La destrucción del empleo fijo: objetivo de las últimas reformas laborales

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Deberían ser políticas para hacer frente a la mayor amenaza a la cohesión y al bienestar que se registra desde hacemuchas décadas, es decir,  un desempleo prolongado que llega a superar el 25%, con pocas perspectivas de disminucióna corto-medio plazo. En los países desarrollados, las políticas de empleo implican intervenir con normas, con inversionespúblicas en la economía, con apoyos a los parados. Su objetivo es disminuir el desempleo y fomentar la creación deempleo de calidad al que los desempleados puedan optar. ¿Ha sido así en España en estos años?

El Informe pone de manifiesto que la reforma de la normativa laboral ha posibilitado la destrucción de empleo indefinidoque, desde finales de 2013, es substituido por empleo temporal, con una rotación muy elevada, y por empleo a tiempoparcial en proporción nunca antes conocida en España. La razón está en que la reforma incrementa las opciones dedespido procedente y debilita los derechos laborales, pues la negociación sectorial queda por debajo de la negociación deempresa y se conceden a las empresas  amplias posibilidades de descolgarse de los acuerdos de convenio, incluso en elsalario. Por ello la recuperación económica –innegable en términos de PIBes  generadora de empleo muy precario, sinolvidar que más del 60% de los parados ya son de larga duración y tienen grandes dificultades de encontrar empleo. El 78,7% de las personas que han accedido a un empleo en 2014 tienen contrato temporal, en buena parte de breve o muybreve duración. En este contexto, las políticas industriales aplicadas no han contribuido a transformar la base deespecialización de la economía española y el nuevo crecimiento está teniendo lugar, sobre todo, por una recuperación delmodelo anterior, lo que sugiere la posibilidad de reaparición de los problemas y de límites a la expansión del empleo, aundel precario.

Si pasamos a las políticas del mercado de trabajo, cabe señalar que la cobertura del desempleo está bajando desde2010, de manera que en 2014 sólo un 20% de los parados contabilizados por la Encuesta de Población Activa recibenprestaciones y otro 24% subsidios de 426€ (siendo éstos temporales y condicionables por el gobierno); pero 2,5 millonesno tienen ningún tipo de apoyo por desempleo. Por otro lado, los recursos que se dedican a la reinserción de los parados–las llamadas políticas activas– se han visto reducidos a poco más de la mitad con respecto a 2011; y, lo que resulta elindicador más relevante, la media de gasto en la UE-28 por punto de paro es del 0,18% del PIB y en España del 0,11%.Ello comporta que los recursos descentralizados al territorio han sufrido una rebaja aún más drástica. Consecuencias de los recortes: los parados que participan en la formación no superan en mucho, en 2014, los que se formaban en 2007,aunque han crecido bastante los ocupados que se forman en las empresas. Las subvenciones a la contratación que seofrecen a las empresas, el capitulo más importante de las políticas activas, han adquirido cuatro características básicas:las subvenciones no llevan a contratos fijos sino a temporales; una gran parte se paga a costa de las cuotas de laSeguridad Social no de los Presupuestos, con lo que se recorta el fondo de reserva de las pensiones; además siguenradicalmente centralizadas en su diseño e implementación; finalmente, se mantienen desvinculadas de las políticas deformación.

Las políticas dirigidas a los jóvenes han puesto en marcha dos iniciativas: la Estrategia de emprendimiento y empleojoven 2013-2016, y el sistema nacional de Garantía juvenil, siguiendo la propuesta de la Comisión y contando con 1.800millones de la UE. Ambas medidas ponen el énfasis en el fomento del empleo (a través de medidas de incentivación a lacontratación) del autoempleo y del emprendimiento. Sin embargo, ninguna de las dos políticas parece haber tenido unimpacto significativo en la creación de empleo –con la excepción de un autoempleo muy volátil-, especialmente si nosreferimos a empleos estables y de calidad. En el programa de Garantía Juvenil, 7 de cada 10 contratos bonificados sontemporales. Por lo que a las mujeres paradas se refiere, más allá de objetivos teóricos sobre igualdad de oportunidades, sin medidas concretas, la “política de empleo” que se les está ofreciendo es el empleo a tiempo parcial; más de 60 decada 100 empleos de ese tipo creados estos años van a las mujeres.

