KJELSØ, Aage (1914-1995)

Por Andreas Bülow y Paolo Casciola

Por Andreas Bülow y Paolo Casciola KJELSØ, Aage [Åge][1] (1914-1995)   Nacido el 21 de mayo de 1914 en una familia obrera, en Rødovre, un suburbio de Copenhague, Aage Kjelsø estuvo inicialmente activo, durante su adolescencia, en el movimiento de los boy scout. Pero algún tiempo después, al no aceptar el nacionalismo, ni los comportamientos militaristas […]

Por Andreas Bülow y Paolo Casciola

KJELSØ, Aage [Åge][1] (1914-1995)

 

Nacido el 21 de mayo de 1914 en una familia obrera, en Rødovre, un suburbio de Copenhague, Aage Kjelsø estuvo inicialmente activo, durante su adolescencia, en el movimiento de los boy scout. Pero algún tiempo después, al no aceptar el nacionalismo, ni los comportamientos militaristas en boga en el seno de aquella organización, en 1929 se adhirió a la sección de Valby de la Danmarks Socialdemokratiske Ungdom (DSU, Juventud Socialdemócrata de Dinamarca), alternando pequeños trabajos y largos períodos de paro. Estuvo entre los jóvenes socialistas de izquierda influenciados políticamente por Bernhard Bøggild, uno de los militantes de la DSU que en octubre de 1932 habían invitado a Trotsky a ir a Copenhague.

La militancia del joven Kjelsø en la DSU coincidió con el auge del llamado “Círculo antifascista”, conocido también como “Movimiento de las tres flechas”, cuyo principal dirigente era el científico de origen ruso Sergei Stepanovich Chajotin, que había sido obligado a refugiarse en Dinamarca procedente de Alemania, donde enseñaba, a causa de la conquista del poder por parte de los nazis. Chajotin había sido, desde 1931, el jefe ideológico del Eiserne Front (Frente de hierro), la organización paramilitar del Partido socialdemócrata alemán, que se había batido en vano por la creación de un frente único con los comunistas con el objetivo de contrarrestar la subida de Hitler. Kjelsø entró en la órbita política de tal movimiento, formando parte del Ordensværnet (Guardia del orden), el grupo socialista paramilitar adiestrado por el “teniente Müller”, un miembro del Schutzbund (Liga de defensa) ‒ la milicia armada del Partito socialdemócrata austriaco ‒ que había emigrado a Dinamarca tras la derrota de la Comuna de Viena en 1934.

En 1934 Kjelsø y los demás jóvenes socialistas de izquierda, que no habían conseguido conquistar la mayoría con ocasión de un congreso de la DSU, fueron expulsados del partido y fundaron entonces un grupo propio, que publicó un boletín titulado Alarm. La fase de gestación del trotskismo danés condujo, en el otoño de 1934, a la formación de una primera agrupación declaradamente trotskista, guiada por Bøggild y Svend Johansen, gracias también a la colaboración de un pequeño grupo formado por exiliados alemanes, liderado por Georg Jungclas. Esta pequeña organización, que adoptó el nombre de Internationale Kommunister (Bolscheviker-Leninister) (Comunistas Internacionales [Bolcheviques-Leninistas]) empezó a desarrollar una actividad de propaganda entre los jóvenes socialistas expulsados, que habían dado vida a la International Socialistisk Brevklub (Circulo internacional de correspondencia socialista) ‒ cuyos principales exponentes eran Poul Moth y Tage Lau ‒, al cual Kjelsø se había adherido.

Conquistados a las posiciones trotskistas, Kjelsø y sus compañeros tomaron parte en la creación de la Socialistisk Arbejder Ungdom (SAU, Juventud obrera socialista), que publicó el primer periódico trotskista en lengua danesa, Klassekampen. Además de militar en las filas de la SAU, Kjelsø y sus compañeros también eran miembros de la Liga de lucha antifascista, que había sido formada por los militantes expulsados de la DSU y que auspiciaba el frente único con los estalinistas y el adiestramiento físico y militar necesarios para enfrentarse a la actividad de los partidarios daneses del nazismo. En al menos un caso consiguieron impedir la celebración de un mitin de la Konservativ Ungdom (Juventud conservadora) en la plaza Blaagaards, en el barrio obrero de Nørrebro.

