La crisis en el medio rural y su eterna lamentación

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Leyendo en el dia 29 de marzo de 2009 en el periódico de la Opinión de Zamora un artículo de Celedonio Martín, una articulista, al que admiro enormemente por sus palabras que reflexionan sobre el mundo rural, su vida y sus padeceres, especialmente en lo agrícola-ganadero.

Expresaba en sus palabras la enorme y eterna crisis que sufre el mundo rural en despoblación debido al envejecimiento, que es a su vez efecto de la pérdida de población moza y rapaza, especialmente entre el género femenino.

Como dice el, visitar un pueblo no como turista, sino caminar por sus calles con ojos de observar no de llevarse por los tópicos como hace el turismo, se da uno cuenta como las casas están abandonadas, se caen, no vive nadie en ellas, simplemente son acompañantes impasibles que observan como se abandona su pueblo.

Esto claramente es algo que ve mucha gente, por poca de indagación que haga; la dificultad viene cuando quiere uno analizar las raíces del problema, y buscando estas, se pregunta sencillamente quien tiene la culpa de esta situación. Después de esto, se cuestiona uno cuales podían ser las medidas que ayudan a relanzar la vida de nuestros pueblos, para tener unos pueblos vivos.

Aquí, es donde uno ve, los pareceres e intereses defiende, pues aunque todos declaren públicamente su interés por el bien común y general de todos los ciudadanos y del desarrollo rural; en el enfoque de sus medidas de acción y de su mirada hacia las causas y sus culpabilidades sociales, económicas y políticas muestra la defensa de políticas rurales mas que dudosas, que se amparan en valores grandilocuentes, como la competitividad, el mercado, etc.

Nuestros representantes políticos que cobran de nuestros impuestos de trabajadores- ciudadanos, analizan la sociedad en la vivimos y cuando admiten que hay un problema, si gracias a Dios lo admiten, muchas veces lo solucionan, desvinculándose de sus causas.

Tuvimos un Delegado Territorial de la Junta en Zamora, anterior al que tenemos ahora, Oscar Reguera, que admitiendo que había un problema de pérdida de población, y que no se veía salida cercana, el propuso una solución bien fácil, que era que la gente tenía que hacer como el, tener 6 hijos, y que así se solucionaba el problema de la despoblación y el envejecimiento. De esta manera, enfocó la causa del mal de la despoblación, al egoísmo actual de la mocedá, que no sacrificase por tener hijos para el bien de común.

Hay que agradecer a este ex Delegado Territorial, que reconoció que había un problema sin salida aparente, que había que subsanar, algo que hay mucho que agradecerle, pues muchos de sus compañeros de partido e institucionales no lo admiten publicamente, pero claramente su solución le eximía de cualquier responsabilidad, se lavaba las manos. Lo que no contó, era quien debía tener estos deseados hijos que nos volviesen a poblar, a lo mejor, quería que la mitad aproximadamente de la población rural zamorana que son mayores de 50 años, volviesen a tener hijos, y así incentivar una nueva rejuvenecedora fertilidad. ¿Es posible, que no se diese cuenta como los pueblos están sin mujeres mozas, que son la población que está en edad fértil?

Porqué no reflexionó claramente en voz alta, cuáles son las causas por las que los pocos mozos que viven en los pueblos se van a las ciudades, y los mozos urbanos no vienen a vivir al pueblo.

A lo mejor, esta reflexión daba que pensar demasiado, y crear una cierta conciencia pública sobre sus responsabilidades en la falta de promoción y creación de oportunidades y servicios que hiciesen atractivo y viable la vida rural.

En esta cuestión, Celedonio Martín en el periódico, sacaba este argumento, sobre como los jóvenes “huían” del pueblo, ¿con este término, no estaría culpabilizando a generaciones y generaciones de hombres y mujeres que emigraron a las ciudades, buscando una vida mejor de lo que ofrecía la vida del campo?

Me parece muy duro que se siga acusando a miles de personas, campesinos o no campesinos que tuvieron o tienen que dejar su vida, para buscar otra en la emigración. Qué derecho o intereses ocultos tiene para seguirles el juego a los políticos profesionales desvinculándose de sus responsabilidades de servicio social a los ciudadanos.
Lo que sigue siendo increíble es que el medio rural no esté más despoblado de lo que está.

