La clase obrera en Cuba hoy. Perspectivas

El pasado 30 de julio, en “Últimos Jueves”, espacio mensual de debates de la revista Temas, se abordó la situación de la clase obrera en Cuba hoy. Los tres minutos de que disponen para exponer los que participan como público, no permiten -desde luego- presentar allí todo el contenido de lo que se deseaplantear sobre los asuntos en discusión.

Brevemente expuse allí mis puntos de vista, los que trato de ampliarahora por esta vía.

Carlos Marx dedicó la esencia de toda su obra teórico-práctica a tratar de explicar el sistema de explotación asalariada de la fuerza de trabajo en el capitalismo, el que tendría que ser superado en el desarrollo de sus contradicciones por el sistema de trabajo libre asociado, en el socialismo. Explicó que las dos clases fundamentales en el capitalismo eran la de los capitalistas dueños de los medios de producción y la clase obrera, los trabajadores asalariados, manuales e intelectuales, dueños de su fuerza de trabajo. Para Marx, la clase obrera era, pues, la clase de los trabajadores asalariados.

Esa concepción marxista sobre la clase obrera, luego fue tergiversada, “completada”, “ampliada”, “revisada”, “complejizada” por otros filósofos, políticos, historiadores, etc.; pero esa fue en esencia la de Marx y no otra.

¿Hoy, qué tenemos en Cuba? Pues, como consecuencia de la herencia neo-estalinista del creído “socialismo real”, tenemos un estado dueño de los medios de producción con una amplia clase de trabajadores asalariados subordinada, que no es sujeto, sino objeto en el proceso de producción, compuesta por trabajadores manuales e intelectuales, éstos últimos crecidos en número por la revolución cultural y el desarrollo de las ramas científicas y de servicio.

Martí, con su proverbial genialidad, nos había prevenido contra ese “socialismo de estado” en su trabajo La futura esclavitud, pero algunos quisieron desaparecer ese escrito del Maestro cuando por sus propias confusiones ideológicas lo identificaron como opuesto al “socialismo”, cuando en verdad era su crítica temprana a esa desviación.

También tenemos pequeños campesinos, algunos de los cuales explotan trabajo asalariado, cooperativistas, trabajadores por cuenta propia y no pocos dueños de medios de producción y capitales que explotan privada e ilegalmente a muchos trabajadores asalariados fuera de las estructuras estatales, aunque la mayoría de los trabajadores asalariados en Cuba trabajan para el estado.

No tenemos en Cuba una clase capitalista dueña de los principales medios de producción, pero su papel de organizador de la producción y decisor principal de los destinos de los resultados de la producción, lo ocupa una clase burocrática jerarquizada (tecnócratas, gerentes, dirigentes políticos, militares, funcionarios estatales, etc.,) de distinta gradación en cuanto a nivel de decisión y prebendas.

No obstante, sí tenemos una clase capitalista privada –informal- en desarrollo que se está enriqueciendo a la sombra del estado y que junto a la burocracia constituyen ambas las clases llamadas a trabajar por la restauración capitalista en Cuba, tal y como ocurrió en los países donde se intentó el mismo tipo de “socialismo” que aquí procura el estado. Ya en la “calle” hay un término para este fenómeno: “capital social”.

Tenemos igualmente la clase capitalista internacional y sus “representantes” que colaboran con el estadoen la explotación de la clase obrera cubana, por medio de las empresas mixtas.

Así que en la práctica tenemos en Cuba un capitalismo monopolista de estado que, en lo fundamental, controla la gran economía, las grandes industrias, los servicios, casi todo el comercio interno y todo el comercio exterior. Que ese capitalismo monopolista de estado distribuyabien o mal el excedente que concentra, o que “dirija” bien o mal “el desarrollo económico” son otras discusiones; temas abordados en trabajos anteriores.

De manera que la Revolución Cubana está entrampada en la vieja concepción neo estalinista de que la “clase obrera –asalariada- dirigida por su partido de vanguardia era la llamada a construir el estado socialista sobre la base de la propiedad estatal”, lo que en verdad dista mucho de la noción marxista de que la clase obrera tenía que auto liquidarse junto con el capitalismo e incorporarse a la nueva clase de los trabajadores libres asociados, una vez intervenida la propiedad capitalista y convertida en propiedad social asociada.