La SAU estaba afiliada al Buró Internacional de la Juventud Revolucionaria que formaba parte del “Buró de Londres”. A causa de la propaganda trotskista que desarrollaba, en particular a través de su boletín Internationale Jugendinformation der IKL (Bolcheviki-Leninisten) (Información internacional de los jóvenes de la Liga Comunista Internacionalista [Bolcheviques-Leninista]), la SAU fue finalmente excluida de ese organismo. En el período siguiente, aplicando la táctica entrista propuesta por Trotsky, la SAU se disolvió y sus militantes se adhirieron a la DSU donde, para llevar adelante su trabajo político revolucionario de oposición, dieron vida al Leninistisk Arbejdsgruppe (LAG, Grupo de trabajo leninista).

Bajo el impulso decisivo de Lau y de Moth, ambos políglotas, la organización trotskista danesa inició también un trabajo en el seno de la Sennacieca Asocio Tutmonda (SAT, Asociación a-nacional mundial), la tendencia obrera del movimiento esperantista fundada en 1921. Los trotskistas constituyeron en su interior una Fracción Bolchevique-Leninista que en 1935 se dotó de un boletín propio de propaganda, ciclostilado en esperanto, La Permanenta Revolucio, de cuya redacción formó parte Kjelsø desde el primer número. La Fracción empezó entonces una correspondencia con militantes esperantistas de izquierda en todo el mundo, y durante 1936 comenzó a recibir cartas de varios países, incluido Japón.

Kjelsø y Lau, que estaban en el paro, decidieron entonces emprender un largo viaje en bicicleta para encontrarse con los compañeros que vivían en tierras muy lejanas, en el Extremo Oriente. Partieron en el verano de ese mismo año y llegaron a Austria, donde probablemente asistieron al Congreso esperantista mundial que se reunió en Viena a mediados de agosto. Luego, volvieron a marchar hacia Yugoslavia, y fue probablemente en el pequeño pueblecito croata de Sušak donde decidieron, el 17 de septiembre de 1936, abandonar el proyecto de alcanzar Tokio para dirigirse a España, donde un mes antes había estallado una guerra civil.

Llegados a Yugoslavia, participaron en una asamblea a favor de la España republicana, en la que Josip Broz (Tito) les convenció de marchar a España para unirse a la lucha en curso. Desde Croacia se dirigieron, pues, siempre en bicicleta, hacia Italia. Lau decidió entonces atravesar solo la frontera, entrando en la Italia fascista, mientras Kjelsø prosiguió a solas el viaje a través de los Alpes, en bicicleta, consiguiendo finalmente llegar a Francia. Ya en Marsella, con la ayuda de algunos sindicalistas y del gobierno francés del Frente Popular, consiguió que le acogieran en un barco que salía para Barcelona. Pero en el momento en que, ya a bordo de la nave, manifestó sus ideas antiestalinistas, fue tratado como un “indeseable provocador” y se le hizo bajar a tierra antes de partir.

Al quedarse en Marsella, Kjelsø entró entonces en contacto con los anarquistas, que le dieron una carta de presentación para sus compañeros en España, así como un billete ferroviario hasta la frontera hispanofrancesa, donde los militantes libertarios le ayudaron a llegar a Barcelona. Ya en la capital catalana en octubre, Kjelsø fue entrenado militarmente durante unas pocas semanas en el Cuartel Bakunin (anarquista) antes de ser enviado al frente de Huesca, en Aragón, donde permaneció cerca de dos meses como miliciano de la Columna Durruti. Pero en otoño de 1936 los combates en aquel frente prácticamente habían acabado, y Kjelsø, que no quería permanecer inactivo, pidió un permiso y se fue a Barcelona.

