Kraft Terrabusi: Una represión anunciada

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Con gases y balas de goma; carga de la policía montada; perros &nbsp e infantería, un operativo conjunto de las Policías Federal y provincial dio cumplimiento a la orden judicial de desalojo que había emitido el juez de Garantías 1 de San Isidro, Ricardo Costa, luego de que una reunión en el Ministerio de Trabajo entre representantes de la empresa y del Sindicato de la Alimentación (fuertemente enfrentados a la Comisión Interna de la ex Terrabusi) acordaran que no habrá nuevos despidos.

La imagen de los caballos de la policía montada que arremetieron contra una huelga obrera quedará grabada en la memoria de millones de trabajadores.

Todo esto ocurría justo después de que en el ministerio de trabajo la vice ministro Noemí Rial acató (es el término justo) un acta de la empresa Kraft foods en la que se “comprometía” a no despedir más trabajadores.

En ese acuerdo no hay ninguna mención a los 155 despedidos (que llegarían a 164 si se suman algunos despidos previos y posteriores al 18 de agosto). La represión se desató tanto en el interior como en las puertas de la fábrica.

Las imágenes de la represión de ayer remiten inmediatamente a aquellas tomadas durante el Cordobazo cuando la caballería cargó contra el pueblo esas jornadas de lucha históricas, donde la policía fue derrotada. Cuarenta años han pasado desde entonces y es notable hoy la falta de experiencia de los trabajadores y militancia reunida en la puerta de la planta ante tal evento.

Ya no se puede enfrentar la represión lanzando piedritas como si se cazaran mariposas o los palitos de los carteles. Si se lanzan objetos contundentes es para lastimar, no para ver como se matan de risa esperando la orden de reprimir. Hay que buscar otros métodos más acordes y efectivos si se quiere enfrentar un avance de las fuerzas represivas.

Y eso no es nada. Además de la cascada mediática anti-trabajadores, hay que aguantar las burlas: En amable charla con Eduardo Feinmann por C5N, el comisario a cargo de la represión nos mostró como los trabajadores adentro de la fábrica tenían: bombas de estruendo, honderas, una colección de cutters (que deben haber incautado de la sección embalaje) y ¡bombas molotov con botellas de…plástico! y botellitas de cerveza de 330 cm de un temible poder incendiario!!

Basta, compañeros de los partidos de izquierda. Si se va a apoyar a los trabajadores en conflicto ante una situación límite, hay que hacerlo con todas las fuerzas físicas y militantes disponibles. No sirve mandar una delegación de veinte pendejos por organización para que figure el cartelito de la organización en la tele y terminen detenidos y judicializados. ¿Adonde están las direcciones y la masa militante dando la cara y poniendo el cuerpo, como en la época del Cordobazo? Por esto seguro van a llover las críticas, pero muchas son críticas desde la silla, no de compromiso real.

Hay que pensar que los actuales grupos mediáticos SIEMPRE van a estar del lado de las patronales y más aún si los patrones son yanquis y tienen apoyo de La Embajada. Entonces todo quedará como un grupo de revoltosos radicalizados que provocan un “caos vehicular” &nbsp

Todos estos medios, estuvieron toda la tarde dando manija en contra del corte en la 9 de Julio, porque un grupito de manifestantes impedía el normal desarrollo del sacralizado tránsito vehicular, generando, como corresponde, un caos.

Si transmitieron en vivo desde la planta, es porque estaban avisados de una represión cantada y preanunciada hasta el artazgo. Y eso, les encanta. Durante la represión, algunos militantes la emprendieron contra el móvil de C5N, medio al que habían acusado durante una asamblea de encabezar una campaña contra los despedidos.

Además es una burla completa que la “Secretaría de Derechos Humanos” haya supervisado el operativo policial “para que no se cometieran excesos” durante la represión &nbsp

“Grupos que no responden a la conducción”

Como siempre suele suceder en estos casos cuando los trabajadores y el cuerpo de delegados no responde a la conducción burocrática, el secretario general del Sindicato de Trabajadores de Industria de la Alimentación, Rodolfo Daer, responsabilizó a "un sector de compañeros despedidos" por los incidentes ocurridos en la planta”

El delegado de la ex Terrabusi, Ramón Bogado, replicó duramente al titular del gremio. “Daer está borrado de la fábrica, hace 12 días que no aparece –explicó el trabajador despedido-. Usa los mismos argumentos que la patronal para justificar la represión que sufrimos”.