La Batalla es en Panamá

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¿Qué iba a pensar el complejo tecnológico-militar-industrial del inmoral imperio norteamericano, que esa «piedrita en el zapato» llamada Revolución Bolivariana se le convertiría en una descomunal mole que, además, cada día se agiganta?. Transcurrieron décadas en las cuales los gobernantes venezolanos de turno fueron unos vulgares serviles de los intereses estadounidenses. Venezuela y sus recursos estaban direccionados solo a satisfacer las necesidades del poderoso país del norte. Casi exclusivamente el petróleo y sus derivados eran para ellos y casi exclusivamente de ellos provenían nuestras importaciones.

Pero a partir de 1999, con la llegada al poder del Comandante Supremo y Eterno Hugo Chávez, la situación cambió drásticamente y más nunca se volverá a repetir esta sumisión. En un principio lo subestimaron, pero con el trascurrir de los años su figura creció hasta convertirse no en un hombre, sino por el contrario, se hizo pueblo. Gracias él, Venezuela dejó de ser para siempre «el patrio trasero» del miserable imperio y por si fuera poco, nos colocamos a la cabeza de los países declarados en rebeldía y  juntos retomamos las banderas de independencia, soberanía y dignidad. Pero por si fuera poco, la Revolución Bolivariana trascendió a todos los confines del mundo y se ha convertido en un referente para los pueblos que claman justicia.

Estamos próximos a librar una nueva y crucial batalla contra el imperio norteamericano y esta vez el escenario será Panamá, por coincidencia, territorio que alguna vez fue parte de Colombia la Grande, la que soñó el padre Simón Bolívar. Este nauseabundo imperio nos ha agredido sin piedad en los últimos 16 años. Pero hemos resistido y no ha podido derrotarnos a pesar de contar a lo externo con poderosas corporaciones mediáticas y gobiernos lacayos y en lo interno, con una oligarquía y clase política rastrera, secundada por miles de colonizados mentales que ya quisieran que nos invadan. Nos ha causado muertes, dolor, daños materiales, crisis económica y hoy pretende agredirnos militarmente. Pero ni tenemos miedo ni estamos solos. Hoy el imperio se la tendrá que ver con la Patria Grande. Allí estarán generales y generalas de la talla de nuestro presidente obrero Nicolás Maduro, Raúl Castro, Rafael Correa, Cristina Fernández, Dilma Rousseff, Evo Morales, Daniel Ortega, por citar solo algunos, que no le bajarán la cabeza al títere afrodescendiente. Desde aquí les gritamos enérgicamente que nunca más nos pondrán de rodillas.

La clase obrera venezolana organizada en la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores y Trabajadoras de la Ciudad, el Campo y la Pesca CBST-CCP, se suma a la solicitud latinoamericana-caribeña y mundial para que el presidente (?) de los Estados Unidos, Barack Hussein Obama, derogue el decreto que establece que la Patria de Bolívar, Chávez y de cientos de miles que ofrendaron sus vidas por este suelo sagrado, sea considerada como una «amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional» de ese país. Nos encontramos monoliticamente unidos y disciplinadamente movilizados para hacerle frente a cualquier eventualidad. Ya derrotamos el ALCA, las «guarimbas», golpes de Estado, intentos de magnicidio y batallando duramente contra la guerra económica. Y esta vez en Panamá no será diferente. Volverán a morder «el polvo de la derrota» como siempre repetía una mil veces el Comandante Supremo. Tenemos la moral muy alta. Somos una Patria amante de la paz, la solidaridad y la hermandad. No nos mueve el guerrerismo, el sometimiento y la dominación a otros pueblos. Somos una Patria que solo pedimos respeto a nuestra independencia, dignidad y soberanía. Solo eso.

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