Se presentó en una oficina de las Brigadas Internacionales, en las que se enroló. Pero en lugar de ser enviado al frente para combatir y para desarrollar algo de propaganda entre los milicianos alemanes, como esperaba poder hacer, fue enviado a un campo de entrenamiento en Albacete. Luego fue destinado al frente de Andalucía, donde en diciembre de 1936 tomó parte en la batalla de Andújar contra las tropas marroquíes fieles a Franco y a la monarquía. En ese enfrentamiento militar, que se resolvió con una derrota de las fuerzas republicanas, Kjelsø se distinguió por su valor, salvando la vida de un compañero. En enero de 1937 fue enviado al frente de Madrid como soldado del Batallón Thälmann, donde pasó algún tiempo en las trincheras de la Ciudad Universitaria madrileña. El 23 de enero de 1937 participó en la batalla de Las Rozas, que concluyó con una nueva derrota de las tropas republicanas. Kjelsø fue herido en una pierna y estuvo ingresado unos dos meses en un hospital cercano a la Puerta del Sol. Durante su hospitalización Kjelsø solicitó dejar la brigada. Cuarenta años después, él mismo explicó cuales fueron los motivos políticos de tal decisión:

 

“Esta elección no se debía a la herida y a mi debilidad física, sino que respondía a mi profunda desilusión respecto al desarrollo de la situación en la República, donde la influencia estalinista había dramáticamente intensificado su propio ritmo de crecimiento, gracias al envío de armas rusas y a la presión de Rusia, ejercida por todos los representantes soviéticos, incluido el partido comunista español, que había crecido masivamente en cuanto portavoz político de aquellos que abastecían las armas. Otra causa de la creciente influencia estalinista fue la emersión del partido co­munista como portavoz de todos los elementos pequeñoburgueses, moderados y conservadores en relación a las cuestiones económicas y sociales, sobre todo en cuanto a la lucha del partido contra las colectivizaciones y a favor de la reprivatización. A causa de su enérgica lucha por un mando unificado y una disciplina ciega en el nuevo ejército unificado, por el restablecimiento de la autoridad del Estado y de la policía, y por último, aunque no menos importante, por su violenta caza de brujas contra todo tipo de “experimento” revolucionario y contra quienes lo practicaban, el partido comunista se convirtió en el partido natural de los funcionarios, de los oficiales y de los policías. Por otra parte, sus afiliados de origen obrero eran más bien escasos y, hablando relativamente, también en menor número respecto al momento del estallido de la guerra. En breve, la contrarrevolución estalinista seguiría avanzando con rapidez, y como obrero revolucionario para quien el objetivo era la guerra (contra el fascismo) y la revolución (contra el capitalismo y el feudalismo), me resultaba difícil permanecer en las Brigadas Internacionales, mandadas por los estalinistas[2]”.

 

Su petición fue rechazada, pero en marzo, cuando estuvo de nuevo en condiciones de caminar, algunos compañeros revolucionarios le ayudaron a escapar del hospital, eludiendo el control de los guardias. Kjelsø se dirigió entonces a la sede del POUM en Madrid, cuyos dirigentes le aconsejaron que se fuera a Barcelona, a donde llegó a finales de marzo de 1937, pasando por Valencia, a bordo de un automóvil del POUM. En Barcelona Kjelsø se alojó en el Hotel Falcón del POUM, en las Ramblas, estableciendo contactos con la organización trotskista oficial, la Sección Bolchevique-Leninista de España (SBLE), liderada por Manuel Fernández-Grandizo y Martínez, conocido como G. Munis. Ese mismo mes de marzo Kjelsø entró a formar parte, junto a Munis y Domenico Sedran, llamado Adolfo Carlini, de la dirección de la SBLE. Enrolado en la División Lenin del POUM, permaneció algunas semanas en el frente de Huesca. Kjelsø fue luego enviado de nuevo a Barcelona, probablemente porque el POUM se preparaba para disolver sus propias milicias para hacerlas confluir en el ejército regular del Frente Popular, y quería desprenderse ante todo de los elementos más críticos.

