La desigualdad descontrolada

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Por Prudenci Vidal

Los recientes informes de OXFAM INTERMON sobre la desigualdad creciente en el mundo en general y en España en particular erizan los pelos de nuestra sensibilidad y acongojan el alma de los creyentes en el ideal republicano, que fija la igualdad como uno de los tres objetivos fundamentales de la configuración de la soberanía popular de la que deben emanar TODOS los poderes del estado.

Dice el informe :” En España la desigualdad se desbocó durante la crisis y aún no hemos conseguido controlarla. No sólo somos el cuarto país más desigual de la UE, sino que, tras Bulgaria somos el segundo país europeo en el que la distancia entre ricos y personas empobrecidas ha aumentado más. Mientras que, en 2008, el 10% de los hogares más ricos contaban con 9,7 veces más ingresos que el 10% de los más pobres, en 2017 tienen 12,8 veces más.”

Y es que el sector económico  privado tiene como fundamental objetivo amasar riqueza. De su legitimidad habría que hablar largo y tendido, puesto que las legislaciones o deslegizaciones no siempre buscan ni el equilibrio ni la justicia en el reparto de la riqueza. Podemos hacernos la pregunta sobre quién recae el control y el equilibrio para no caer en esta creciente desigualdad. La respuesta es sencilla: en el estado a través de los impuestos primeramente para dotarse de recursos y poder destinarlos a esas 617.000 familias que no tienen ingreso alguno (en el año 2018 aumentaron en 16.500) y en la atención social de forma creciente según las necesidades.

Hemos escuchado, visto y leído en todos los medios que España necesita una reforma fiscal que proporcione al estado los recursos suficientes para atender todas las necesidades, y que dinero hay más que suficiente, pero esta reforma no acaba de llegar a pesar de los informes de los técnicos de Hacienda que ponen frecuentemente hincapié en la necesidad imperiosa para restablecer el equilibrio social no sólo roto por la crisis, sino que se arrastra desde tiempos lejanos. Basten los siguientes datos:” Desde el inicio de la recuperación, el crecimiento económico ha beneficiado desproporcionadamente a las rentas altas. Durante el último año, el 1% más rico de España acaparó 12 de cada 100 euros creados; mientras que el 50% más pobre se repartió 9 de cada 100. La desigualdad en riqueza también ha aumentado especialmente por un incremento del acaparamiento de la misma en las manos de los más ricos, algo que apenas ha variado desde el inicio de la recuperación. El 1% más rico tiene el 24,42 de cada 100 euros de riqueza, mientras que el 50% más pobre se tiene que repartir 7 euros de cada 100.”

Por la que se refiere a las rentas de trabajo estas han disminuido un 0’8%, mientras que la producción (PIB) en esta época de recuperación ha generado unos 130.000 millones €, que por supuesto no han ido a parar, como vemos por la que publica OXFAM, a la distribución de esta riqueza generada.

Hasta la CRISIS se fue cimentando paulatinamente y sin pausa alguna  reducíamos la pobreza y la desigualdad gracias a cohesionarnos por el medio del trabajo. Prácticamente 7 de cada 10 personas formaban parte de las llamada clase media (criterio establecido a través de los ingresos). Hoy hay menos clase media y con menos ingresos. “Uno de cada 6 hogares de clase media entró en la pobreza durante la crisis y no hemos bajado las tasas de pobreza.”

El actual sistema de protección social se ha mostrado absolutamente incapaz de rescatar a la población y reducir la pobreza. Se ha mostrado intelectualmente incapaz de asumir la realidad y ha perdido la sensibilidad hacia los más desfavorecidos. Se ha hecho caer todo el peso de la crisis sobre las clases medias sin dejar de favorecer las rentas más elevadas. La tasa de pobreza ha aumentado un 5’8% hasta llegar al 24,6% de la población y sólo ha subido un 1’4% en la llamada recuperación.

