La disparatada parcialización de la prensa cubana

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La prensa de Cuba tiene al menos dos lealtades. Por una parte nos brinda el servicio de informarnos y por la otra responde a los intereses del gobierno, cosa que se resume en tratar de demostrar que el sistema político, económico y social cubano es muy bueno, mientras que el de los demás países, en su mayoría, es malo. Tales objetivos a veces son incompatibles y en esos casos la prensa se decanta por cumplir el segundo y mandar al diablo al primero.

Pero aun suponiendo que Cuba es perfecta y el resto un total desastre, nuestra prensa de todos modos podría muy bien ser imparcial o al menos intentarlo. Porque pongamos por caso el de los ciclones: pasa uno por Haití y mata a miles, luego pasa por Cuba y no mata a nadie. Decir que el gobierno de aquel país no hizo nada por salvar a su pueblo mientras que el de aquí sí hizo mucho, no es dar una noticia parcializada, sino simplemente dar la noticia, que por demás cumple ambas funciones: informar al pueblo y de paso alabar al gobierno cubano. O viceversa.

Pero si para favorecer al gobierno cubano (o a cualquier otra cosa que el gobierno cubano apoye, digamos a Chávez) a estos edulcoradotes no les basta con dar la información, sino que tienen además que “parcializarla”, entonces supongo que sea por una de las siguientes razones, todas negativas:

1- El contenido de la noticia (como aquella del ciclón) sí beneficia al gobierno cubano, pero estos sacrificados compañeros creen que no tanto como ellos quisieran, o que nosotros, el pueblo, somos tan subnormales que requerimos que ellos, desde su alta sabiduría e infinita paciencia, nos lo subrayen con coletillas al estilo de “lo que demuestra la preocupación de nuestro gobierno por la vida humana”.

2- El contenido de la noticia ni dice ni desdice del gobierno cubano, pero estos celosos guardianes del socialismo quizás piensan que si leemos algo que no nos recuerde lo bueno que es nuestro gobierno, seguro que se nos olvida, y de este modo, las inmensas ganas de hacer propaganda gubernamental los conducen a burdos extremos como cuando publicaron la noticia de la muerte de Lennon en el año 80, que a pesar del poco espacio que le concedieron, no pudieron evitar empotrarle la consabida reflexión de lo malo que eran los periódicos de los malos, que se llenaban de titulares acerca de la muerte del exbeatle, mientras se olvidaban de los niños africanos que se mueren de hambre (toda esa ridiculez para años después hacerle al magnífico compositor inglés la estatua que todavía le debemos no sólo a aquellos niños del 3er Mundo sino a un montón de mártires cubanos). Y no tenemos que forzar mucho la memoria para recordar de qué modo estos tipos anunciaron la muerte de Celia Cruz. Para ese asunto de meter la cuchareta de la política en cualquier cosa, esta gente se comporta como Pepito en aquel cuento de que el tiburón no tiene pelos, pero si los tuviera … ¡entonces la pulga!

3- O finalmente el contenido de la noticia perjudica al gobierno cubano, por tanto parcializarla, hacer que al final sí lo favorezca, sería mentir. Vale reconocer que en este caso la política a seguir es comúnmente no dar la noticia y punto. Como cuando una universidad cubana le concedió un Honoris Causa a Alberto Fujimori.

Esto de la parcialización alcanza cotas que hay que verlas para creerlas: ¿quiénes inventaron las computadoras, el tocadiscos y el teléfono; quiénes pusieron hombres en la Luna; quiénes hacen buena música, libros, obras de teatro, y películas? Los malos, no sólo ellos pero también ellos y admitirlo no excluye que sigan siendo imperialistas ni significa dejar de reconocer que también hacen muchas cosas malas. Aún así el intento exagerado de demonizarlos hizo que la prensa de aquí en algún momento llamara “engendro” al maravilloso telescopio Hubble, e inclusive en nuestros días, de vez en cuando saca alguna pullita sobre la red de redes, siempre con el mismo tono de mal disimulado rechazo al estilo de “no es que digamos que Internet sea mala pero…”.

Las cuentas locas que sacan nuestros censores son impresionantes. Muchas veces parecen suponer que informar una noticia acerca de algo, es apoyarlo, y debido a ello, “se olvidan” de darnos algunas importantes. Hubo un tiempo en que se hablaba en la prensa internacional de los Zapatistas de México. Aquí, sin embargo, no se decía nada, a no ser un escuálido parrafito en la sección Hilo Directo del Granma, en la que como se sabe, con frecuencia aparecen noticias tan intrascendentes como la de una mujer, en Singapur, que tiene el pelo del largo de una mata de coco. Y cuando se vino a tocar de nuevo el tema de Chiapas fue durante aquella breve “luna de miel” de la guerrilla con el gobierno mexicano, es decir, cuando el subcomandante Marcos habló en el congreso de ese país. Vale preguntarse cuál es el objetivo de ocultarnos la existencia de un movimiento que es de izquierda, si incluso pareciera que es uno de esos asuntos de los que a ellos les gusta informarnos ya que confirma lo mal que está el resto de Nuestra América. Pero aunque los designios de Dios son inescrutables, yo estoy seguro de que las omisiones intentaban prevenir una posible enemistad con el gobierno de México, la misma razón por la que no “exportaron” la revolución a ese país. Quizás vale la intención. Sin embargo, si la prensa de cualquier lugar puede dar noticias acerca de los Zapatistas sin buscarse problemas con el gobierno mexicano ¿por qué la de aquí no?

Esta concepción absurda de que toda noticia debe ser un editorial provocó que la prensa haya ocultado también la famosa Guerra Sucia de los 70 entre el gobierno de México y los revolucionarios, donde hubo desapariciones, torturas y asesinatos como en cualquier dictadura que se respete. Por ella tampoco nos enteramos de las atrocidades que cometía Saddam Hussein en Iraq; los Rusos en Chechenia; o de la corrupción en la jefatura del Frente Sandinista, mientras que nos sabemos al dedillo las culpas de otros, que ellos, nuestros paternales informadores, nos quieren presentar como los únicos malos del mundo, los cocos del planeta. Por esa aberrada situación de que todo lo que se dice en la prensa es posición oficial, tenemos que desconocer unas cuántas cosas que están pasando. Y debido a ello, a raíz de la muerte de Ronald Reagan hace unos años, hubo un tipo en Radio Reloj que recibió un coscorrón por decir algo con lo que el gobierno de aquí está de acuerdo en todo menos en decirlo, y es que Reagan nunca debió haber nacido.

Lamentablemente no puedo ni quiero estar en todos los lugares donde pueden suceder cosas que me interesan, así que si yo, el pueblo cubano, le pago a alguien para que me informe, me gustaría que lo hiciera con fidelidad, que no me esconda ni tergiverse o me mastique los hechos por temor a que si los ingiero crudos, éstos de algún modo afecten mi cabeza, y que por favor, no se moleste en fabricarme la opinión que debo tener de las cosas, que esa es una de las funciones que le tengo asignada a mi cerebro desde que la Revolución me dio esta alta y bendita educación.