De regreso en Barcelona desde finales de abril, Kjelsø trabajó primero como peón agrícola en los campos colectivizados de la CNT, luego como obrero en una fábrica militar de granadas, y durante las jornadas de mayo de 1937, combatió en las barricadas de Barcelona. En aquellos días fue arrestado junto a otros compañeros que vivían en el Hotel Falcón, pero luego fue liberado tras un día y medio de detención. Entonces vivió durante algún tiempo “en mitad de una cuesta de la montaña de Montjuic”, en el Pasaje Serrahima 4-2º, en casa de la mujer de un militante libertario encarcelado. En el mismo piso vivía también Sedran; lugar donde el 13 de febrero de 1938 ambos fueron arrestados por policías españoles al servicio de la NKVD, bajo la acusación de haber asesinado a Leon Narwicz, un capitán polaco de las Brigadas Internacionales que era un agente del SIM y de los servicios secretos estalinistas. Kjelsø había conocido personalmente a Narwicz en el frente de Madrid y lo había encontrado de nuevo en Barcelona, estrechando su amistad con él – sin conocer, obviamente, que Narwicz estaba a sueldo de la mafia estalinista – e invitándole a asistir a algunas reuniones de la SBLE.

Con su trabajo de infiltración en el POUM, Narwicz había contribuido a la detención de algunos militantes de ese partido. Su juego duró hasta el día en que el dirigente poumista Juan Andrade lo identificó en una fotografía, publicada en las páginas de un diario, en la que Narwicz aparecía al lado del dirigente estalinista Enrique Líster. El POUM decidió entonces matarlo, en venganza por la muerte de su principal exponente, Andreu Nin ‒ que el 16 de junio de 1937 había sido detenido junto a otros dirigentes poumistas y luego secuestrado por los estalinistas, que lo asesinaron hacia el 24 de junio, haciendo desaparecer su cadáver, y procediendo a la detención de muchos de sus militantes. Concertada una cita, Narwicz fue muerto el 10 de febrero de 1938 por un grupo de acción del POUM.

En el mismo día de la detención de Kjelsø y Sedran fueron arrestados también Munis y otros miembros de la SBLE. Encarcelados en las celdas de los sótanos de la Jefatura de Policía en la Vía Durruti (hoy vía Layetana), donde pasaban la noche, por la mañana eran trasladados ‒ excepto el militante de origen italiano Luís Zanon, que durante algunos días permaneció aislado del resto ‒ con una camioneta de la policía a la checa de Plaza Berenguer, donde tenía su sede la Brigada Criminal bajo el mando de Julián Grimau García, distante solo 150 metros de Jefatura, donde fueron sistemáticamente torturados durante casi un mes con el objetivo de hacerles confesar lo que quisieran sus torturadores estalinistas. Según testimonio de uno de ellos, Jaime Fernández Rodríguez, las torturas incluían, además del aislamiento individual durante largos períodos, la privación de alimentos y de agua para plegarlos mediante el hambre y la sed (hasta el punto de obligarles a beber su propia orina), así como amenazas, palizas, simulacros de fusilamiento, etcétera.

Kjelsø, como los demás, sufrió estos duros maltratos y, en cierto momento fue careado con Zanon, que había cedido a las torturas y confesado aquello que quisieron sus inquisidores estalinistas. También a Kjelsø se le extrajeron falsas confesiones, según las cuales los trotskistas de la SBLE habrían recibido de la dirección de la Cuarta Internacional órdenes de “pasar a una actividad terrorista” y de “organizar atentados contra Comorera, Negrín y Prieto”.

Sin embargo, a diferencia de sus compañeros, el 28 de febrero consiguió afortunadamente huir de la checa de Plaza Berenguer y llegar hasta la Casa CNT-FAI, que estaba a solo unos cincuenta metros de la Brigada Criminal. Kjelsø explicó entonces al anarquista alemán Agustín Souchy lo que sucedía, con la esperanza de que los anarquistas pudieran hacer alguna cosa por sus compañeros encarcelados. Cuando Souchy le dijo: “¡Los trotskistas nos estáis llevando a la catástrofe!”, Kjelsø le respondió: “¡Los anarquistas ya nos habéis llevado a la catástrofe!”. El 9 de marzo de 1937 envió una postal a Lau, explicándole brevemente la situación, esperando que consiguiera promover una campaña a nivel internacional en favor de la liberación de los trotskistas detenidos en Barcelona. Lau intentó entonces obtener ayuda del dirigente socialdemócrata danés Hans Hedtoft, que el 24 de mayo envió una carta al secretario de la Internacional Obrera Socialista Friedrich Adler, exhortándole a que hiciese oír su voz.