Determinados grupos han sido especialmente maltratados durante la crisis y excluidos desde la recuperación: mujeres, pensionistas, migrantes y personas sin estudios. Esta sistema obediente con las políticas neoliberales del FMI, BCE y de la UE no es capaz de reducir la pobreza, es más con sus políticas de austericidio ésta ha aumentado haciéndola crónica y más aguda. En el otro extremo de la población: los ricos son cada vez más ricos y más numerosos. Acumulan 1 de cada 4 euros ( mayor que en los años 70 en que se fraguó el estado del bienestar en nuestro país) y habiendo aumentado en número de multimillonarios su renta ha aumentado aún más proporcionalmente.

¿Quiénes van a ser los más perjudicados? Es notorio que Europa cada vez que aparece una crisis de estos calados tiende hacia soluciones extremas: aparecen partidos de corte fascista, se radicalizan posiciones políticas, se pierden derechos laborales y se da la alarma social para que sea la caridad y no la justicia social quien ponga remedio a tales desmanes. Por lo tanto, quien pierde primeramente es la cohesión social  y la calidad democrática de un país.

En segundo lugar: los niños y niñas. El nivel de ingresos del hogar en que nacieron condicionará las oportunidades que tengan. Así los padre y madres situados en unos ingresos económicos “suficientes” son capaces de dotar a sus hijos re herramientas de formación y de recursos que les permitirán mantener el estatus conseguido por sus padres. La igualdad de oportunidades desaparece de la escena y se perpetúan las diferencias sociales. A un hijo de una familia de clase media le será más difícil hacerse con un trabajo que genere unos ingresos parecidos a los de sus padres, mientras que el hijo de unos padres de ingresos altos ganará un 40% más que uno de clase media (en Noruega, Dinamarca o Finlandia esta diferencia se sitúa en un 20%). OXFAM  cita  a la OCDE : “La OCDE estima que en España hacen falta 4 generaciones para que una familia del 10% más pobre llegue a los ingresos medios, unos 120 años.”

En tercer lugar: las mujeres. El rostro de la precariedad tiene facciones femeninas.

A pesar de los avances de las mujeres en el mundo laboral en las últimas décadas, ellas siguen siendo mayoría en los puestos peor remunerados y más precarios. Una de las razones fundamentales se debe a la segregación ocupacional; las mujeres se concentran en sectores menos valorados, peor retribuidos y con más precariedad. El 70,8% de las personas con un contrato parcial no deseado son mujeres. Las ideas, valores y creencias acerca de lo quién debe hacer qué en el mundo laboral y familiar, están detrás de esta situación y de que sean ellas las sobrecargadas con trabajo de cuidados en el hogar. El 53% de las mujeres con empleo aseguran que la maternidad ha recortado su proyección profesional. El mundo del feminismo ha de ganar la batalla de la desigualdad y de la precariedad. Todos hemos de ser feministas porque la lucha por la igualdad dentro de una sociedad democrática ha de ser impulsada desde abajo; nunca lo harán las clases privilegiadas

En cuarto lugar: los pensionistas. Sobre todo las mujeres trabajadoras y las viudas. También aquí la precariedad tiene rostro de mujer. La brecha de género en las rentas del trabajo es desproporcionada masculinizando, no sólo los puestos directivos y los salarios, también en las carreras laborales mucho más cortas de las mujeres a causa de crianza y de la atención familiar que siempre ha recaído tradicionalmente por nuestra cultura patriarcal sobre las mujeres.

Un mundo de reflexión profunda al que el informe de OXFAM INTERMÓN nos invita. Mover conciencias no es dirigirnos hacia la caridad con algunas aportaciones económicas, es también una invitación al análisis político de nuestro país, un afianzamiento en nuestras convicciones sociales a la hora de votar y de unirnos a los movimientos sociales que reclaman una verdadera protección social  en educación, sanidad, pensiones, dependencia y asistencia.

No podemos permanecer impasibles ante el sufrimiento de los demás, no podemos permanecer impasibles ante la injusticia, no podemos permanecer impasibles ante la inactividad de nuestros políticos. Hay que tomar ya medidas salariales y de empleo, reducir la pobreza mediante un sistema de garantía de ingresos y un sistema de recaudación fiscal que dote al estado de los recursos combatiendo la evasión fiscal, las bonificaciones y exenciones.

¡GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, LAS PENSIONES SE DEFIENDEN!

Prudenci Vidal Marcos

Miembro de La Marea Pensionista

 

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