La derecha y su espiritualidad miserable

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La chulería de la derecha española no tiene límites. La explicación es sencilla, PP y Vox piensan que como sus ídolos ganaron la Guerra Civil la derrota social de la clase trabajadora es para siempre. A esto añadirle que sus oponentes parlamentarios de la “izquierda” no tienen ni sangre en las venas –hasta el rojo de la sangre se les ha desteñido. El PSOE y Unidas Podemos son la izquierda del régimen político en el que vivimos. Punto. No pueden pasar de ahí. Ni en sueños piensan en cambiar el mundo. Una “izquierda” así no le puede hacer frente a la derecha reaccionaria y analfabeta ni desde la tribuna parlamentaria.

La gente del PP y Vox son capaces de decir la primera estupidez que les pase por la cabeza con la soberbia propia del analfabeto. Su analfabetismo social les proporciona una espiritualidad ruin por lo que son incapaces de soñar  una sociedad solidaria, justa, diversa, hermosa. Sólo piensan en su miserable status social y en sus repugnantes privilegios.

El coronavirus ha sacado a la superficie televisiva la tremenda injusticia social que tenemos en el “mundo civilizado”. Así, hemos visto que miles de niños y niñas no pueden comer todos los días –aunque de vez en cuando la reaccionaria Ayuso les “regala” un trozo de pizza con Coca-Cola- porque sus mayores están en el escalón final de la precariedad laboral, ni asistir a las clases digitales porque no tienen ordenadores donde viven, la mayor de las veces en casas infrahumanas. Sus progenitores y familiares son trabajadoras y trabajadores precarios que ven como un sueño ganar el salario mínimo interprofesional de 900€ en las empresas de los “emprendedores”. Otras, otros, ya están directamente desahuciados por el “mercado” por razones de marginalidad, edad o salud y sueñan con percibir una renta mínima de 400, 500 o 600€. Unas cantidades que a cualquier burguesito no le llega ni para comprar un traje ni para ir a cenar a un restaurante de su entorno y que a los políticos “progresistas” les parece el summum del avance social y a los reaccionarios una forma de recortar sus beneficios porque hay que pagar “más” impuestos. Y cosas como estas pasan en todos los barrios populares de nuestro “mundo civilizado” donde el paro, la prostitución, la drogadicción y el alcoholismo son fenómenos sociales tan comunes como el analfabetismo social de la derecha.

Y si canalladas sociales como estas pasan en el seno del “mundo civilizado” en la periferia, en el inframundo del antaño denominado Tercer Mundo, tener un trabajo de 14 horas y una vivienda donde se puedan hacinar ya es una utopía y por eso llegan en pateras arriesgando su vida y los dineros que sus familiares arruinados pero solidarios han podido juntar para que alguno de los suyos pueda llegar al “mundo civilizado”, cuyo preámbulo son las mafias que les cobran por jugarse la vida.

Y todo esto ocurre  en un mundo donde la capacidad de producción es infinita pero –pero- donde la riqueza está concentrada en un tres o cuatro por ciento de la población mundial que sólo se activa para generar grandes beneficios económicos para una minoría social que necesita chutarse dinero de manera constante para malgastarlo en mansiones, vehículos de lujo, joyas, ropa de marca, restaurantes con estrellas Michelin y  aviones privados. A estos gastos suntuarios hay que añadirles el pago de colegios y universidades de tan alto copete que hacen de sus hijos e hijas unos analfabetos sociales, unas personas socialmente ruines.

Hoy estos analfabetos sociales, la derecha planetaria, está políticamente envalentonada porque estiman que las trabajadoras y trabajadores del centro y de la periferia, del “mundo civilizado” y del inframundo, ya no tienen el sueño de conquistar el cielo por asalto. La derecha estima que luchar por el Socialismo es algo que ya ha pasado de moda entre los “humildes” como si estos se hubieran vuelto gilipollas de golpe. La pérdida momentánea de la subjetividad  política se debe a razones históricas que los analfabetos sociales no pueden comprender pero si quieren pensar que son eternas.

La derecha española del PP y Vox son los genuinos representantes en el Estado español de los analfabetos sociales. Ellos y ellas son una demostración inequívoca que ir a colegios y a universidades de pago es un ejercicio social que deforma la mente y el corazón. Esos colegios y esas universidades son centros deshumanizadores que producen gente ruin, sin otro sueño que morir mirando una abultada cuenta corriente. Mientras el poder siga en sus manos se desarrollará de forma exponencial la explotación asalariada, la trata y la prostitución, el tráfico de armas, el comercio de la droga, el machismo, la homofobia y el racismo, entre otras lindezas “democráticas”.

Que analfabetos sociales tan señalados como Trump, Bolsonaro o Ayuso estén “gobernando” nos informa de la gravedad que ha alcanzado la enfermedad generada por los analfabetos sociales. Que la izquierda revolucionaria se organice para ser actuante socialmente e impida la contaminación del mundo con el virus de la injusticia social.  Y un aviso para navegantes fachas: ¡nada es eterno!

Madrid, 23, mayo, 2020

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