La crisis capitalista agudiza la doble explotación de las trabajadoras

Es en este año, fundamentalmente marcado por la crisis capitalista y sus consecuencias para la clase obrera, cuando se hace aún más necesario analizar y organizarse frente a la situación actual de las trabajadoras.

Nosotras, las trabajadoras, sufrimos las ya de por sí precarias condiciones de vida que nos brinda el Capitalismo como clase obrera que somos, a lo cual se suma la opresión del Patriarcado por el hecho de ser mujeres. Es por ello por lo cual hablamos de nuestra Doble Explotación, como mujeres y como clase.

En nuestra lucha hacia la emancipación, no debemos olvidar nunca esta unión género/clase que implica la lucha antipatriarcal y anticapitalista, como no olvida el patriarcado su matrimonio indisoluble con el capitalismo. Somos mujeres y pertenecemos a la clase trabajadora, por lo que nuestros fines últimos no pueden coincidir con los de las mujeres burguesas. Si bien es cierto que deben apoyarse los avances en derechos de las mujeres, aunque se den dentro de la sociedad burguesa actual, no debemos dejar de lado nuestros principios feministas de clase que han de ir más allá hasta acabar en la igualdad de personas libres en una sociedad sin explotadores ni explotados.

Nuestras reivindicaciones no se quedan en simples reformas que perpetúan en el poder a la clase explotadora. Las burguesas se conforman con pequeños logros en derechos de la mujer sin plantear la destrucción del sistema económico que nos explota: el capitalista.

La unión entre el Capitalismo y el Patriarcado es un matrimonio de conveniencia, en el cual ambos sistemas se sustentan el uno en el otro. ¿Cómo se beneficia el Capitalismo de la existencia del Patriarcado? Cargando sobre las espaldas de la mujer el peso tanto del trabajo doméstico como del trabajo asalariado. Además, la mujer, infravalorada por el Patriarcado, es mano de obra barata para el Capitalismo. Para demostrar esto, basta con saber que, en el estado español, las mujeres cobran un 25,6% menos que los hombres por el mismo trabajo realizado.

La crisis capitalista agudiza esta situación. La burguesía trata de hacer frente a una crisis que se le escapa de las manos, mostrando su cara más fea: forzando hasta el límite la situación ya de por sí insostenible de la clase trabajadora, privatizando empresas públicas, abaratando el despido, creando nuevos contratos aún más inestables, recortando derechos sociales…Con respecto al paro, el número de personas que pierden sus empleos debido a la crisis es cada vez mayor. Las trabajadoras paradas cobran, de media al año, 400 euros menos que los trabajadores en paro. No hay más que conocer el perfil de la persona parada por excelencia: “mujer y joven” para entender cómo la crisis capitalista nos afecta como mujeres trabajadoras. A esto último, podríamos añadir que, en el caso de encontrar trabajo, esa joven optaría a un empleo temporal por el cual, además, por ser mujer, cobraría hasta un 16,89% menos que un joven de su misma edad.

Como estos, podemos aportar muchos más datos que prueban la situación desigual entre trabajadoras y trabajadores pero no debemos quedarnos sólo en mencionar datos; es necesario señalar el origen del problema y atacarlo desde la raíz:


¿Qué nos oprime como clase y como mujeres? El matrimonio Capitalismo-Patriarcado.


Por ello, otro año más, este 8 de marzo las trabajadoras nos manifestamos contra nuestra falta de derechos como mujeres, pero no olvidamos también nuestra condición de clase trabajadora y alzamos la voz contra el Capitalismo. El 8 de marzo nos unimos en la celebración de un día de lucha por la emancipación de la mujer y la causa de la clase trabajadora.

Las necesidades de las trabajadoras son parte de la causa de la clase obrera, presente en todas las partes del mundo. Por esto, no debemos dejar de lado el carácter necesariamente internacionalista del día de las Trabajadoras, que es celebrado y compartido por miles de mujeres en diferentes países.

El primer Día Internacional de la Mujer Trabajadora, fue un 19 de Marzo de 1911 tal y como fue establecido en 1910 en el Segundo Congreso Internacional de la Mujer Socialista. Sólo en Alemania y Austria, cerca de 30.000 trabajadoras salieron a las calles para protestar por sus condiciones precarias de vida. Finalmente, este día fue trasladado al 8 de marzo y desde entonces ha sido celebrado en todo el mundo. Las burguesas, han querido tomar parte en esta lucha de las trabajadoras, ocultando el verdadero origen obrero de este día. Desde las organizaciones revolucionarias, tenemos el deber de reivindicar éste como nuestro día, el de las trabajadoras. Así mismo, las personas revolucionarias debemos asumir la relación afectiva entre iguales, nuestra corresponsabilidad en el trabajo doméstico y la igualdad entre compañeras y compañeros de clase, independientemente de su sexo y preferencia sexual. Nuestra lucha va más allá de las pequeñas reformas que sólo perpetúan y garantizan por muchos más años el poder a la clase explotadora.

¡POR UN 8 DE MARZO DE LAS TRABAJADORAS!

¡POR LA EMANCIPACIÓN DE LA MUJER Y LA CAUSA DE LA CLASE OBRERA!

¡NO HAY LUCHA ANTIPATRIARCAL SIN LUCHA ANTICAPITALISTA!

¡8 DE MARZO COMBATIVO Y DE CLASE!

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