La batalla del hospital Severo Ochoa de Leganes contra la privatización sanitaria (III)

Luis Montes es médico anestesista. Trabajó en el hospital de Leganés desde su apertura en 1987 hasta 1997, año en el que fue nombrado Director Médico de La Paz. En el año 2000 volvió al hospital de Leganés y al año, fue nombrado coordinador del Servicio de Urgencias.

El 11 de marzo de 2005 fue destituido de su cargo por orden del Consejero Lamela bajo la acusación de “mala praxis médica”, tras una campaña en la que se le acusaba desde todos los medios de información del PP de cuatrocientos homicidios a través de una practica masiva y encubierta de la eutanasia mediante sedaciones irregulares.

Luis Montes tiene una larga trayectoria de defensa de los derechos de las mujeres, las libertades democráticas y la sanidad pública. Su trayectoria profesional le muestra como un médico comprometido con su profesión, es decir, con su pueblo. Exigente consigo mismo y con los demás, luchador incansable contra las deficiencias del sistema sanitario. Una buena persona.

En 1985, junto con un conjunto de médicos y en medio del levantamiento de la derecha durante el debate parlamentario de la ley del aborto, advirtió que, pese a la objeción de conciencia del sector integrista de la profesión médica, en los hospitales de Mostoles y La Paz no faltarían médicos para aplicar la ley del aborto. Este currículo le sitúa en el punto de mira de las camarillas de los partidos globalizadores que, desde las instituciones, conducen la sanidad pública al terreno de las empresas privadas.

En el año 2003, fue investigado por un comité de ética. El informe final de dicha investigación concluyó que “no hay razones para afirmar la existencia de actuaciones médicas tipificadas como mala praxis profesional”. Veamos algunas partes de ese informe:

Comité de Etica. ¿Quién decide la sedación? ¿Es una decisión del equipo de urgencias?

Luis Montes. Sentar la indicación de sedación terminal es siempre una cuestión compleja, siendo uno de los problemas médicos más difíciles de abordar en la práctica diaria, según se desprende de la mayoría de los artículos referentes a este tema. En el hospital Severo Ochoa es generalmente el personal facultativo el que detecta pacientes susceptibles de recibir sedación, salvo en situaciones de agonía manifiesta en que el personal de enfermería, por su labor de clasificación de pacientes, avisa para la valoración.

C. E. ¿De quién parte la propuesta? Familia, paciente, médico…

L.M. Entendemos que nuestra labor en relación con estos pacientes es más la de asistir que la de curar y siempre valoramos cuál es la situación basal del paciente, la respuesta a tratamientos previos, el estado general en el momento de la valoración, la situación familiar (en ocasiones es la propia familia la que demanda la sedación al considerarse que las situación no puede manejarse de otro modo), intentando obtener toda la información posible sobre la situación basal del paciente y valorando el riesgo de fallecimiento.

C.E. Si parte del médico, ¿se informa a la familia?

L.M. Consideramos la sedación terminal un tema penoso, así como una situación dolorosa y difícil de aceptar tanto por la familia como por el personal sanitario, motivo por el que siempre hablamos detenidamente con los familiares antes de iniciar una sedación, salvo en casos de sufrimiento y ausencia de familiares, en los que suele iniciarse una presedación.

C.E. ¿Se consulta al médico que conoce la evolución del paciente?

L.M. La mayoría de los enfermos terminales no tiene un médico responsable que lleve su caso y suelen ser pacientes afectados por enfermedades crónicas que van presentando un deterioro progresivo de su situación clínica y con mala respuesta a las medidas terapéuticas planteadas previamente. Existen pacientes o­ncológicos que, debido a la nula respuesta a los tratamientos pautados para intentar controlar su patología, han sido dados de alta, indicándose tratamiento paliativo. Si no se dispone de información, se contacta con el servicio de o­ncología.

C.E. Ante una sedación ¿se intenta ingresar el paciente en el hospital, en el hospital de referencia, en una unidad de cuidados paliativos o la urgencia es la primera opción?

