Líderes y Dominadores

Líderes y Dominadores

Cuando analizamos la historia de nuestra especie nos damos cuenta del conflicto esencial que siempre ha existido entre los verdaderos líderes del género humano y los dominadores. Entre los arquetipos recurrentes que encontramos en la historia, en la literatura y el arte, descubrimos siempre el golpe artero, por la nuca, propiciado por el ambicioso de poder contra el líder auténtico. Es decir, que la natura naturans produce talentos y genios sensibles para liderar a los seres humanos y los enfermos ambiciosos de poder los asesinan o los sobornan o los condenan al ostracismo. La lista es larga desde Cristo a Martin Luther King o desde Socrates al Che Guevara. Sin olvidar a Rosa Luxemburgo, a Séneca, a Lincoln, a Trosky, a Martí, a Kennedy, a Salvador Allende, a Patricio Lumumba, a Omar Torrijos, a Placido, el poeta de la Plegaria a Dios, a García Lorca, a Giordano Bruno, a Maurice Bishop, en fin, a cientos y cientos de líderes de nuestra especie que saben las verdades del corazón y las de la mente. O mejor, que razonan las verdades del corazón y crean nucleos racionales para la gran utopía del hombre. Mozart fue enterrado en una noche oscura y lluviosa después de descubrir la música de la luz. Al Dante lo persiguieron con saña hasta que lo condenaron a morir en la hoguera, aunque logró escapar de los dominadores de la época. Otros líderes naturales, los menos, muy pocos, han burlado el asedio y los intentos de asesinatos en su contra como Fidel Castro, Nelson Mandela y otros, pero en realidad, los líderes de la humanidad no han podido llevar adelante sus proyectos de humanización, han sido eliminados, marginados, o brutalmente silenciados para que no cumplan su papel dentro de la Evolución Creadora.

Es decir,&nbsp hay una constante en la historia, que&nbsp ha sido más o menos la siguiente: Los líderes naturales de la especie humana son asesinados y en su lugar se adueña del poder un grupo de violentos ladrones y asesinos. Esta camorra política, por supuesto, no lucha por el poder para liderar la especie hacía la libertad y el bien común sino para dominar y explotar a los seres humanos. En primer lugar porque no están aptos para cumplir con su rol de líderes: son un grupo fantoche. En Segundo lugar porque no poseen ni la inteligencia ni la sensibilidad necesaria para desarrollar tal liderazgo. En tercer lugar porque generalmente son gente sin pensamiento abstracto, por decirlo de alguna manera, que confunden lo finito con lo infinito. A veces, como estos especímenes poseen la moral cameleónica, fingen y forman parte del proyecto de un verdadero líder, pero cuando este desaparece sacan sus garras. Recordemos no mas el caso de Roosevelt y Truman, casi seguro que Roosevelt no hubiera lanzado la bomba atómica sobre las indefensas ciudades japonesas. Por supuesto, a partir de esta dialéctica, donde la barbarie y la fuerza, han dominado sobre la inteligencia y la sensibilidad; el espíritu de las naciones hay que encontrarlo en sus poetas, creadores y politicos rebeldes, perseguidos, condenados al ostracismo o asesinados. Porque, además, siempre ha existido un sistema mundo, una globalización de la dominación, que se ha llamado colonialismo o después, neocolonialismo. Y siempre también han existido voces contra esta barbarie globalizada. Pensemos en el holocausto de América o en el de Africa. Desde luego, la tecnología en otras épocas era más atrasada, pero el poder globalizador era esencialmente el mismo: Un poder explotador y dominador basado en la violencia y en la mentira.

Hoy estamos a las puertas de un mundo nuevo: ha llegado el principio del fin del neocolonialismo. Desde luego, la humanidad no quiere una nueva versión de lo mismo. Las dos categorias fundamentales que han servido de base a los falsos líderes, que han sido la violencia y la mentira, están desprestigiadas. La humanidad rechaza las guerras y toda forma de violencia y ve las cosas más claras. En Nuestra América hay un liderazgo nuevo, que maniobra y resiste los embates criminales de los dominadores. Cristo y las ideas de los líderes auténticos se hacen cada vez más presentes y necesarias. Por supuesto, sin una inyección de cristianismo, la civilización occidental irá a una decadencia definitiva. Obviamente, el Cristianismo sirve a toda la humanidad cuando cada región del planeta lo diluye creativamente dentro de su cultura. Recordemos que los líderes auténticos hablan desde una tradición central oculta para los neofitos. Cada uno en su construcción, pero la esencia franciscana es la misma: Poner inteligencia donde hay brutalidad; poner amor donde hay odio; poner verdad donde hay mentira; poner paz donde hay Guerra; poner, en fin, libertad donde hay opresión.

Hay que luchar por el agua y el pan para todos, por razones poéticas; no solamente por instinto de sobrevivencia. En fin hay que luchar por un mundo mejor por amor y no solamente por intereses materiales. Hay que reconocer al otro y alcanzar con él o ella, una acción solidaria, cooperativa. En lugar de esta Guerra de todos contra todos fabricada por los dominadores para manipularnos.

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