Kjelsø vivió algún tiempo en la sede de la CNT-FAI, tiñendo sus cabellos rubios de negro, para pasar desapercibido. La solidaridad cenetista atendió a su sostén alimenticio y económico hasta encontrarle alojamiento en casa de la familia de un médico anarquista. En la visita que hizo al cónsul danés en Barcelona, se oyó tratar de “aventurero”. Algún tiempo después consiguió huir de España con ayuda de los anarquistas y de algunos marinos escandinavos, subiendo a un barco que iba a Marsella hacia finales de abril de 1938. Puso entonces al corriente de lo sucedido, así como del proceso en curso contra los militantes de la SBLE, a los trotskistas franceses del Parti Ouvrier Internationaliste (POI). El semanario del POI, La Lutte Ouvrière, pudo entonces publicar en la portada de su número del 5 de mayo de 1938 un largo artículo titulado “Negrín-Stalin preparan un nuevo proceso de Moscú en Barcelona. Grandizo-Munis, Adolfo Carlini, etcétera, militantes revolucionarios, heroicos milicianos de primera hora, son conducidos ante el tribunal ‘de espionaje’ sobre la base de un procedimiento inquisitorial”. En el artículo se hablaba por primera vez de “Hage Kielson [sic], voluntario, militante bolchevique, adversario del terrorismo individual (ha logrado evadirse)”. En los números siguientes, el mismo periódico publicó ‒ gracias a las informaciones facilitadas por Kjelsø ‒ noticias extremadamente detalladas sobre la maquinación puesta en marcha por los estalinistas en Barcelona, empezando una campaña a favor de la liberación de Munis, Sedran y el resto de miembros de la SBLE.

Más tarde Kjelsø fue arrestado y expulsado de territorio francés. De regreso en Dinamarca, sus críticas narraciones sobre la guerra civil española no suscitaron entusiasmo en ningún ambiente político y, durante una asamblea pública en la sede del sindicato de los encaladores de Copenhague, Kjelsø fue golpeado por el paraguas de una mujer estalinista. Probablemente se adhirió al pequeño grupo trotskista liderado por Moth y Lau que, durante el período bélico, fue puesto al margen de los demás trotskistas a causa de su actitud “sectaria”, en cuanto se oponía a la llamada “política militar proletaria”. Internado por la policía danesa en noviembre de 1942 en el campo de prisioneros de Horserød junto a la mayor parte de los daneses que habían ido como voluntarios a España, Kjelsø tuvo una dura vida. Habiéndole reconocido, los detenidos estalinistas adoptaron la resolución Contra los traidores en la que era definido como un “agente fascista” y con referencia explícita a la acusación de haber asesinado a Narwicz. Estas afirmaciones equivalían a una condena a muerte. Los estalinistas impidieron luego a Kjelsø que se defendiera, fijando su versión de los hechos en el periódico mural del campo.

Kjelsø fue puesto en libertad en julio de 1943, probablemente porque nunca había militado en el partido comunista (estalinista) danés. Entonces entró en la Resistencia, colaborando con Børge Nielsen, otro veterano trotskista. No se puede excluir que Kjelsø haya participado, en octubre de 1943, en la operación de evacuación de los hebreos daneses a Suecia, dado que los trotskistas jugaron un importante papel en la organización de la salida de los proletarios hebreos de los barrios obreros de Borgergade y Adelgade. Reingresado en el grupo de Moth, en la última fase de la ocupación nazi, Kjelsø y sus compañeros difundieron entre los proletarios alemanes en uniforme octavillas en alemán que llamaban a la fraternización y al derrotismo revolucionario. El 4 de mayo de 1945, un día antes del anuncio oficial de la liberación del país, un pelotón de partisanos daneses en armas llamó a la puerta del apartamento en Copenhague en que vivía Kjelsø, capturándolo bajo la acusación de que era un “espía fascista”. Bajo amenaza armada, fue obligado a seguirles a la plaza Kongens Nytorv, donde estuvo custodiado por los estalinistas hasta que uno de ellos, Jørgen Olsen, que había sido voluntario en España y lo había reconocido, informó a los partisanos que habían capturado a la persona equivocada, salvándole así la vida.

