La desvergüenza de la Casa Real

Recién nos enteramos a través de los medios de comunicación que la adolescente Leonor de Borbón se va a estudiar al extranjero.

Recién nos enteramos a través de los medios de comunicación que la adolescente Leonor de Borbón se va a estudiar al extranjero. Esa noticia en sí misma, no tiene mucho más recorrido, pero la sorpresa nos la llevamos, cuando informan de lo que va a costar, que parece más una pesadilla que una realidad: 76.500 euros, si repetimos 76.500 euros, que se dice pronto. ¿Cuántas familias ganan esa cantidad de dinero para vivir? Sin duda que de la clase trabajadora ninguna.Un dinero que sale de nuestras espaldas, además de la cuestión económica, que ya de por sí es escandalosa, tenemos que reseñar el carácter superelitista que tiene esa familia, una familia que debería dar ejemplo, una familia que deberían profundizar en lo público, ya que viven del erario público, que se supone que deberían hacer una interpretación de la constitución más profunda sobre la igualdad.

El desprestigio que con esa decisión podría dejar a los cientos de miles de profesores de la enseñanza púbica es una bofetada, es tanto como decir que la enseñanza pública no tiene la excelencia debida; por ello, ellos se van al extranjero a estudiar y sus súbditos que se apañen con lo que tienen. Actúan como lo que son: una familia de carácter feudal, elitista, sin lugar a duda; que lo de la igualdad es papel mojado, aunque la constitución lo diga.

Que son ya demasiados escándalos de sus antepasados, como el abuelo de esta niña, Juan Carlo,s presunto corrupto, exiliado y que nos cuesta un dineral su exilio y ahora la nieta. Ya es mucho reírse de los ciudadanos.No cabe duda alguna que lo mejor para este país, es la abolición de la Monarquía y que se proclame de una buena vez la Tercera República. Es la forma para acabar con estos privilegios intolerables, es la forma de ir acabando con el déficit democrático de no elegir al Jefe del Estado y que se garantice que cuando sea elegido, no se le consientan privilegios, que dé cuenta al pueblo, que la transparencia sea un hecho y no como con la monarquía.

Por todo ello  vamos a decir basta y ahora, aún con más decisión si cabe, acabar con esta monarquía feudal es una obligación para los ciudadanos libres,

 

VIVA LA TERCERA REPÚBLICA

 

 

 

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