La Colombia medieval

Corriente Bolivariana Guevarista
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La Edad Media, medioevo o época medieval fue una de las más violentas e irracionales de la historia de la Humanidad.

Durante mil años aproximadamente (entre los siglos V y XV) la racionalidad de los europeos giró en torno al campo divino o al teocentrismo, y a la iglesia católica como rectora de la verdad absoluta, es decir, la verdad de Dios.

Con ello justificaron conquistas o las llamadas cruzadas contra los pueblos árabes, el exterminio de casi 120 mil millones de indígenas en América durante 300 años. Es la llamada época del oscurantismo.

Toda la empresa colonial contra América, portuguesa y española, fue hecha en nombre de Dios. Y a toda conversión cristiana le precedió una espada que azotaba y mataba, la casería de indios, el arrase de pueblos enteros.

En todo caso las elites de una sociedad siempre han mantenido por la fuerza su dominio sobre la gran mayoría explotada y empobrecida, o digamos con Lenin, todo Estado es una «fuerza especial para la represión» de la clase oprimida.

Colombia medieval

Hoy Colombia, el Estado colombiano y su oligarquía representan una élite tanto o más criminal a la clase divina liderada por reyes, señores feudales y jerarcas eclesiásticos.

Colombia es el país con mayor gasto militar del continente después de Estados Unidos, con siete bases gringas en su territorio (oficialmente), un ejército con 500 mil soldados y otro ejército paramilitar que hace el juego sucio de liquidar a la oposición y desplazar a los campesinos para entregarle las tierras a la oligarquía y  las transnacionales minero energéticas.

Podríamos hablar de la Colombia medieval. Los colombianos y colombianas que se atreven a soñar con un mundo mejor, a protestar y luchar por la vía política que la democracia burguesa les permite, son criminalizados y señalados de guerrilleros.

Esto quiere decir que nuestros hermanos sufren a diario detenciones arbitrarias, persecuciones judiciales, encarcelamiento y torturas; amén de la historia macabra del paramilitarismo y la muerte de poblaciones enteras en manos de los llamados “paracos”, auspiciados por las Fuerzas Armadas del Gobierno.

De acuerdo a estudios realizados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), desde 1984 hasta 2008 alrededor de 2.800 sindicalistas han sido asesinados, esto significa la muerte de casi 100 sindicalistas por año.

La impunidad, según el estudio del PNUD, también repunta con un triste 94,4%; también contabiliza 3.400 amenazas, 1.292 casos de desplazamiento, 529 detenciones, 192 atentados, 208 hostigamientos, 216 desapariciones forzadas, 83 casos de torturas y 163 secuestros de sindicalistas.

De acuerdo con cifras de la Confederación General del Trabajo (CGT) de Colombia, 64% de los asesinatos de sindicalistas de todo el mundo se cometen en Colombia.

¿Pueden imaginar la situación para los compañeros y compañeras guerrilleras que no tuvieron otra opción que empuñar las armas para defenderse de las campañas criminales del Ejército del Gobierno y de los paramilitares? Si no mueren en combate son asediados con la tortura y diezmados en las cárceles.

La situación no es distinta a la del medioevo. ¿Recuerdan la condena a Galileo cuando explicó que el Sol era el centro del mundo y estaba inmóvil y que la Tierra no era el centro del mundo y se movía? Para evitar la muerte debió retractarse ante el Santo Oficio, en 1622, aunque de manera valiente dijo al final “y sin embargo se mueve”.

Cementerios humanos

Hace poco el ex director de Anncol, Joaquín Pérez Becerra aseguró desde la cárcel nacional La Picota, Colombia, que los presos políticos vivían en una especie de cementerio humano.

En Colombia existen aproximadamente 118 cárceles administradas por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), para una población carcelaria que supera las 130.000 personas.

El Estado a través de la empresa privada destina para alimentación diaria de los 118 mil presos la pírrica suma de 21.000 pesos, es decir, 11 dólares diarios para el desayuno, almuerzo y cena de cada preso.

Casi 10 mil hombres y mujeres son presos políticos. Y como aseguran desde la organización Derechos de los Pueblos, los presos políticos no solo sufren tortura sino que entran en la grave y dolorosa cifra de los que sobreviven en cárceles con hasta 300% de hacinamiento.Para limitar las capacidades intelectuales y de resistencia a los que han formado parte de las FARC o el ELN, o han sido simpatizantes de ambas fuerzas, o simplemente se han atrevido a enfrentar al poder de la oligarquía, los colocan muchas veces en los “patios” de los presos de origen paramilitar.

Esto quiere decir que además de la tortura física y psicoterrorista de los interrogatorios que sufren los sindicalistas, estudiantes, periodistas, luchadores sociales, guerrilleros, existe otro tipo de tortura para diezmar la capacidad y resistencia moral de cada uno: miles de personas permanecen privados de la libertad sin juicio, con sus familias amenazadas de muerte.

Julián Conrado

La detención en Venezuela del camarada Julián Conrado, cantor revolucionario colombiano, y su indefinida condición jurídica, es rechazable desde todo punto de vista. Sabemos lo que puede sucederle o padecer si es extraditado a Colombia.

Su caso nos hace reflexionar hoy en torno al ejercicio de oposición política en Colombia y sus terribles consecuencias.

También queríamos recordar que hace 40 años, octubre de 1973, miembros del Ejército de Colombia capturaron en Medellín al líder sindical Luis Carlos Cárdenas Arbeláez, y lo ejecutaron extrajudicialmente.

Desde entonces se conmemora el día de los presos políticos en Colombia. Un abrazo solidario para todos y todas ellas.

Desde Venezuela la Corriente Bolivariana Guevarista le apuesta al proceso de paz en Colombia, con nuestra participación en el Congreso de los Pueblos, Congreso para la Paz, en las campañas sociales de nuestros hermanos y en la creación este año de la Embajada de la Paz capítulo Venezuela.

Venezuela, 29 de octubre de 2013.

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