Tras el fin de la guerra Kjelsø encontró un trabajo como obrero en el sistema del alcantarillado de Copenhague, siendo elegido delegado sindical por sus compañeros. También tomó parte en las actividades del pequeño núcleo trotskista liderado por Moth, que en 1947 inició la publicación del periódico Det Ny Arbejderblad (La nueva hoja obrera), “Órgano de los comunistas revolucionarios (Cuarta Internacional)”. En los últimos meses de 1952 el grupo de Moth, que contaba sólo con una decena de miembros, fue de los pocos que sostuvieron a la organización trotskista francesa en su lucha contra la tendencia “centrista-liquidacionista” liderada por el secretario de la Cuarta Internacional Mikhalis Raptis, llamado “M. Pablo”, que había conquistado la mayoría en el III Congreso Mundial de agosto-septiembre de 1951, y que atribuía al estalinismo un papel histórico progresista, preconizando un “entrismo sui generis” (de tipo particular, esto es, de larga duración) de los trotskistas en los partidos estalinistas. Pero el grupo de Moth, en el que Kjelsø al parecer continuaba militando, no era reconocido como sección danesa oficial de la Cuarta Internacional y, además, había roto con el análisis trotskista de la URSS como un Estado obrero degenerado.

A mediados de los años cincuenta Kjelsø entró en las filas del Danmarks Socialistiske Parti (Partido socialista de Dinamarca). Luego, en el momento de la formación del Socialistisk Folkeparti (SF, Partido popular socialista), creado por el secretario del Partido comunista Aksel Larsen ‒ que en noviembre de 1958 había sido expulsado del partido a causa de sus críticas posiciones sobre los hechos de Hungría de 1956 y sobre el estalinismo en general ‒, los trotskistas daneses, que se habían reorganizado bajo la guía de Georg Moltved, se afiliaron al SF. Kjelsø fue delegado a su congreso fundacional, en febrero de 1959.

Obviamente los trotskistas mantuvieron viva una fracción propia en el seno del SF hasta 1967, cuando un tercio de los parlamentarios del SF rompió con este último para dar vida al Venstresocialisterne (VS, Socialistas de izquierda). A mitad de los años setenta los trotskistas, que mientras tanto habían conquistado a la mayoría de la organización juvenil del SF y luego del VS, rompieron a su vez para dar vida a un grupo independiente. Pero probablemente Kjelsø no tomó parte alguna en esta nueva formación. Después de haber participado en las actividades del Gruppe 61, que en los años 1961-1964 se distinguió por sus manifestaciones de protesta contra la guerra de Vietnam y en el trabajo de solidaridad con la lucha clandestina contra el régimen franquista en España, entró durante algunos años en la órbita de la Izquierda comunista (bordiguista).

Según el testimonio de Carsten Juhl, en 1966 Kjelsø conoció, a través de un bibliotecario de la Arbejderbevægelsens Bibliotek og Arkiv (ABA, Biblioteca y archivo del movimiento obrero) de Copenhague, el italiano Aldo Cotto, el cual era un militante del Partito Comunista Internazionale (PCInt) que publicaba en Milán el periódico Il Programma Comunista. En esa época Cotto, que conocía la lengua danesa y que efectuaba frecuentes viajes de trabajo a Dinamarca, estaba realizando un estudio sobre la historia del trotskismo en ese país, basándose principalmente en los archivos de Marie-Sophie Nielsen. De las discusiones entre ambos surgió el proyecto de fundar una sección danesa del PCInt. Juhl encontró a Cotto en el verano de 1967, ingresando en el “grupo de discusión”. Durante el otoño de 1967 y el invierno de 1967-1968 se reunieron regularmente cada semana, discutiendo sobre todo los documentos del II Congreso de la Komintern (julio-agosto de 1920) y el libro de Lenin El “extremismo”, enfermedad infantil del comunismo (abril-mayo de 1920).