¿Pues realmente, que política efectiva estuvo y está llevando la administración que promueva realmente el asentamiento de población en el medio rural?
Nos pueden decir claramente, y con razón que el nivel de vida de la población rural mejoró en estos años, pues las calles se pavimentaron mayoritariamente, se canalizó las aguas, se metió en las casas el agua corriente, se crearon ciertas infraestructuras lúdicas que antes no existían, como pabellones, campo de deporte, las cuales no existían justamente cuando había más rapaces que podían jugar a la pelota y disfrutar del deporte, etc.

Las carreteras a pesar de seguir estando la mayoría, en condiciones lamentables, están mejor que antes que no había estas infraestructuras, pues hasta hace bien poco se andaba prácticamente sólo usando caminos sin asfaltar, y como mucho mejorada con zahorra, mediante un obra realizada a través de trabajo vecinal.

También puede decir, que ahora mismo, los agricultores recibían subvenciones de la Política agraria común (PAC), y que tienen un trabajo mas tecnificado, mas cómodo y con maquinaria mas costosa que sus antecesores, pero todo esto promovido con unos objetivos más escondidos y con unas consecuencias buscadas mas ocultas y menos publicitadas, como:

Que la mayoría de las subvenciones las reciben aquellos que no se dedicaban a la agricultura principalmente, sino que por ser propietario de tierras en grandes extensiones, más dinero recibían según la superficie de sus propiedades parcelarias, y siempre queda como ejemplo la Duquesa de Alba, etc., que fue como otros de su misma condición los grandes beneficiarios de las subvenciones de la PAC.

Las grandes inversiones subvencionadas y primadas con préstamos de bajo interés que realizaban los labradores, suponen un alto endeudamiento en sus economías, que por un lado promueve un trabajo más cómodo desde el punto de vista de trabajo físico bruto, pero por otro no supone una liberación efectiva y radical de la esclavitud, que hay que tener en la atención y cuidado en el campo, pues prácticamente hay que trabajar sin horario para poder pagar las interminables letras.

Estas subvenciones de la PAC, se distribuyen a cambio de forzar la pérdida de toda soberanía sobre los precios, que vienen impuestos por toda una red de grandes corporaciones y de organismos de la Unión Europea, que manipula el mercado común en beneficio de la especulación de los alimentos frente al consumidor y la ruina económica de los campesinos, mediante una imposición oligopolista de precios de compra de los productos, muchas veces por bajo de los costes de producción, que comparando con los de hace 20 años, la pérdida de poder adquisitivo del productor es un indicio flagrante de una política económica que busca la ruina y la pérdida de población campesina, mientras el coste de la vida en la inflacción sube año tras año.

Ante esto, los políticos profesionales siguen repitiendo tonadillas, que por ser tan repetidas, la población las acepta sin reflexionar, una de ellas es, la que decía Rajoy en el programa de una pregunta para usted, en el cual, una señora le preguntaba por los ruinosos precios de la producción de aceituna, y él claro está, como modelo de profesional de la política, achacó los bajos precios a la falta de organización agrícola para la creación de un cooperativismo más grande que presionase con precios mas altos.

Claramente, no tiene intención de achacar la ruina y la especulación alimentaria a unas corporaciones distribuidoras en la venta minorista que trabajan como intermediarios, que tienen sus nombres y apellidos, que él no quiso mencionar.
Pero está demostrado, que actualmente a pesar del cooperativismo que está mas avanzado y aglutinado que nunca, no consigue evitar perder población agrícola, pues realmente la función que tienen las cooperativas no es el del trabajo sindical de mejoras laborales y económicas de los campesinos, sino el de facilitar la producción y comercialización de los productos agrarios que consigue de sus socios.

En esta labor, las cooperativas aseguran la compra, manufactura, distribución y venta de los productos agrarios, pero siempre dentro de los márgenes impuestos por el oligopolio capitalista, e incluso como empresa que es, necesita mantenerse y reproducirse en una economía capitalista, aunque sea a costa de los precios de compra que realiza al socio campesino.

Estas entidades de economía social son necesarias para las grandes corporaciones de la distribución alimentaria, pues les facilita el transporte, pues en vez de tener que realizar este trabajo de recoger la producción en muchas localidades, esto ya lo hacen las cooperativas, que se lo centralizan en un solo núcleo.

