La Biblioteca del siglo XXI de Stanislaw Lem

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El escritor polaco ( Lviv, 1921 – Cracovia, 2006) es conocido, y reconocido, fundamentalmente por sus obras de ciencia-ficción. Mas algunas de sus atractivas obras escapan a tal género para desarrollarse por los pagos de la ficción ( ahí está su El hospital de la transfiguración) o por el del ensayo-ficción , terreno en el que desde luego da muestra de una habilidad y una imaginación digna de elogio; tal topos narrativo ya había sido transitado por otros, tal y como apuntase el propio Lem, nombrando al argentino Borges. Si en este último lo practicó en algunas, contadas, ocasiones , Lem se entregó a la tarea de una manera extensiva a la hora de elaborar reseñas de libros inexistentes, libros imaginarios. Su empeño suponía variar de registro, alejándose de la ficción narrativa, de historias, al tiempo que suponía experimentar, probar nuevos caminos y métodos. Dentro de esta vía innovadora pueden incluirse su Vacío perfecto, Provocación, Magnitud imaginaria o Golem XIV , todas ellas publicadas por Impedimenta. Me viene al recuerdo aquella ocurrencia del siempre ocurrente Oscar Wilde cuando decía no leer los libros que debía reseñar para no dejarse influir por ellos; en el caso de Lem da la impresión de que es escritor, convertido en crítico, halla los libros , imaginarios, que le gustaría reseñar: y dicho y hecho.

Hace ya una quincena de años que la entonces Funambulista, editó la segunda de las nombradas, y hace una docena de años, Impedimenta, la primera; ahora, ve la luz un volumen que reúne « Provocación. Biblioteca del Siglo XXI»; y vamos por partes. Si en las dos nombradas y publicadas con anterioridad se reunían dieciocho reseñas , ahora a las dos de Provocación, fechadas en 1982, se añaden un par de ellas correspondientes al año siguiente, planeando en algunos casos de su escritura la relación con el genocidio del nazismo, conocido bajo el nombre de Holocausto [ sea dicho al pasar que el término empleado en especial en los medios anglosajones, a partir de la exitosa serie televisiva del mismo nombre en lo setenta, uso posteriormente ampliado y generalizado a otras áreas, es realmente desafortunado, como señalan no poco estudiosos de estos temas como Annette Wieviorka, su hermano Michel, o Catherine Perret, entre otros, lo que les hace optar y recomendar el uso del término Shoah, tomado del nombre del film de Claude Lanzmann y cuyo significado en hebreo es catástrofe, con la que Yavé amenazaba a su pueblo como castigo de sus pecados. Holocausto ( holos kaustos = quemarlo todo), expresión de origen bíblico se refiere a los sacrificios ofrecidos a Yavé, sacrificio y abandono a una voluntad superior…Es obvio que la fabricación sistemática de cadáveres – por emplear la expresión utilizada por Hannah Arendt- no tenía ningún sentido religioso para los verdugos y menos para las víctimas que, obviamente, eran conducidos al matadero contra su voluntad…Barajando la posibilidad de nombrar tal horror, se ha de excluir la siniestra fórmula de Solución final, Endlösung der Judenfrage, utilizada por los nazis; asoman en este caso las dificultades e inexactitudes para nombrar esta destrucción de los judíos de la que hablase con maestría y rigor Raul Hilberg explicando este genocidio ].

Provocación fue la última entrega que realizó Lem de su Biblioteca. En la obra se reúne dos textos: el uno de un tal Horst Aspernicus que trata sobre el genocidio, ensayo que se divide en dos capítulos, en los que se expone la solución final como redención, en donde el autor trata de explicar con distancias los motivos que condujeron a los nazis a poner en marcha el programa de aniquilamientos de los judíos; para luego poner en relación, comparativa, el crimen al por mayor con el comportamiento del terrorismo. No cabe duda que la pretensión de objetividad expresada en la distancia señalada produce unos resabios de desasosiego.

La segunda parte de la obra es un intento, llevado a cabo por J.Johnson & S. Johnson para dar cuenta de un minuto humano, medida cronológica que pretende mostrar aquellos que todo el mundo está haciendo en dicho momento, recurriendo para hacerlo a una serie de tablas estadísticas que resultan realmente chirenes, como si compitiesen entre ellas por alzarse como la más delirante; competición en la que queda señalada la crítica a las locuras de los avances tecnológicos y sus desbocadas pretensiones . Es claro que no estamos ante unos juegos de estilo al modo de Raymond Queneau, sino que son planteamientos que empuja a la problematización acerca de la realidad y su expresión, en unos textos empapados de ironía y humor sarcástico.

Si en anteriores ocasiones el abanico de recensiones y temas tratados es de una variedad realmente diversa, yendo del sexo duro, a la ciencia, pasando por re-lecturas de obras clásicas como el Poema de Gilgamesh o el Ulyses de James Joyce , sin obviar otros textos pretendidamente sagrados, abarcando parodias, pastiches, y burlas, apuntes en borrador y el estudio del Cosmos como juego de ficción, en la presente ocasión entrega dos más: El mundo como Holocausto y La evolución al revés; en el primero se habla de la evolución del Universo, relacionando las galaxias, la Tierra, El Sol y las estrellas, recurriendo a las metáforas de la ruleta, ejemplo del azar, y del tribunal de pruebas reflejado en los expertos en cosmogonía…las vueltas y revueltas, en las que parece que siempre funciona en la recámara el principio de entropía, concluyendo con unos aires desesperanzados de que el futuro del conocimiento ha de situarse más allá del propio siglo XXI. El segundo, se basa en una lectura de una historia militar del siglo XXI, que el autor dice haber leído, y en la que avanzamos en situaciones en los que se masca la tragedia, los peligros de la energía nuclear, introduciéndonos en un bucle en el que los desastres provocados por diferentes tecnologías se suceden « como si su destino fuera un eterno salir de la sartén para caer en las brasas.

Las visitas de Lem a estos libros imaginarios, que se abren en diáspora temáticas, convierten su lectura en unos textos que funcionan de manera enciclopédica, como saberes que se entrecruzan y se entrelazan, de manera singular y deconstructora que en su circularidad forma un todo particular de la imaginación del autor polaco que interpela a quien a sus textos se acerque.

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