La Central Obrera Boliviana y el Gobierno, juntos pero no revueltos

En días pasado en la ciudad de Oruro, en una majestuosa manifestación al estilo de los trabajadores mineros del país, el máximo dirigente de la COB, compañero Pedro Montes, proclamó al binomio Evo Morales-García Lineras a la Presidencia y Vicepresidencia del Estado plurinacional en las elecciones nacionales del 6 de diciembre próximo.

Lo significativo de este acto político de masas, es que desde su fundación de este organismo rector de los intereses de la clase obrera en el año 1952, ha habido (aparte de las conocidas dictaduras militares) muchas elecciones nacionales y -que yo me recuerde como miembro del Comité Ejecutivo en algunos periodo-, nunca como organización, proclamó a ningún candidato ni frente político en elecciones realizadas en el país.

La COB, como organismo defensor de los trabajadores de las ciudades, las minas y el campo, toda su trayectoria, como lo atestigua el país y mas allá de sus fronteras, en su permanente lucha sindical y política, la dedicó a ser el norte ideológico de los trabajadores y el movimiento popular a la cabeza de su vanguardia más esclarecida: el sector minero, fabriles, constructores, petroleros, campesinos, ferroviarios, junto a las demás organizaciones del proletariado, que de acuerdo a estatutos que estipulan “ la representación proporcional clasista”, la COB ha tenido en su seno mayoría absoluta sobre los otros sectores de la clase media, profesionales, estudiantes etc., como única garantía de que los sectores más avanzados, sean los que en última instancia definan con su voto las decisiones del máximo organismo de los explotados del país.

Este accionar, junto al mandato ideológico de “ la tesis de Pulacayo”, que siempre preservó la independencia política ante cualquier gobierno que no fuera de la clase obrera, considerando que como organización sindical no es un partido político sectario sino que fue la expresión de los intereses económicos, sociales y políticos de toda una clase de explotados que se agrupan para luchar en su seno, su pluralismo ideológico siempre fue, como hoy, una incomodidad para quienes pretendieron usar su poder de claridad ideológica y su capacidad de convocatoria, para sus fines sectarios o simplemente electorales.

La Central Obrera Boliviana, que fue el blanco principal de las dictaduras militares, no sólo a sus principales direcciones,intermedias y de base, con asesinatos, secuestros, desaparecidos, privaciones de libertad y exilios sino que también en el largo periodo llamado de “recuperación de la democracia” o “ gobiernos neoliberales”, la preocupación de la derecha criolla, por encargo de sus amos del norte, aparte de su entreguismo fue el acoso constante mediante medidas “democráticas” que apuntaron a la desmovilización de los trabajadores principalmente de su sector más combativo, el minero. Utilizando el despido lograron diezmar las luchas y combatividad de los mineros, con algunas direcciones oportunistas que se acomodaron a la música que tocaba el neoliberalismo,aun así continuó siempre siendo una referencia de solvencia moral y revolucionaria.

Hoy en día esa legendaria Central Obrera Boliviana, que fue la dirección de toda la lucha acumulada del movimiento obrero y popular, desde su fundación el 17 de abril de 1952, aun no recupera totalmente su papel vanguardistas en la defensa de los intereses de la clase obrera junto a sus hermanos de clase, los campesinos y todos los explotados que son los llamados por la historia como conductores de cualquier proceso de liberación nacional.

La independencia de clase nunca significó, dar las espaldas a la situación política del país, la COB fue y seguirá siendo fundamentalmente un ente político de clase, siguiendo su línea doctrinaria, luchó y apoyó siempre toda medida que haya ido en beneficio de los explotados, de los excluidos, la defensa de los recursos naturales y la democracia.

Hoy en día, su apoyo como organización al proceso de cambios que vive nuestro país, gracias al voto mayoritario que llevo al gobierno a Evo Morales, está condicionado a que este proyecto siga llenando las expectativas de las reivindicaciones históricas, políticas y económicas de los trabajadores en su larga lucha por la conquista del poder.

Las bases obreras tienen una tarea muy importante en el futuro inmediato, dotarse de una verdadera dirección sindical que represente los intereses de todos los trabajadores, conservando la proporcionalidad clasista de sus integrantes no sólo por su numero de afiliados, sino por su grado de concentración humana en el lugar de labores, grado de emancipación de la propiedad de los medios de producción, grado de conciencia social, grado de solidaridad con otro sectores, numero de afiliados, grado de tradición revolucionaria y combatividad y que tengan un funcionamiento orgánico consistente.

La COB, logro con sus luchas, permanecer en el tiempo a dictaduras, gobiernos seudo democráticos y lo seguirá haciendo junto a todos quienes creen en que es posible alcanzar los objetivos supremo de los pobres del mundo de ser los conductores de su emancipación de la explotación por parte del sistema capitalista, que demuestra en forma patente su incapacidad para dar solución a los grandes problemas de la humanidad.

El movimiento popular tendrá que ser un vigilante celosos de este proceso que ha costado muchas luchas especialmente al movimiento obrero, su apoyo al mismo no significa hipotecar su independencia clasista sino que se pone a tono con la historia del momento de apoyar todo proceso de cambios en contra de la burguesía explotadora y el imperio norteamericano y por la profundización de las medidas, en beneficio de las mayorías nacionales. Así lo entendemos quienes consideramos a la COB y a todos sus afiliados, como la reserva moral del país, estamos juntos pero no revueltos.

José Justiniano Lijerón

Es ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB)

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