La crisis económica y la salud

Hay numerosas evidencia científica sobre los efectos de las situaciones de crisis económica en términos de aumento de trastornos mentales, de patología cardiovascular, de la tasa de mortalidad general, de desigualdades en salud según estrato social, de aumento de casos de violencia, de resurgimiento de enfermedades infecciosas asociadas a la pobreza que se creían superadas, de desequilibrios nutricionales, de aumento de la demanda asistencial sanitaria etc.

Las consecuencias en la salud de las y los trabajadores de las decisiones políticas que en materia socioeconómica se habilitan para salir de las crisis, son intermediadas por el estrés, los cambios de hábitos de vida, la pobreza y el desempleo.

En las empresas la desorganización del trabajo en cuanto a cargas de trabajo, la incertidumbre sobre el futuro laboral, la exacerbación de la competitividad, la estimulación de conflictos e insolidaridad entre compañeros cuando no la habilitación de estrategias de acoso moral para desembarazarse gratuitamente de las/os trabajadores…son decisiones de gestión del personal que van a generalizar el estrés en la mayoría de las y los trabajadores.

Estrés cuyo mantenimiento&nbsp va a derivar en aumentos de la tensión arterial y cambios de las diversas fracciones de colesterol que a la larga conducen a graves trastornos cardiovasculares.

La inestabilidad laboral y el desempleo, también se han asociado a cambios en los hábitos de vida como el incremento del consumo de tabaco y de alcohol. El estrés, la ingesta excesiva de alcohol y el propio desempleo también se han asociado, con mayor o menor fuerza, con trastornos de ansiedad, depresión y suicidios.

La carencia de recursos económicos hoy en día en que los alimentos más saludables como las verduras, frutas y pescados se han encarecido, conduce a cambios nutricionales desfavorables asociados a dietas baratas ricas en grasas saturadas y azúcares sencillos. Esta tipología nutricional es considerada como uno de los factores mayores en la explicación de la elevada mortalidad cardiovascular y diversos cánceres.

Como consecuencia también de la crisis, contradictoria con todo lo anterior, asistiremos a un descenso de la accidentalidad laboral, por reducción de las cargas, ritmos y desplazamientos de trabajo, y a una disminución del absentismo por motivos de salud a costa de las bajas de corta duración. El miedo a la pérdida del empleo explica éste último fenómeno.

Todos estos problemas de salud incrementan la demanda asistencial. Los sistemas sanitarios corren el riesgo de verse desbordados por problemas a los que difícilmente pueden hacer frente con unos recursos ya de por sí inicialmente escasos.

Es claro que estos efectos no se distribuyen por igual en la población. Así los EREs, la ausencia de renovación de los contratos, la desaparición de trabajos desempañados por las/os autónomos, las congelaciones salariales, la pérdida de derechos laborales etc. van a afectar especialmente a mujeres, jóvenes, eventuales, inmigrantes y personas jubiladas anticipadamente. Van a ser los grupos que de partida eran más vulnerables los que van a padecer mayormente estas consecuencias, también en términos de pérdida de salud.

Otras políticas

La Sociedad De medicina de Familia y el Instituto de Salud Pública de Navarra frente a los efectos de la crisis avalan la difusión de técnicas de relajación y campañas a favor de hábitos de vida saludables.&nbsp No plantean abordar ni el origen ni la entidad del problema.

¿Qué hacen las administraciones laboral y sanitaria ente esta ola de deterioro de los indicadores de salud pública y de salud laboral que se viene encima? El Ministerio de Sanidad, junto a la Sociedad Española de Psiquiatría, ha creado un observatorio de Salud Mental. Bienvenido sea si las informaciones recabadas se traducen en decisiones de apoyo al desarrollo de los débiles recursos existentes en este campo.

El Gobierno de Navarra, junto a su socio PSN, sigue destinando la mayor parte de los recursos que dicen haber habilitado frente a la crisis para construir un nuevo centro especializado y mejorar diversos servicios hospitalarios. Favorece así los intereses de la industria de la electromedicina, la farmacia y las grandes empresas constructoras frente al necesario desarrollo de la salud pública, la prevención y la atención primaria. En su Plan Navarra 2012 destinan el 90 % de los fondos habilitados para salud a los proyectos comentados.

Los tiempos no están ni para amortiguar los efectos de la crisis en base a consejos de autocuidado ni para seguir financiando el depredador cemento. Es necesario agrupar voluntades y esfuerzos para desenmascarar este sistema económico, para echarlo abajo y construir otro orientado a la cobertura de las necesidades humanas de educación, salud, vivienda, basado en la relación equitativa ente los sexos, protector del medio ambiente y de la diversidad…

Las y los profesionales sanitarios debemos unirnos a las aún escasas luchas de defensa del empleo y de la mejora de las condiciones de vida de las/os trabajadores. Debemos también exigir el fortalecimiento y mejora de los servicios y prestaciones socio sanitarias de carácter público.

En definitiva nosotras y nosotros debemos arrimar el hombro junto a aquellas personas que ven urgente el sustituir el actual peligroso sistema socio económico por otro más saludable.

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