La denunciante de un trabajo-esclavo en Jérez: “Quiero trabajar pero no que me pisoteen”

La denuncia en redes sociales de la jerezana Mayte Crespo Vázquez, que adelantó La Voz del Sur, ha puesto el foco a nivel nacional en las abusivas y precarias condiciones que ofrece buena parte del mercado laboral en un momento en el que el discurso oficial insiste en hablar de recuperación. “Aunque sea denigrante y penoso, si no tengo nada, lo cojo; tengo que darle de comer a mi niño de tres años”, admite . Y asegura que al conocer la oferta de trabajo pensó que la estaban grabando con una cámara oculta.


Hace unas semanas, la jerezana Mayte Crespo Vázquez se enfrentaba ilusionada a una entrevista de trabajo después de un año en paro. Acudió a una panadería de una cadena de franquicias y al oír sobre la marcha las condiciones laborales que le ofrecían, pensó automáticamente que le estaban gastando una broma pesada. Cuando volvió a su casa, presa de la indignación, decidió publicar su caso en un grupo público de facebook. La Voz del Sur se hizo eco de esa denuncia y es difícil para ella digerir todo lo que ha venido y está viniendo después. Recibe llamadas de prácticamente todos los medios de comunicación nacionales.

Todos quieren oír el caso de esta mujer que se ha convertido sin comerlo ni beberlo en abanderada de la lucha contra la más salvaje precariedad laboral del país. “Me acaban de llamar de Las mañanas de La 1, que dicen que me van a mandar una unidad móvil, y a mí eso solo me suena a ambulancia”, nos cuenta entre risas. Mayte no pierde ni un segundo el buen humor, pese a vivir, como millones de españoles, una larga coyuntura económica desoladora.

“Qué fuerte, qué fuerte, verás mi hijo cuando sea mayor y vea la que lió su madre por un trabajo”, repite esta jerezana que emigró hace unos años a Canarias y Baleares para escapar del desempleo. La crisis afianza en España la figura del trabajador pobre, una nueva clase social que se nutre de minijobs y empleos de vertedero. Más del 12% de la población ocupada vive con rentas inferiores al umbral de la pobreza.

.fotos Juan Carlos Toro

“No lo hice por luchar, fue simplemente por desahogarme, no creía que fuera verdad, me dije: esto es una novatada de mis amigas, me la están gastando por mi boda…”, rememora Mayte. Y relata su experiencia: “Dejé el currículum hace un año y medio en esa panadería, y me llama una responsable de allí diciéndome que necesitaba una niña y que si podía ir cuando pudiera. Cuando llegué había una muchacha más y a los diez minutos llegó otra. Éramos tres y mientras atendía a la gente nos explicaba las condiciones de trabajo. Ella lo soltó todo rápido, a la primera, y según la iba escuchando, iba creyéndome que me la estaban gastando, creía que me grababan con una cámara oculta, rebuscaba entre los productos para ver dónde estaba la cámara. Cuando terminó de darme todas las condiciones le dije que no me interesaba. ¿Por qué? Porque cobro una ayuda familiar de 400 euros y me quedo con esa ayuda antes que eso. Pero si no la hubiera tenido ya te digo que lo hubiera aceptado porque es más 500 que nada. Juegan con la desesperación”. Y agrega: “Aunque sea denigrante, aunque no lo entendiera, aunque sea penoso, lo coges porque tengo que darle de comer a mi hijo de tres años”.

¿Cuál era el fondo de esta oferta leonina? “Las condiciones son 500 euros mensuales; la panadería abre a las siete pero tienes que estar a las seis y media de la mañana porque tienes que tener el pan calentito para los clientes, y cierras a las tres y media de la tarde. Si tienes que echar horas no te las pagan, no te dan día libre, sino que un día saldrás un poquito antes o así. De lunes a domingo, no hay festivos, porque ya descansas por la tarde (se ríe)… Según lo digo me río. Vacaciones no hay, la panadería en cuestión cierra en agosto pero te mandan a otras franquicias que tienen. Si te pones mala, tienes que llevar el parte médico, pero te lo descuentan igualmente. Hasta las dos y media de la tarde tienen que estar funcionando los hornos pero si calculas mal y te sobra mucho pan, te lo descuentan a ti. Si un cliente te encarga una tarta y no viene a recogerla por cualquier motivo y no la has cobrado, te la descuentan a ti también”. ¿Puede ser aún peor? Sin duda. “Te hacen 15 días de prueba, sin contrato y tampoco te lo retribuyen. Si no vales, a la calle y ya está”.

