La CGT considera tardía la creación del censo de represaliados del franquismo

Ante la decisión tomada por pleno del Consell de elaborar un censo de víctimas de la represión franquista, desde CGT no podemos dejar de lamentar que ese reconocimiento de la injusticia cometida con miles de valencianos, que sufrieron represión, cárcel y tortura por defender sus ideas o simplemente por ser fieles a la legalidad vigente durante la República, llegue demasiado tarde para la mayoría de ellos, que han muerto en estos 28 años sin que ningún gobierno haya querido resarcirles, aunque sólo fuera mínimamente, de los sufrimientos y atropellos que se les infligió por parte del bando golpista. Sin dejar de tener su importancia que el ejecutivo del PP acepte que ha existido esa represión, desde una corriente como el anarcosindicalismo (que ha sido posiblemente sobre la que más represión y silencio se ha aplicado) queremos volver a exigir la revisión de las condenas y la rehabilitación pública de todas las víctimas de la dictadura. Sin olvidar, por supuesto, las indemnizaciones económicas que correspondan a sus familias o a los represaliados que todavía viven.

En esa línea creemos que se ha de rehabilitar la memoria de todos aquellos luchadores por la libertad y la justicia que durante la negra noche del franquismo fueron ejecutados, tras largas y crueles torturas y en unos juicios totalmente amañados y sin pruebas que les pudieran inculpar en los delitos que les imputaban. Por poner sólo unos ejemplos tendríamos el caso de Delgado y Granados, los últimos a quienes se les aplicó el garrote vil, que fueron asesinados por unos hechos que no habían cometido y de los que ahora ha aparecido el verdadero autor. También están los miles de fusilados en Paterna, entre ellos el militante de la CNT y ministro republicano Juan Peiró. Y si nos vamos a los tiempos de la transición, en Valencia tenemos el caso de la muerte (por disparo de la policía) de Valentín González, trabajador del Mercado de Abastos de cuyo asesinato se cumplen muy pronto los 25 años.

Por último, nos parece casi inútil exigir condenas a quienes compartieron responsabilidades en la represión, muchos de los cuales siguen ocupando importantes cargos en la política, la economía y las fuerzas armadas españolas. Suponemos que nuestros jueces-estrella están muy ocupados persiguiendo ex dictadores en otras latitudes menos comprometedoras.

 

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