El diagnóstico compara la situación española con la de varios países de la UE y ofrece los resultados de un cuestionarioDelphi a expertos y de una serie de entrevistas a gestores públicos. De todo ello se derivan sugerencias que podríanmejorar la eficacia de las políticas de empleo. En primer lugar, la inversión y el apoyo público podrían jugar un papelclave en la creación de empleo a corto plazo  y en la consolidación de un modelo productivo más sostenible a medioplazo. Los recursos de esta inversión pública pueden venir de la reforma fiscal, de la lucha contra el fraude fiscal, y deacuerdos europeos para ralentizar el ritmo de disminución del déficit. Sin esta inversión pública no es posible revertir unasituación que es dramática. No podemos ignorar que hay 1,6 millones de parados que superan los 45 años y que lo tienenmuy difícil si no hay una acción pública extraordinaria. Tampoco es fácil la inserción del 1,4 millones de parados menoresde 30 años. Por supuesto, el mercado tiene que ser el principal protagonista, pero la Administración puede jugar un papelactivo en el impulso de un nuevo modelo productivo. La regulación del mercado de trabajo debería tornar a propuestasnegociadas con los actores sociales, devolviendo su papel a la negociación entre aquellos, retirando facultades deintervención unilateral que la reforma ha dado a las empresas y garantizando derechos laborales básicos.

La administración local, la más cercana al mercado de trabajo, debería contar con un volumen mucho mayor de recursospara políticas activas, puesto que puede jugar un papel muy relevante al ser la más cercana a la empresa (pequeña ymediana) y a los desempleados. Además, no es de recibo que tenga que competir con entidades privadas para conseguirprogramas de formación, intermediación y otros, lo que ciertamente no obsta a que se someta a todos los controlesnecesarios por parte de la Administración superior. La política de formación, si se vincula a los esfuerzos por un modeloproductivo más estable, es clave para la reinserción. La política de fomento a la contratación puede ser útil si vaacompañada de formación y seguimiento de los contratados y aún más si va dirigida a los colectivos con menosoportunidades. En general, cabe decir que las políticas activas no cumplen con la orientación de la Comisión Europea quepide sean evaluadas, por parte de instituciones independientes, con el fin de verificar su eficacia, porque estamoshablando de recursos públicos que deben estar bien gastados. Pero en España no existe esa evaluación.

Las políticas activas y pasivas podrían estar más vinculadas, aunque manteniéndose las garantías básicas de los parados. Con ello queremos decir que para los parados de larga duración puede que no haya otra salida que subsidios de empleomás elevados con contrapartidas de formación y trabajo a tiempo parcial en actividades útiles para el bien común, pococompetitivas en el mercado o en actividades que desarrolle el tercer sector u otras similares. Obviamente con loscontroles adecuados, también de los sindicatos, pero sin olvidar que o se innova y se toman iniciativas o muchos paradosestán condenados a volver a la inactividad y a nutrir las filas de la pobreza ahora y cuando se jubilen.

Más allá de las políticas de empleo propiamente dichas, hay cuestiones claves para una recuperación seria, en las quenormas legales y la negociación colectiva pueden jugar un papel importante: por ejemplo, incrementar el salariomínimo, reducir drásticamente la temporalidad, dar voluntariedad al empleo a tiempo parcial, trabajar enserio contra la brecha salarial entre hombres y mujeres. Todo ello fortalecería la capacidad adquisitiva demuchas personas y con ello la solidez de las empresas y de la fiscalidad. Recortar derechos laborales, recortarinversiones públicas y no jugar un papel activo en la consolidación de un modelo productivo más estable y más sostenible,posiblemente nos dará salidas débiles y temporales de la crisis, pero consolidará  una sociedad  cada día más dualizada.

El “Diagnóstico socio-económico sobre las políticas de empleo en España, 2012-2014”, ha contado con elapoyo de la Obra Social de “la Caixa”.

*Informe coordinadopor el catedrático emérito de sociología Fausto Miguélez, junto con los sociólogos Ramón de Alós,Pilar Carrasquer, Andreu Lope, Óscar Molina, Joan Rodríguez-Soler, Joan Miquel Verd y Alejandro Godino, el economistaAlbert Recioy el jurista Albert Pastor, todos ellos pertenecientes al Institut d’Estudis del Treball de la UAB, . Eldiagnóstico compara la situación española con la de varios países de la UE y ofrece los resultados de un cuestionarioDelphi a expertos y de diversas entrevistas a gestores públicos.

Para consulta: https://ddd.uab.cat/record/142865

http://www.revistarambla.com/v1/sociedad/articulos/3126-la-destruccion-del-empleo-fijo-objetivo-de-las-ultimas-reformas-laborales-en-espana

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