La aurora dorada del coronel Francisco Alemán

De todo el mundo son conocidas  las declaraciones del  coronel –en la reserva- Francisco Alemán. Una vez más, aparece militar de alto rango –en realidad un funcionario, aunque de la  casta de los “intocables”- dando la nota, y recordándonos que para muchos de ellos, Franco sigue vivo como ejemplo.

Siendo esto importante en sí mismo, lo es mucho más su total impunidad, por cierto la principal marca de la casta militar.  El coronel no se ha olvidado de faltar al respeto porque sabe que no “tendrá huevos” para ponerlo en su sitio. No en vano el país está lleno de “hijoputas” de izquierda y de derechas, ya puestos, que nadie se quede sin regalos.

El coronel pues, ha podido seguir dando “sus opiniones” como un “ciudadano más”, sin que ningún superior –militar por supuesto, su obediencia no es civil, es al “Caudillo”, lugar que ahora ocupa el monarca; de hecho Franco fue un monarca absoluto sin corona-, sin que medie tan siquiera un debate parlamentario, algo que quizás obligaría a los “socialistas obreros” a decir algo. De momento no está sólo. Resulta que la diputada del Partido Popular Catalán, Maria José García Cuevas, y el diputado de Ciutadans (C’s), Albert Rivera, han justificado en las redes sociales las palabras del coronel del Ejército español que en la prensa no recuerda su condición de “reserva”. El propio coronel se ha ufanado de haber recibido un clamor de apoyos.

No menos importante resulta el pequeño detalle que dichas declaraciones aboguen por una opción franquista al aquí y ahora, y que se hagan en un contexto en el tanto el gobierno español como el autonómico catalán, están empeñados en  penalizar hasta la más moderada protesta. Pero, hay algo todavía más relevante que todos estos detalles.

Se trata de recurso de la exaltación de Franco, el recurso de su ejemplo. Esto sucede en una sociedad en la que el gran terror franquista sigue pesando en el imaginario del pueblo trabajador y republicano. Los ejemplos en este sentido son ciertamente, interminables. Hace unas semanas, en el marco de la Universitat de Verano de IA-Revolta, un colega que ejerce como historiador local, contaba que cuando se aprestaba a entrevistar a una anciana, esta se levantó y cerró las ventanas: “Por lo que pueda pasar”. El franquismo significa, y el coronel lo sabe muy bien, un genocidio que sigue amparado por la mayor impunidad. Lo sabían los muchachos que asustaban a la gente con sus pistolas en los setenta: “Sí os mato, no nos pasará nada”, era una de sus frases favoritas, y ahí están los hechos.

Es esta conciencia la que le permite al coronel lanzar impunemente sus advertencias. Advertencias que presenta como una opción de sacrificio. Pero cuando ice que será por encima de su cadáver, no hay que pertenecer a la inteligencia militar para saber que se está refiriendo a los del “enemigo”. El propio tono es digno de Millán Astray, uno de los leones que ocuparon su propio país para liberarlo” de los que llamaban “los moros del Norte”.  Así pues el coronel se proclama como un león dormido, un héroe nacional que ha plantado cara a la muerte en cien batallas. Leyendo sus declaraciones, uno podía pensar que estuvo en El Alamein  o en Stalingrado a pecho descubierto, pero no es así. El león estuvo en África, guerreando contra los terroristas del…Frente Polisario. Sería como para hacer una película de “hazañas bélicas”.

Dando un paso –militar- por la Web “Asturias liberal” (no será de Jovellanos), los lectores y lectores podrán descubrir una serie de artículos en los que “mi coronel” demuestra su capacidad de mando. Hay para todo, sobre la memoria histórica: “Los huesos, de rojos y azules, fueron y son absolutamente dignos, los indignos fueron sus asesinos y los que actualmente le sacan dinero al asunto que por desgracia son muchos los que se están forrando…Lo cierto es que unos huesos, de hace casi un siglo, bien administrados, dejan bastantes beneficios para un montón de golfos. Ver la muestra, solo hay que recorrer España”. Sobre el asesinato de José Couso (“Gracias a sus fotos –de John Lee Anderson-  de Pinochet se supo que éste estaba en Londres, donde fue detenido por el payaso Garzón…Posteriormente manifestó a una revista americana que lo de Couso se había politizado. Lo que es evidente y aquí están nuestros jueces estrella, para hacer el ridículo sin perder la ocasión”)…

Además de comentarista sobre temas coyunturales, el coronel ejerce su mando en plaza como alguien que toma la historia como una plaza conquistada. Los lectores y lectoras encontraran una serie de dictámenes que no admiten disputa, todo ellos firmados por «mi coronel» en la misma Web “Asturias liberal. Ahí nos encontramos con una larga saga sobre Azaña; otra más sobre Octubre de 1934 (“el centro derecha ganó unas elecciones absolutamente limpias, las más de toda la República, por una absolutísima  mayoría, y que el PSOE y algunos más dieron un golpe de estado contra la legalidad republicana que fracasó”); impagables referencias sobre Salvador Dalí  que “no le daba la coba a Stalin que tanto lo había intentado, como el resto de artistas e intelectuales progres de entonces, se la iba a dar a Franco. Se instaló en Port Lligat, allí se declaró a finales del 49, PARA SORPRESA DE TODOS: “profundamente católico y partidario del régimen de Francisco Franco, general catalán que llevó al final la Guerra Civil Española, invadiendo con sus tropas Cataluña, venciendo los ejércitos republicanos”

