La caida del halcón negro colombiano

En el 1993, el presidente Bill Clinton autorizó el uso de las fuerzas armadas en Somalia, donde participaron más  30 mil infantes de marina, esta invasión simulada en una supuesta ayuda humanitaria que no alcanzaba el 20%, se fraguó para defender los intereses de las grandes multinacionales del petróleo en la región.

Esta invasión se constituyó  en una de las más dramáticas derrotas militares de los Estados Unidos, fue recreada en el cine por el director Ridley Scott. Tiene como argumento central, el derribamiento de un helicóptero Norteamericano (Black Hawk) en plena ciudad de Mogadishu, capital de Somalia, por parte de las Milicias leales al General Mohamed  Fara Aidi.

La película termina con una huída desesperada por parte de los marines norteamericanos de suelo Somalí, acompañados del acoso y la risa de niños y adultos que los acompañan en esa frenética  carrera.

El presidente Santos también tiene su propio “halcón negro” cuando las Farc, derribaron un Avión Súper Tucano en Jambalo- Cauca y señalan (Farc) enfáticamente en uno de sus comunicados,  que fue resultado del fuego antiaéreo y no producto de fallas técnicas o humanas, el gobierno Colombiano, como es de esperarse, desmiente esta afirmación.

Pero lo que si tiene que aceptar el gobierno de Santos, que a mi juicio es más demoledor que el derribamiento del avión supertucano, es la decisión de los pueblos indígenas del cauca, en no ceder un centímetro en su propósito de búsqueda de la Paz, es  ejemplarizante como la guardia indígena, con sus bastones de mando, han desmontado las trincheras del Ejército Colombiano. Las fotografías que hoy le dan la vuelta al mundo, muestran al pueblo indígena de Toribio-Cauca, cargar sobre sus hombros los sacos de color verde que daban forma a las trincheras del ejército.

Esto como respuesta a la negativa del Gobierno Santos, de desmilitarizar el territorio indígena caucano. Si no se retiran seguiremos haciendo la desmilitarización nosotros mismos, con nuestras propias manos, expresaba un dirigente indígena. -El país .com.

El conflicto armado en Colombia sigue demostrando una vez más que el mejor Tratado de Libre Comercio que podamos llevar a cabo, es la consecución de la paz en Colombia. La visita del presidente Santos al cauca, le deja una gran lección: no basta las palabras altisonantes para acabar con el conflicto armado en el país. Al presidente le sucedió de todo, las autoridades reportaban  retenes de la guerrilla entre Caloto y Toribio, combates entre el Ejército y la Guerrilla a 15 minutos del lugar donde arribaría Santos, además  el presidente fue abucheado en el momento de su llegada a Toribio.

Esto refleja  que el Estado Colombiano, sigue sin hacer realidad, el concepto constitucional de conservar el monopolio de las armas; está muy lejos la posibilidad de una  aplastante  victoria militar por parte del ejército colombiano sobre el movimiento insurgente. Crece el clamor nacional de una salida política y negociada al conflicto armado y queda bien claro que no hay diferencia alguna entre el gobierno de la prosperidad y el gobierno de la seguridad democrática (Uribe).

En este sentido, fueron conmovedoras las palabras del padre del Teniente Andrés Gustavo Lemus, pilotó del Súper Tucano derribado: “Le pido al presidente, que sea humano. Él también tiene hijos, que ponga de su parte para arreglar el conflicto. Yo pienso que esto no es de balas, que esto es con diálogo y él puede hacerlo. Qué tenga consideración con estos padres que estamos destrozados. Qué así como yo, hay bastante”.Caracol-Television.

No es diferente de lo que puntualizaban los indígenas del cauca, al insistir en una salida al conflicto armado Colombiano en cumplimiento a los mandatos comunitarios de la fuerza de la palabra, el dialogo y la razón, antes que a fuerza de los fusiles.

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