Kosovo y Crimea: doble rasero en la política de EEUU

 

El 17 de febrero de 2008 la población mayoritariamente albanesa de Kosovo declaró su independencia de Serbia, bajo el auspicio de un importante número de países europeos y de Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), por medio de la vía del referéndum. ¿Por qué entonces están estos países imponiendo sanciones económicas y restrictivas a Rusia por su rol como garante del referéndum que resultó en la independencia de Crimea respecto de Ucrania, considerando que la población de Crimea es mayoritariamente rusa y casi totalmente pro Rusia? ¿Por qué cuando lo gestiona Estados Unidos es “correcto” y cuando lo hace Rusia es incorrecto, ilegal y merecedor de sanciones?

En primer lugar cabe señalar que EEUU dispone de una doble moral para manejarse en la política internacional. No lo ha dicho el autor de este artículo de opinión sino el afamado politólogo estadounidense Samuel P. Huntington, quien en 1996 publicó un libro en el que señalaba que “la hipocresía, los dobles raseros y los «sí pero no» son el precio de las pretensiones universalistas de occidente y de Estados Unidos, que siempre ha sido una nación misionera…”.

En aquel momento Huntington señaló algunos ejemplos y escribió: “Se promueve la democracia, pero no si lleva a los fundamentalistas islámicos al poder; se predica la no proliferación nuclear para Irán e Irak, pero no para Israel; los Derechos Humanos son un problema con China, pero no con Arabia Saudí.” Y esto es una realidad que poco ha cambiado en la actualidad. Cabe recordar que en 2012 Egipto obtuvo a su primer presidente democráticamente electo en sus 5000 años de historia, pero como el pueblo eligió a Mohamed Mursi, de la Hermandad Musulmana, sucedió que las fuerzas armadas egipcias, financiadas por EEUU desde los tiempos del dictador Mubarak, ejecutó un golpe de Estado. Por otra parte, EEUU continúa imponiendo gravísimas sanciones a Irán en razón de su programa de energía atómica, mientras que encubre a Israel y coopera con este Estado. Adicionalmente, EEUU impone sanciones sobre Cuba, en contra de la voluntad de la “comunidad internacional”, porque le acusa de ser un régimen dictatorial que irrespeta los Derechos Humanos, mientras que las críticas en contra de su socio comunista del extremo oriente, China, son extremadamente exiguas y prácticamente no existen en lo referente a los regímenes absolutistas de los “reyes del petróleo” en el oriente medio.

En segundo lugar, cuando Estados Unidos mueve a sus aliados para promover y reconocer la independencia de Kosovo y para rechazar y condenar la voluntad del pueblo de Crimea, no lo hace en apego al derecho internacional, sino en razón de su poderío. Recordemos que el régimen de la “comunidad internacional” es muy débil y no existe un ente con poder de policía que haga respetar el derecho internacional en todos los casos. Por consiguiente, el poder relativo de los Estados y las alianzas que se efectúen entre ellos juegan un papel decisivo a la hora de definir las cuestiones estratégicas de la política internacional. El presidente ruso, Vladimir Putin, se refirió a este asunto el día martes pasado cuando dijo: “Nuestros socios occidentales encabezados por Estados Unidos prefieren guiarse en política internacional por el derecho del más fuerte, creen […] que solo ellos pueden tener la razón. Aquí y allá utilizan la fuerza contra países independientes, hacen aprobar las resoluciones que necesitan de las instituciones internacionales o simplemente las ignoran, como lo hicieron en Yugoslavia.”

Finalmente, EEUU continúa operando según la lógica de la Guerra Fría, tratando de contener el crecimiento del poder ruso, hasta anularlo. No es casualidad que el libro de Huntington mencionado anteriormente titule “El Choque de Civilizaciones”. En él se expuso la tesis según la cual EEUU continuaría enfrentado a Rusia luego de la disolución de la Unión Soviética, en razón de una pugna intercultural por el poder, existente entre estos enormes colectivos humanos que se han denominado “civilización occidental” y “civilización ortodoxa”, respectivamente. Cuando EEUU combatió a los serbios en Kosovo y propicio posteriormente la independencia de este Estado, lo hizo porque reconocía que Serbia comparte con Rusia el origen eslavo, la religión ortodoxa y una larga historia de alianzas (muchos llaman a Serbia “la Rusia de los Balcanes”). Al vencer a Serbia en Kosovo, EEUU venció a Rusia y logró desplazar su influencia de los Balcanes,  hasta el punto en que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es ahora una amenaza occidental en las puertas de Moscú, considerando que EEUU y la Unión Europea están patrocinando la occidentalización de Ucrania.

Por todo lo expuesto anteriormente se puede concluir diciendo que lo sucedido en Kosovo fue muy similar a lo que está sucediendo actualmente en Crimea, en términos de la realización de un referéndum que determine la condición política de un Estado, pero si EEUU sale ahora con el discurso de que en el primer caso fue correcto y en el segundo se están violando los acuerdos del derecho internacional es porque este país se maneja en política internacional con una doble moral que se adapta en todo momento para favorecerle, una prepotencia imperialista que le lleva a manipular e irrespetar el derecho internacional en la persecución de sus intereses nacionales, y una incesante guerra cultural, política, mediática, económica y militar-estratégica contra Rusia, el único actor del sistema internacional que le logró disputar la hegemonía mundial. No está de más aclarar que cualquier forma de imperialismo es deplorable, que ni el estadounidense ni el ruso son buenos, y que actualmente se apuesta por una multipolaridad que democratice de alguna manera al sistema internacional.

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