La Dignidad no se consigue con dinero

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¿Como puede un pueblo hasta hace poco sometido rebelarse en contra de su hacedor, y alinearse a favor de quienes le humillaron y subyugaron?

Los que tenemos en mente la guerra civil española no podemos imaginar que Bolivia quiera pasar por un trance similar, el del odio entre hermanos y mucho menos, que sean quienes durante siglos han sufrido los ultrajes de unos gobiernos que les ignoraban -porqué no eran como ellos, no tenían su color, no eran ricos y cultos-, se erijan ahora protectores de esta derecha que, viendo peligrar su dominio en manos de los «indígenas», se sacaron de la manga, con sus artimañas, el intento de división del país. ¿Masoquismo, ignorancia? Mejor decir que malas artes de quienes fueron, de forma despótica, amos de vidas y bienes y que no quieren que la gente tenga derecho a ser nominada, prefieren contarles igual que hacen con sus bienes materiales-animales.

Después de ser bandera en el mundo con su Presidente Evo Morales, este pueblo que decidió ser dueño de sus vidas, que decidió no acatar la esclavitud a la que estaba sometido, que empezaba a caminar por el sendero de la libertad, insuflando esperanza colectiva, algunos de sus miembros se venden por un plato de lentejas -solo Dios sabe lo que les han prometido pero que nunca alcanzaran-, y traicionan a sus conciudadanos llevándoles por cauces inseguros con la pretensión de acallar la realidad: Bolivia para los bolivianos.

Nada molesta tanto a los poderosos como el temor a perder su riqueza, su poderío. Sed que puede conducir al caos a estos hombres-mujeres-niños, a un abismo de difícil retorno.

¿Como explicarles que el mundo neoliberal no tiene futuro?

¿Que la única forma de caminar en la esperanza está en la palabra de quienes, como ellos, han sufrido vejaciones y necesidades y cuya ambición es el bien de todos?

¿Que el dinero prometido será para unos pocos, los de siempre y que su futuro quedará borrado del programa de quienes pregonan las autonomías en cuanto recuperen el poder?

Tengo confianza en los seres humanos, en la dignidad de quienes sufrieron en su carne privaciones y desprecio, NO en las ofertas veladas de los que vocean porque sienten tambalear su futuro, los hacendados que no estuvieron jamás al lado del pueblo cuando les necesitaba, cuando morían de hambre sus hijos, cuando la miseria azotaba sus viviendas.

La palabra, la razón, es la que debe imbuir a los bolivianos a desenmascarar a los falsos profetas.

¿Si nunca cumplieron con su deber moral a favor de quienes les necesitaban, como van ahora a modificar sus conductas? Por favor, recapaciten, discutan, comprueben quien les va a ayudar y quien les defraudará. El futuro está en sus manos, y no solo el de Bolivia, el mundo les exigirá responsabilidades. ¿No les basta mirar a su alrededor para saber quién desea un futuro mejor, el que corresponde a los ciudadanos?


Montserrat Ponsa i Tarrés, periodista, Catalunya

monpontar@hotmail.com