La Alameda Icono de Libertad de Expresión.

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Nadie puede negar que el reformismo ha confundido al pueblo. El arribo de la “democracia” significó el rescate del teatro, ahora es común pasar por la Alameda y sentir el bullicio popular que manifiesta su descontento en el otrora territorio reservado a la elite de paltó y boca muda

La “Democracia” hizo del teatro un motivo para nuestras reivindicaciones, ya la población sabe que cuando un acto de descontento, o marcha tiene gran importancia. Los actos que allí (La Alameda) no se realizan son un registro del descontento, un pulso de por dónde vamos, y serán una fuente invalorable a la hora de escribir la historia de estos tiempos que vivimos.

En la Alameda ha rugido el pueblo jurando muchas veces defender lo nuestro, y también ha llorado frente al testimonio de muchos que han aprendido a leer siguiendo los mandatos de Salvador Allende. Allí nuestro presidente mártir habló de Socialismo, de guerra y de paz. El recuerdo de nuestro compañero ha transformado la Alameda en territorio del amor revolucionario, donde muchos murieron y muchos lucharon. Sin embargo, y debemos decirlo, en nuestra Alameda falta un acto que le dará sentido a todos los anteriores, es el evento de que estas finalmente se abran.

Un cambio realmente social que no tenga como uno de sus pilares la libertad de expresión donde uno quiera, no es tal o al menos es un cambio incompleto. El día que la Alameda, templo y termómetro de de las luchas, se abran, ese día habrá que hacer un placa que diga con orgullo: “Hoy Chile da fe, los revolucionarios dan fe, que la conciencia del deber social es el pilar fundamental de la ética y la moral de los Chilenos . Hoy Chile conquistó un peldaño fundamental en el camino de la construcción de una sociedad libre”

La lucha y la protesta es una escuela de conciencia revolucionaria. En ella el hombre que viene del capitalismo, formado sólo en la fantasía de una recompensa material, entiende y siente que el dar a la sociedad su esfuerzo, que trabajar para la sociedad, constituye una recompensa moral inmensamente más gratificante que el trabajo compulsivo a que nos condena el trabajar para los patronos individuales. Comprende que sólo el trabajo, en la lucha, que la protesta también es educar, es el que lo libera. En ese momento estaremos avanzando hacia la ética que sustentará el primer paso a nuestra libertad.

El asunto es tan importante como la lucha contra el sistema y es que la prohibición de marchar por nuestra Alameda es parte del sistema, merece un análisis. El ejemplo de libertad debería partir del gobierno, de aquellos que dicen representar el socialismo. Después de todo no fue también para eso que nuestro Presidente mártir Salvador Allende murió.

“Mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor” (Salvador Allende)

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