También “demuestra” –por sí hacía falta- que la “conspiración comunista” fue una realidad en 1936. En unas líneas define el tiempo que va desde febrero a julio, en este tono “de exterminio de Franco, que lo fue” (lo cual no le impide exaltarlo como un hombre absolutamente provincial, como alguien que ahora vendría de gloria),  pero a continuación añade: “aunque menos que la más horrorífica política de exterminio del Frente Popular”.  Para demostrar la “conspiración” le baste una cita de David Ruiz: “…para el PCE la República… fuera un despreciable régimen burgués que era necesario transformar en una República soviética… Esas actitudes duraron casi hasta el golpe de julio de 1936 en que comunistas y socialistas dan un giro de 180 grados y se presentan como máximos defensores de la República democrática. Y la verdad fue que lo hicieron a fondo, sobre todo los comunistas y el sector socialista próximo a Juan Negrín”. Y sin más detalles,  la engarzar con otra de Voroshilov: “Los comunistas aportarían al principio a su dirección gente poco conocida, para responsabilizarse del trabajo de organización y propaganda… Imposible permitir el -libre juego-de los partidos tal como existían antes… esto significa que se precisa o bien una organización política unificada, o una dictadura militar. No ve posible ninguna otra salida”. En este caso, incluso cita las fuentes en inglés. Su método es muy sencillo, sienta una verdad y luego la rellena de citas, y para demostrar su imparcialidad cita y cita, anotando también datos biográficos sobre los autores. Por ejemplo, de  Stanley Payne dice que es inglés y prorepublicano.

Su odio por Ian Gibson es de punta de pistola: “Y la guinda. Nos dice don Ian: `Los niños perdidos del franquismo… «reeducados» en el nacionalcatolicismo por el Estado o entregados a parejas adictas al régimen, con sus apellidos originales borrados. Miles de niños que desconocen su verdadero origen´. Decir eso es una canallada de las que nos tiene acostumbrados nuestro lamentable ciudadano”.

Desde la autoridad que le confiere el mando, Don Francisco descubre que Pío Moa, y también David Ruiz, acaban llegando “a las mismas conclusiones que llegábamos leyendo a (Joaquín)  Arrarás, (Ricardo) la Cierva y demás fervorosos franquistas que, a la vista de lo visto, decían verdades como puños. Por el mismo camino convierte a los falangistas…en víctimas de la represión republicana. José Antonio es un émulo de San Francisco de Asís, y para el caso cita el final de su testamento: “Perdono con toda mi alma a cuantos me hayan podido dañar u ofender, sin ninguna excepción, y ruego que me perdonen todos aquellos a quienes deba la reparación de algún agravio grande o chico… ¡Ojala fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles!”. Lástima que sus huestes no lo leyeron bien. Tanto fue así que a lo largo del trayecto del féretro del excelso patriota en nómina de Mussolini, por cada pueblo que pasaban buscaban un rojo sobreviviente que poder sacrificar.

Pero al coronel le basta lo que dijo José Antonio o lo que dijo Yagüe, tan verdad como lo que don Francisco afirma sobre Cataluña, los separatismo o sobre los hermosos tiempos del franquismo durante el cual los políticos estaban al servicio del pueblo…como se puede ver, el coronel sabe leer y escribir, y no necesitó para pontificar sobre la España buena y la España mala, a ningún “machaca”. A uno de aquellos soldados “enchufados” que se convertían en chico para todos al servicio de los mandos, quizás por eso lo que sale parece escrito por un sargento chusquero.

No hay que decirlo: todo esto es vomitivo, pero el problema subsiste. Uno se pregunta cómo es que a los mandos militares que les da por hacer declaraciones políticas diferentes, salvo excepciones como Martínez Inglés. Todos los que se apoderan del micrófono suelen haber ido al mismo abrevadero que el coronel Alemán. Participan en  patriotismo que no se preocupa que la “patria” esté en manos de las multinacionales, o que Merkel sea la que mande; en realidad lo de los “nacionales” fue, como tantas otras cosas, una imposición de las armas en las palabras. Son “patriotas” porque parecen imbuidos en la certeza absoluta de que España es suya como lo es su cortijo o su hacienda, o cualquiera de los premios recibidos por una vida de sacrificios.

Todo esto recuerda demasiado al Valle-Inclán de “Don Cuernos de don Friolera” (obra por la que le habrían fusilado algunos de sus personajes), pero el trasfondo no puede ser subestimado. Lo dicho: este asunto no puede entenderse como una anécdota más, y eso por más que el personaje nos parezca tan grotesco. Nadie debe de olvidar lo que puede haber detrás. Repito, más inquietante que las declaraciones es la impunidad. Señalemos que no parece que nuestra derecha golpista vaya a optar por cualquiera de los numerosos grupos de vocación fascista existentes, afortunadamente marginales. Es mucho más veraz que cuide el huevo de la serpiente en el seno de un ejército que puso su pistola y al menos dos condiciones en la Constitución.  Una fue que el rey estuviese al margen de la ley, porque de alguna manera esto era también la garantía de su propia impunidad. La otra es la que proclama que los ciudadanos de los pueblos que no se consideran españoles, puedan decir democráticamente su relación con  esa España que es una porque –como se decía en un chiste de los cincuenta-, si hubiera otra todos nos mudaríamos a ella.

No debemos dejar que estas cosas se duerman.

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