Esta nueva clase, portadora del nuevo régimen de trabajo, surgió, según reconoció Marx, en las cooperativas, donde aparecían las nuevas relaciones de producción asociadas (propiedad o usufructo del colectivo de trabajadores, gestión y dirección democráticas y repartición equitativa de una parte de las utilidades) las que deberían desarrollarse a partir de la socialización de la apropiación de los medios de producción y los resultados del trabajo, el plustrabajo, excedente o plusvalía.

Existe por tanto en Cuba una amplia clase de trabajadores asalariados para el estado que está compuesta por la mayoría de la masa trabajadora disponible que fluctúa entre los 3 y medio y 4 millones de trabajadores, una buena parte de los cuales, más de un millón, anda ocupada en funciones de la burocracia (milipolitecnócracia).

Tenemos muchos trabajadores asalariados, pero no tenemos socialismo y no lo tendremos mientras nuestros trabajadores sean asalariados, pues como muchas veces explicaron Marx y Engels, aunque los partidarios del estatalismo lo desconozcan o no lo deseen aceptar, el socialismo será obra no de los trabajadores asalariados, ni -por supuesto- de esa milipolitecnócracia, sino de la nueva clase de los trabajadores libres asociados, los de las empresas cooperativas, auto y cogestionadas.

Tales fuerzas vienen desarrollándose en muchas partes del mundo, incluso en el seno de las modernas sociedades capitalistas y son las llamadas a construir la nueva sociedad socialista, cuando logren predominar socialmente, destruir el viejo estado burgués y generalizar las nuevas relaciones de producción y sociales que portan en su seno.

Por tanto no se trata de tener una potente clase de trabajadores asalariados, para hacer el socialismo, sino de realizar las transformaciones necesarias en las relaciones de producción en dirección al trabajo libre asociado (cooperativo-autogestionario). Desde luego, si no hay un cierto grado de desarrollo del capitalismo y del trabajo asalariado que lo caracteriza, se hace imposible avanzaren las nuevas relaciones libres asociadas de producción; pero –desde luego- eso no tiene que ver con Cuba, dondealgunas décadas antes del triunfo de la Revolución del 59, el capitalismo predominaba ampliamente.

Para el que tenga dudas, a continuación unas pocas de las muchas citas de Marx y Engels al respecto:

Carlos Marx en el Capítulo XVII del 3er Tomo del Capital, señaló: “Las fábricas cooperativas de los obreros mismos son la primera brecha abierta en el capitalismo… dentro de estas fábricas aparece abolido el antagonismo entre el capital y el trabajo,… Estas fábricas demuestran cómo al llegar una determinada fase de desarrollo de las fuerzas materiales productivas y de formas sociales de producción adecuadas a ellas, del seno de un régimen de producción surge y se desarrolla naturalmente otro nuevo.”

En el Manifiesto Inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores expresó: “Pero estaba reservado a la Economía política del trabajo alcanzar un triunfo más completo todavía sobre laEconomía política de la propiedad. Nos referimos al movimiento cooperativo.

Es imposible exagerar la importancia de estos grandes experimentos sociales, que han mostrado que la producción en gran escala y al nivel de las exigencias de la ciencia moderna, puede prescindir de la clase de los patronos, que no es necesario a la producción que los instrumentos de trabajo estén monopolizados para el dominio y explotación contra el trabajador; y que lo mismo que el trabajo esclavo y que el trabajo siervo, el trabajo asalariado es una forma transitoria inferior, destinada a desaparecer ante el trabajo asociado que cumple su tarea con gusto, entusiasmo y alegría”

En Salario, precio y ganancia escribió: “En vez del lema conservador “Un salario justo por una jornada de trabajo justa”, la clase obrera deberá inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: “Abolición del sistema de trabajo asalariado”.

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En el Manifiesto Comunista Marx y Engels precisaron: “El trabajo asalariado es la forma de la existencia del capital”.

Por último y para precisar, dos claras conclusiones:

1-La clase obrera está sujeta a la existencia del trabajo asalariado que tipifica las relaciones de explotación capitalista, y desaparece con ellas. Mientras haya trabajo asalariado hay capitalismo, sea privado o del estado. El socialismo pasa por la abolición del trabajo asalariado.

2-Las nuevas relaciones de producción asociadas que caracterizan al nuevo régimen, surgen en las cooperativas, donde aparece la nueva clase de los trabajadores asociados que porta esas nuevas relaciones de producción y es la llamada a construir el socialismo.

Socialismo por la vida.

La Habana, 31 de julio de 2009perucho1949@yahoo.es

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