La abstención en la investidura, signo de madurez política

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Mensaje dirigido a quienes de forma irracional y absurda, elección tras elección, manifiestan que quien se abstiene, da su voto a la derecha: Ya veis que no tenéis razón. En el Congreso de los Diputados, lleno de señores y señoras ilustrísimas, que saben muy bien lo que se hacen, se han abstenido Unidas Podemos, ERC, PNV, EH Bildu y Compromís. Y se han abstenido porque no les convencen las propuestas del PSOE. Querían más y más. Igual que yo. Amigos y amigas defensores del voto, os han dejado con la ropa interior por fuera.

En fin, que quienes dijeron que «hay que votar», lo mismo van a tener que volver a votar, aunque tendrán que cavilar profundamente a quién van a votar queriendo aún menos. Gran dilema para los votantes pasivos que votan pasivamente lo que en el catálogo les parece más oportuno.

¿A mí qué me parece? Ah, pues fenomenal. Un gobierno interino. Más negociaciones. Nuevos titulares en la prensa un día y otro día y otro día con total monotonía, diciendo algo sin decir nada. Y la sentencia de lo de Cataluña. ¿Puede haber algo más zen?

Y sin desmayo, los fans de los partidos, desempolvarán sus consignas para decirnos que la culpa de que gobierne la derecha, la tiene la (irrelevante y sin valor alguno) abstención electoral. Una deliciosa paradoja, que algo que no vale para nada, determine gobiernos de derechas.

El problema que os planteo es el siguiente. ¿Por qué cuando los diputados se abstienen, ya que la propuesta socialista no les convence, no protestan los electoralistas, y en cambio cuando se abstiene un pobre y mísero ciudadano, porque no le convencen los programas, le tildan de aliado objetivo de los reaccionarios? Yo diría que los defensores del voto hacen que cobre vida ese refrán tan chulo de «consejos vendo, para mí no tengo».

 

A las barricadas

 

 

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