda, bien a nivel económico, bien sociológico, bien político, etc. Resulta muy ilustrativo la manera en que Margaret Thatcher llevó a su país a una guerra, la de las Malvinas, por defender un islote que, en realidad, no le preocupaba lo más mínimo. Sin embargo, su popularidad subió como la espuma tras el conflicto, y su gobierno pudo actuar con absoluta libertad a la hora de vender todo lo público susceptible de ser vendido.

Viendo la película, vi con meridiana claridad que en España se están dando todas las circunstancias para que las tesis económicas de Milton Friedman y sus Chicago Boys se acaben implantando de todas, todas. El gobierno de Rajoy ha lanzado el mensaje de que la situación económica es tan mala, de que la brecha es tan profunda, de que el estado de las autonomías es tan ruinoso, de que nuestro modo de vida en las últimas décadas ha sido tan “por encima de nuestras posibilidades”, como les gusta decir a los políticos del PP, que sólo con reformas ultra radicales se podrá arreglar este embrollo. Viendo el documental, uno se da cuenta de que eso no es más que una mentira cochina. Las políticas neoliberales ya han demostrado que son un absoluto fracaso, que allá donde se aplican sólo dejan un rastro de miseria y pobreza, de muerte y destrucción (y no hablo en lenguaje metafórico ni figurado: hablo en sentido absolutamente literal), que sólo favorece a una minoría muy, muy pequeña (valga la redundancia) y que la gran mayoría de la población se ve perjudicada.

El gobierno de Rajoy se está aprovechando del estado de shock en que está sumida la sociedad española, paralizada básicamente por el miedo: el miedo de la gente a perder su empleo, el miedo de la gente a no encontrar un empleo, el miedo de la gente a no poder pagar la hipoteca y por tanto, perder su casa, el miedo de la gente a que sus hijos no puedan ir a la universidad, el miedo de la gente a no tener nada que comer mañana, etc. Y es que el miedo es el caldo de cultivo perfecto para llevar a cabo todas esas reformas que, un viernes sí y otro también, nos anuncia la portavoz del gobierno. Y no pararán hasta que acaben privatizando todo lo público que pueda ser privatizado (educación, sanidad, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, loterías, aeropuertos, y hasta el aire que respiramos), Y si no, tiempo al tiempo.

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