Hundida, desilusionada, indignada, “se lo cuento a mi madre, a mi gente, y no dan crédito… Y yo decía, mi gente lo sabe pero es que se tiene que enterar más gente. ¿De verdad está así Jerez? Yo sé que Jerez siempre ha tenido problemas de paro. Pero realmente esta vez ha sido ya… Vas toda ilusionada a la entrevista de trabajo, después de un año en el paro, y te encuentras con esto… ¿qué hago? Ya no sé qué hacer”. Mayte tiene claro que el escaso subsidio que le queda le ha permitido negarse a esta bochornosa oferta laboral, pero en otras condiciones no lo habría dudado. “Quiero trabajar pero lo que no quiero es que me pisoteen. Si no hubiera tenido nada, lo cojo. Tengo un niño de tres añitos y si no tienes nada yo tengo que darle de comer a mi hijo, vestirlo, va al colegio… Le dije a la señora que si me hablara de un sueldo de 900 o 1.000 euros lo cojo aunque sea sin librar, durase un mes, dos, tres… Hasta que el cuerpo aguante, pero es que me hablaba de 500 euros. Esto lo tenía que escuchar más gente. No he querido ni volver a pasar por allí”.

“Los brotes verdes estarán en sus bolsillos, en los nuestros no”

La afectada prefiere no dar el nombre de la empresa, entre otras cosas, porque es una cadena de franquicias y, al parecer, cada franquiciado impone sus condiciones de empleo. Pero también porque “la realidad es que está todo igual”. “Peor oferta que ésta no he encontrado, pero por Facebook me han dicho de hacerle boicot y tal y yo no quiero problemas porque es que, además, van a cerrar ésta y la de al lado o la otra están igual”. “Si estos son los contratos que hay hoy en día, yo no sé lo que va a haber para mi hijo el día de mañana y qué futuro le puedo dar”, resume con no poca resignación..fotos Juan Carlos Toro

Mayte Crespo no quiere ni oír hablar de algo parecido a la recuperación que vomitan en los informativos los discursos políticos oficiales. “No me creo nada, en absoluto. Si esto es recuperación… Esto es pan para hoy y hambre para mañana, nunca mejor dicho (vuelve a reírse por la coincidencia del dicho y el hecho)”. Y se pone otra vez muy seria: “No me creo que hablen de recuperación cuando tengo a mi hermano en paro, que se acaba de ir para Canarias; mi pareja, igual; mi padre que se ha prejubilado por coger algo; y escuchas a la vecina de al lado, y a la otra, y a la otra, y está todo igual… No es que yo quiera dar pena es que es la situación de millones de españoles. ¿Dónde están los brotes verdes? Será en los bolsillos de ellos porque lo que es en el nuestro no”.

La trágica situación de Jerez

Y en el epicentro del desastre laboral, grandes ciudades como Jerez. “A mí Jerez me da pena. Soy jerezana por los cuatro costados, me encanta Jerez, pero con el primer contrato de trabajo que me hagan me voy fuera”, reconoce, para agregar: “Prefiero estar fuera y venir y disfrutar las navidades, la Semana Santa… Cuando estás aquí, llega una Navidad y dices ‘que pase ya porque no tengo un duro’. Es un lujo sentarse hoy en un bar porque no tienes para sentarte, pero es que hay gente que no tiene para comer todos los días. Es penoso. Jerez me da mucha pena, una ciudad tan grande, tan bonita, con tantos puestos de trabajo antiguamente con las bodegas… Vivimos del turismo, de Semana Santa, Feria y poco más, no tiene nada más”.

Mayte se casa con su pareja el próximo septiembre y, “como no tengo dinero, cada uno se pagará lo que pueda”, pero tiene claro que el mejor regalo que podría recibir, “no para mí sino para mi hijo, sería encontrar al fin un trabajo digno”. “No digo ni ser rica, ni millones, ni nada, me conformo con 800 o 1.000 euros al mes. Se rajaba de los mileuristas y ahora todo el mundo aspira a eso. En Jerez con 1.000 euros, sin una hipoteca muy grande, te va bien. No es una ciudad muy cara, con 1.000 vas sobrada”, asegura. Y zanja: “Todo esto se tiene que saber, animo a quienes se vean en mi situación que lo denuncien al menos en las redes sociales, por las que hoy en día te enteras de más cosas que por la televisión”.

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