La crisis obliga a los griegos a reinventar sus vidas sin la ayuda del Gobierno

Prensa

En los últimos meses, la plaza Syntagma en Atenas, adyacente al Parlamento griego, se ha convertido a menudo en un campo de batalla entre la Policía y manifestantes indignados por las estrictas medidas de austeridad del Gobierno.

Sin embargo, los domingos tranquilos, el aroma de la sopa de verduras caliente es ahora el olor familiar de la plaza, donde desempleados griegos habilitan “cocinas sociales” y dancomida gratis.

Constantinos Polychronopoulos, de 47 años, que lidera un equipo de voluntarios, se animó a actuar cuando vio a dos críos pelearse por una manzana descartada en la calle. Prepara sopa gratuita a diario en diferentes barrios de Atenas.

“Lo hago para despertar a la gente, en cada esquina, en cada plaza”, asegura este ex profesional del marketing en un domingo lluvioso. “Es para mandar un mensaje a los políticos, en todo el mundo, no sólo en Grecia, de que no les necesitamos. No podemos permitirnos pagar ni uno más de sus errores”.

Los griegos están recurriendo cada vez más los unos a los otros, más que al Gobierno, para sobrevivir a la peor crisis del país tras la II Guerra Mundial. 

Agobiada por la deuda, Grecia depende de los rescates de los líderes internacionales, que exigen unas duras medidas de austeridad, incluyendo subidas de impuestos y recortes en los salarios y las pensiones.

Como resultado están surgiendo redes sociales y económicas por toda esta Grecia inmersa en la recesión, en donde el desempleo se ha duplicado en los últimos dos años, llegando al 21 por ciento en diciembre. Los sin techo y los índices de suicidios también van en aumento.

En lo que algunos han bautizado como “la revuelta de la patata”, los campesinos están utilizando internet para vender productos directamente a los ciudadanos. 

Así se evitan los márgenes de ganancia de las grandes superficies, y los ciudadanos logran un importante ahorro. Así fue como los campesinos de la ciudad norteña de Nevrokopi vendieron 24 toneladas de patatas a precio de coste hace un par de semanas.

Ciudadanos de todo el país muestran su interés por estas iniciativas. El ayuntamiento de Palini, cerca de Atenas, ayudó a coordinar las compras de sus vecinos, que han pedido 270 toneladas de patatas, según informa la página web municipal. 

Trabajadores municipales y voluntarios han distribuido más de la mitad de las patatas hace un fin de semana, por orden alfabético, para evitar muchedumbres.

Los consumidores están logrando así patatas a mitad de precio respecto a las tiendas. 

Algunos supermercados han reaccionado rebajando los precios, según algunos medios.

Otro ejemplo es lo que está haciendo el grupo #tutorpool, que ayuda a estudiantes con problemas. 

El sistema educativo público griego es deficiente, así que los padres contratan a tutores particulares para que ayuden a sus hijos a compensar las carencias de las escuelas. Más de 475 maestros se han ofrecido como voluntarios para dar clases particulares a estudiantes cuyos padres ya no se pueden permitir ese gasto.

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