L.M. Siempre se intenta, si reúne criterios, el ingreso del paciente en el lugar adecuado, pero, en general, no existen alternativas terapéuticas para estos pacientes.

C.E. ¿Se permite a la familia acompañar al paciente en todo momento o se aparta al paciente con la sedación en marcha?

L.M. Una vez que se decide iniciar la sedación, el paciente es ubicado en una de las habitaciones destinadas al manejo de pacientes terminales, manteniendo a sus familiares con él en todo momento y atendiendo todas las dudas que se puedan plantear.

C.E. ¿Cuál es el objetivo fundamental de la sedación en urgencias?

L.M. Cuando se inicia la sedación, no quedan dudas de que otras medidas terapéuticas no tendrán posibilidades de éxito y por lo general ya suelen haberse intentado. De todos modos, lo habitual es que el médico comente el caso con otro facultativo.

Otras declaraciones de Luis Montes:

“Estamos en contra del encarnizamiento terapéutico, detrás del cual suele encontrarse incompetencia profesional o intereses que no son los de paciente”.

“La sedación no es una opción de tratamiento obligada”

“En ocasiones, la muerte digna se traduce en el reconocimiento consciente de la propia situación por parte del paciente, que afronta sus últimos momentos sin sufrimiento, pero con lucidez y en el ambiente físico oportuno”

“Durante años, la atención al paciente terminal ha sido una preocupación para el servicio de urgencias debido a la situación tan caótica que se vivía. Pacientes terminales (…) no podían ser tratados adecuadamente al no disponer de zonas para su manejo”

En 2001, el hospital construyó tres habitaciones en urgencias. “Nos volcamos en la atención a este tipo de enfermos, ofreciendo al paciente y a la familia apoyo emocional, físico y espiritual. (…) Gestionamos el traslado a unidades de paliativos (…) o el ingreso en la recientemente creada unidad de paliativos del hospital (cuatro camas”).

“Tenemos clara la diferencia entre enfermo terminal y enfermo crítico (…) Con el objetivo de aliviar los síntomas que provocan sufrimiento y deterioran la calidad de vida del enfermo en situación terminal, consideramos adecuado el uso de analgésicos o sedantes a la dosis que sean necesarias. Somos conscientes de que cuando las dosis más bajas no consiguen aliviar el sufrimiento, su incremento puede acelerar/facilitar la muerte, objetivo éste que no es el deseado al iniciar el tratamiento”.

En el protocolo del HSO de Leganés aparecen las siguientes definiciones:

¿Qué es una enfermedad terminal? La que tiene un “pronóstico de vida inferior a seis meses”. Se caracteriza por la “presencia de una enfermedad avanzada, progresiva e incurable”, con “falta de posibilidades razonables de respuesta al tratamiento específico, presencia de numerosos problemas o síntomas intensos, múltiples, multifactoriales o cambiantes”.

¿Qué es la sedación terminal? Consiste en la “administración deliberada de fármacos para lograr el alivio, inalcanzable con otras medidas, de un sufrimiento físico y/o psicológico, mediante la disminución suficientemente profunda y previsiblemente irreversible de la conciencia de un paciente cuya muerte se prevé muy próxima”. Es una medida terapéutica, ética y completamente distinta de la eutanasia. Esta última tiene como objetivo provocar la muerte del paciente.

¿Cuándo está indicada la sedación terminal? Cuando existe “presencia de síntomas físicos o psicológicos graves y refractarios al tratamiento habitual. Los más frecuentes son: dolor; disnea (ahogo), delirio, sangrado masivo y sufrimiento psicológico” .

¿Cómo se decide la sedación terminal? “La sedación debe ser indicada por el facultativo especialista responsable del paciente, avalada siempre que sea posible por el médico especialista de la patología base correspondiente. La indicación debe quedar perfectamente constatada en la historia clínica donde también se anotará la información dada al paciente y/o familiares”.

¿Qué autorizaciones son necesarias? Se puede aplicar con consentimiento explícito, implícito o delegado del paciente o sus familiares. Puede solicitarse también la firma de un documento de consentimiento informado, si bien éste no es imprescindible.

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