La ciudad no es para nosotros

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Por Iñaki Urdanibia

Decía el otro que lo contrario de civil es militar y lo contrario de civilizar es militarizar, parece como que en el ejército argelino hubiera habido algunos militares que habiendo tomado conciencia de que en los cuarteles su creatividad quedaba absolutamente castrada optaron por dejar las armas y el uniforme para coger la pluma, abandonaron el arte de la guerra por el arte de la escritura…Ahí está, como uno de los ejemplos a los que me refiero, Boualem Sansal, quien con sus libros ( publicado por acá está su recomendable « La aldea del alemán o los diarios de los hermanos Schiller» publicado por el Aleph) ha conseguido gran éxito de crítica y de público; escritos en francés, han logrado algún galardón en Francia , estando prohibidos en su país. A pesar de ello él sigue habitando allá. . Otro ejemplo al que me voy a referir más extensamente es el de Yasmina Khadra. Que acaba de ver traducida su última novela.

El que fuera comandante del ejército argelino, se dio a conocer literariamente con el nombre femenino de Yasmina Khadra y solo tras haber publicado una veintena de libros de poesía, relatos y novelas, aclaró en 2011 quien se ocultaba tras el seudónimo, recurso que utilizaba para no entrar en conflicto con las autoridades militares; disciplina que abandonó Mohammed Moulssehout al tiempo que abandonó su país para trasladarse a Aix-en-Provence, en donde en condiciones de mayor tranquilidad no ha dejado de escribir. Novelas centradas en situaciones que se desarrollan en el norte de África, en Kartun, Bagdag o Tel Aviv, lugar este último en el que está ubicada la acción de su « El atentado» ( traducido en 2006 por Alianza), que en el año de su publicación obtuvo el premio de los libreros, y el gran premio de los liceos; en dicha obra-que completa su trilogía, junto a « Las golondrinas de Kabul » y « Las sirenas de Bagdag» – crece la intriga desde los comienzos en que una mujer-bomba hace explotar su carga, en la capital del estado de Israel, y es llevada a un hospital en el que el médico, de origen palestino flipa al ver que la mujer en cuestión es su propia mujer. Preguntas a sí mismo, a los familiares con el fin de tratar de hallar una explicación al misterio; las relaciones de pareja, los engaños…son visitados, tendiendo Khadra, o intentándolo, lazos, con armonioso tino, para alcanzar la comprensión mutua de dos mundos muchas voces impermeables; cuestión que también planea por su exitosa « Lo que el día le debe a la noche » ( Destino, 2009), que fue llevada con notable éxito a la gran pantalla.

Ahora acaba de ver la luz su última novela: « El olimpo de los desheredados» ( Destino, 2016). La novela tiene como escenario una geografía extraña que está habitada por unos no menos extraños y variopintos personajes. Si Franz Fanon Hablaba de los “condenados de la tierra”, estos son los más condenados todavía, si bien algunos convierten sus desheredada existencia en virtud, asemejándose en su frugalidad al santo de Asís, il poverello, en aquello de yo necesito de poco y de ese poco necesito muy poco. Viven en medio de una escombrera cercana al mar, alejados del mundanal ruido de la ciudad, que en su modo de ver las cosas es la mayor aberración ideada de los humanos, lugar del que hay que huir ya que en él se acumulan todos los males que van desde el insoportable ruido, a la contaminación, y, lo que es peor, el atroz individualismo que hace que a pesar de ser vecinos los unos de los otros no tengan entre ellos lazo alguno. Muchos de ellos si no todos han conocido las miserias de la sociedad, situaciones de desamor, encierros debido a distintos actos delictivos, y varios tienen unos cuerpos mutilados debido a accidentes de diferente género.

Conforman una comunidad fuera de cualquier norma, más que la que ellos mismos se marcan; gozan de la contemplación del mar y las estrellas y no se ven acuciados por normas impuestas, por el pago de impuestos, de la luz o del agua ya que de todo ello carecen. El Músico, Tuerto, Ach, es uno de los personajes centrales y tiene como protegido a un chaval, Júnior,a que le enseña el camino que ha de seguir y los peligros que ha de evitar ( ir a contemplar el paso de los coches, acercarse a la ciudad…), le dicta sus consejos por medio de canciones, acompañadas por el banjo. Otros vecinos que entre las basuras se buscan la vida, tienen sus singulares particularidades: uno, Bliss, es amante de los perros, otro que responde al nombre de Einstein se dedica a elaborar pócimas que experimenta con pobres animalillos con el fin de conseguir mezclas que sirvan para eliminar el envejecimiento y otras bondades…Entre ellos también está un tal Pachá que junto a Negus tienen dotes de mando, y lo ejercen con severa autoridad, el alocado Pachá tiene un chorvo, Pipo, que un día desaparece, haciendo que el jefe enloquezca y llore desesperado.

El día menos pensado, aparece como un repentino milagro un tal Ben Adam que predica el camino de la conversión de los que allá viven aislados…su lengua no descansa y sus historias dan a entender que ha vivido los acontecimientos fundamentales de la historia, a lo largo de los siglos…Sus mensajes contradicen los que allá son moneda al uso, y surgen las disensiones, y los deseos de expulsar al intruso que no hace sino meter cizaña entre los habitantes de aquella aislada comunidad.

De todos modos, en el espacio-tiempo que se nos presenta y que nos hace entrar en parámetros en los que los habituales se ausentan…veremos como la solidaridad y la ayuda mutua son lo dominante frente a las reglamentaciones urbanas, que no hacen sino que aumente el individualismo y el desinterés por lo que a los demás les suceda.

Leer a Khadra siempre conlleva lecciones con respecto a los temas a los que se acerca con brillo innegable.

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