En esa época Kjelsø desconfiaba del “parlamentarismo revolucionario” de Lenin y simpatizaba con las posiciones abstencionistas de Amadeo Bordiga. La actividad de discusión del grupo de Copenhague desembocó más tarde, en abril de 1968, en la publicación de dos textos ciclostilados en danés: las Tesis características del partido (diciembre de 1951) redactadas por Amadeo Bordiga y el escrito de Christian Christensen Moskva og syndikalismen (Moscú y el sindicalismo, 1921). En el otoño de 1968 algunas de las reuniones del grupo se celebraron en el nuevo apartamento de Kjelsø, que se había trasladado del barrio de Nørrebro al de Valby. En abril de 1969 el grupo de discusión empezó al fin la publicación del boletín ciclostilado Kommunistisk Program, subtitulado “Órgano del Partido Comunista Internacional”. Entre tanto el grupo se amplió a otros compañeros, entre los que se contaba a Svend Petersen y Gerd Callesen (el cual estaba entonces en contacto con el Gruppe Arbeiterpolitik [Grupo política obrera] alemán, de tendencia brandleriana, a cuyas posiciones él se había aproximado), que sea como fuere no se adhirieron al PCInt.

Pero justo en tal período destaca el alejamiento de Kjelsø, que disentía de las posiciones adoptadas por el grupo sobre la cuestión sindical. Sin embargo, siguió abonado a Kommunistisk Program, que continuó su publicación aún durante algún tiempo después de la ruptura del grupo danés con el PCInt. En la “reunión general” del PCInt, celebrada en Marsella a principios de septiembre de 1971, el grupo de Copenhague había en efecto expresado una apologética valoración del KAPD en el cuadro de un análisis general de la primera postguerra alemana, y también había criticado el planteamiento general del trabajo sindical del PCInt; estas posiciones provocaron, en diciembre del mismo ano, la expulsión del grupo danés del PCInt.

Tras esa experiencia bordiguista Kjelsø abandonó toda forma de participación activa en cualquier organización política. En los años noventa, trasladado ya a Bogø By, en la pequeña isla de Bogø, se adhirió a la Enhedslisten (Lista unitaria), fundada en diciembre de 1989. Esta organización, que combinaba un proyecto “socialista democrático” con el ecologismo, y que por lo tanto también era conocida como “Alianza verdirroja”, estaba formada por varios grupos de izquierda, incluido el Partido comunista danés. Fue miembro pasivo de la Enhedslisten hasta su muerte. En el jardín de su casa ondeaba una bandera roja, y en su puerta campeaba un retrato de Ernesto “Che” Guevara. Enfermo con un tumor fue ingresado inicialmente en el hospital de Vodingborg, pasando luego a una casa de curas para ancianos en la misma ciudad, donde se extinguió el 2 de octubre de 1995.

 

 

Andreas Bülow y Paolo Casciola

Diciembre de 2014

Publicado en Biografías del 36 por Ediciones Descontrol, 2016

 

La redacción de la presente biografía, fruto de un largo trabajo, iniciado hace mucho tiempo, ha sido terminado en los últimas días de 2014, año del centenario del nacimiento de Aage Kjelsø. Habría sido imposible sin la ayuda de Corrado Basile, Gustav Bunzel, Gerd Callesen, Agustín Guillamón, Mike Jones, Jesper Jørgensen, Carsten Juhl, Sandro Saggioro, Ilario Salucci, Svend Vestergaard Jensen y Ulrik Wagner

[1] La grafía del nombre de Kjelsø sufrió una modificación después de la reforma ortográfica de la lengua danesa de 1948, que  sustituyó el dígrafo Aa / aa por la letra Å / å, de origen sueco.

[2] Esta cita está extraída de las no siempre fiables memorias de Kjelsø, centradas principalmente en su estancia en España en 1936-1938, que fueron recogidas unos cuarenta años después, en junio de 1976, por Carl Heinrich Petersen y publicadas originariamente con el título de “Dansk trotskist i spansk borgerkrig” en la revista de Copenhague Hug!, a. IV, n. 17, 1977, p. 61. Mucho más cuidado es el capítulo consagrado a Kjelsø en el volumen de Carsten Jørgensen, Fra Bjelkes Allé til Barcelona. Danske frivillige i Spanien 1936-39, Nyt Nordisk Forlag Arnold Busck, København 1986. A la figura de Kjelsø se ha consagrado recientemente una biografía novelada: Andreas Bülow, Midnat i århundredet, Solidaritet, København 2014.

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