Frente a las muchas mejoras que se ven conseguidas como las que citábamos, no podemos olvidar que los pueblos se quedan sin servicios básicos que eran y son fundamentales, como el del correo diario, en el que muchísimos pueblos tenían su propio cartero que vivía allí, y servía a sus vecinos, ahora mismo, muchos pueblos no reciben correo diario ni tiene un cartero a quien dirigirse para enviar un carta certificada, etc.

Tenían también su propia escuela, ahora tienen que enviar al niño/s en autobús por esos caminos abandonados a otro pueblo vecino que tiene un colegio comarcal, en el cual muchas veces, no pueden acabar de hacer la primaria y lo tienen que desplazar a otra localidad mas lejana, con todo lo que ello supone, de peligro en el transporte viario.

Aun así, cuando estos servicios existían en los pueblos, la rapaciada tenía que emigrar a los grandes núcleos de población, donde residían en barrios que estaban en tan malas o peores condiciones que sus localidades de origen. Pero claramente, asumían el riesgo de la aventura de irse del pueblo, pues la vida del campesino, era tan esclava y mas empobrecida de lo que ofrecía en principio la ciudad, con su trabajo en las fábricas, la construcción, etc.

A pesar de ser un fenómeno tan claro, los políticos profesionales de turno parecen no querer admitirlo nunca, excepto en momentos puntuales que les interesa, que son curiosamente cuando ellos quieren instalar vertederos de residuos industriales, cementerios nucleares, centrales térmicas, instalaciones eléctricas hidráulicas, eólicas y solares, en regiones con excedente eléctrico, sin industria que lo aproveche. En tales casos, siempre apuntan a la necesidad de creación de empleo a través de este tipo de instalaciones, pero fuera de esta excusa, parece que se olvidan que el medio rural para que sea vivo, y con mocedá que se asiente, necesita que se cree empleo.

Cuando estamos en una fase capitalista en la que el Estado, quiere salvar a las grandes empresas y sus patronos de su minorización de beneficios, siguen obviando su compromiso fundamental de salvar a nuestros pueblos de la despoblación para el bien de la humanidad y el planeta.

Claro está, el actual Estado capitalista en su papel de benefactor de los grandes capitales corporativos ubicados en las grandes ciudades, los apoya y los ayuda con subvenciones que no llega al medio rural, que sigue descapitalizándose productivamente y de fuerza de trabajo.

Esta descapitalización de lo rural impide el asentamiento de una población moza, que consuma, trabaje e invierta en servicios y bienestar general.
Así, el Estado en vez de invertir directamente en creación de empleo público productivo, a través de empresas públicas industriales descentralizadas que aprovechen y transformen los recursos y la materia prima de la zona en su lugar de origen, para así quedar en el terreno el valor añadido de transformación.

Prefieren crear un discurso de despiste, a través de ayudas como los proyectos LEADER, PRODER, etc., que pretenden bajo objetivos gloriosos y rimbombantes, promover iniciativas empresariales privadas, con la excusa de crear empleo que asienten a emprendedores y empresas en el medio rural, con unas simplonas subvenciones que pagaban como mucho 60% de la inversión realizada a un año vista de lo invertido.

Así, cuando se ve que estas ayudas no crean empleo privado mas o menos amplio, pues no existe población trabajadora joven rural que pueda plantearse una iniciativa emprendedora, e incluso tendría muy difícil perspectiva por parte de cualquier empresa, instalarse en lugares, en el que a primera vista, no habría suficiente población cercana para una capacidad de consumo necesaria que ayudase a poder subsistir minimamente en un comienzo para después expandirse.

Junto a todo esto, se le puede sumar la picaresca que siempre se encuentra para aprovecharse de estas subvenciones, sin ningún interés de creación de empleo.

Finalmente las administraciones públicas acaban achacando y culpabilizando a toda la población rural en un discurso de reproche por el desagradecimiento, apatía y pobreza de espíritu de la población rural, ante las grandes oportunidades que “ellos ofrecen”.

Claramente, siguen eximiéndose de sus responsabilidades públicas, como empleados que todos los ciudadanos, y especialmente los trabajadores pagamos en su sueldo; que somos los que más contribuimos en los presupuestos generales, para que nos sirviesen.

Pero realmente, los grupos de presión corporativistas financieros son los beneficiarios de un Estado hecho a su medida, que especulan con las riquezas naturales y rurales para su propio beneficio a costa de no solamente de desigualdades sociales, sino también territoriales.
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