King Kong y los indígenas contra los gorilas

King Kong y los indígenas contra los gorilas


Suena un poco raro eso de mezclar indígenas con gorilas, perdón, con King Kong que es un simio particular y que justamente por eso no llega, afortunadamente, a gorila. Y más extraño aún, que se pretenda que vayan juntos, indígenas y King Kong, como aliados contra los gorilas. Esto y más es lo que nos sugirió ver la película de King Kong recientemente y no quisimos pasar por alto compartirlo, y de paso, preguntar ¿Desde cuantos ángulos puede verse una película?

Expongo la impresión indígena de la película de King Kong como pretexto para que ella se vea con mas de una mirada, y no reducirse a la perspectiva técnica, que sin duda es excelente, es decir: no basta ir y observar los efectos especiales o las tomas muy buenas que se hacen, o la actuación memorable de algunos artistas, incluidas las del galán de cine, y por supuesto de Kong y la bella, pasando por la muy destacada de quien interpreta al director de un film que finalmente no se realiza, quien, pese a todo lo que pasa, filma y filma como obsesionado.


Si no somos capaces de mirar más allá de lo técnico, la vinculación de dinosaurios con gorilas gigantes e indígenas salvajes, puede genera a un espectador que termina convencido, conciente o inconcientemente, que todo ese conjunto filmado es propio de la barbarie, donde la suciedad y el salvajismo es lo único que identifica a los protagonistas perdedores: indios que en lugar de hablar gruñen, caníbales que sacrifican a las personas en rituales inhumanos; animales que solo comen y pelean. Todos en un ambiente primitivo y salvaje que puebla la tierra, en una isla olvidada y secreta, por lo tanto, sin cultura, sin nada que aportar, salvo ser espectáculo para consumo de la civilización.


Un poco en broma, después de ver King Kong, se piensa ¿no será que los dinosaurios se acabaron por filmar una película? pues con ese amontonamiento de dinosaurios y la pelea de Kong por salvar a la mujer blanca, se mata una buena cantidad de especimenes.


Al termino de la película, lo menos que uno se trae en la boca es que los perdedores en toda la historia somos los indígenas, los chinos, los negros, la naturaleza y los animales.


Los héroes son, “of course”, blancos que saben, que tienen una cultura, manejan el barco, llevan las cámaras de filmar, las armas salvadoras de la violencia indígena, son valientes y osados, capaces de capturar con cloroformo a un gorila Gigante. Es decir, a esos que logran hacer tanto de King Kong como de los indígenas una mercancía, nos los pintan como buenos: la vieja historia de hacer a los villanos héroes, porque son los que cuentan la historia.


Cinematográficamente, King Kong reedita la vieja historia de la bella y la bestia. Claro, aparte de un montón de indios de dientes negros y feos y gruñones, que justamente por como se comporta Kong, la bestia somos los indígenas, pues el gorila por amor pelea contra los dinosaurios y por eso mismo en la ciudad muere, pues eso y no otra cosa trata de explicar la parte melodramática, cuando el gigantesco gorila agoniza en las alturas del edificio de negocios de New York.


Es posible que algunos quieran argumentar a favor de la versión moderna del film, en el sentido de que solo se trató de recuperar con la técnica moderna una película clásica, y nosotros diremos que en efecto, esa recuperación incluye la posición racista, y justamente por eso debiéramos preguntarnos ¿porque en estos tiempos ponen a circular películas como King Kong? ¿Por qué se quiere revivir y promover el racismo? Sin duda, mas allá de que se intentará expresar la injusticia con que se trata a los animales, King Kong tiene en su contenido un mensaje totalmente racista.


Desde luego, no todo es malo en la película, pues con claridad se dibuja el robo y rapiña hacia la naturaleza por parte de los empresarios, en este caso de la industria del cine y espectáculo, que va llevando a la destrucción de nuestros pueblos. De lo bueno de la película esta el hacer evidente la forma en que se nos quita a los pueblos originarios la diversidad de flora y fauna y, como las empresas, aparte de no guardar mínimo respeto para nuestras costumbres y culturas, se apropian de todo lo que se puede volver mercancía.


Ojalá se pueda observar esta producción cinematográfica con la mirada de los ecologistas, de los protectores de animales, de los antirracistas, porque desde la mirada indígena decimos: ya basta de saqueo a nuestras comunidades, no mas burla sobre nosotros los indios al querer insistir en ese estereotipo del salvaje, violento, sucio, feo y sin sentimientos que presenta la película, donde hasta King Kong aparece con sentimientos de mayor nobleza que nosotros.


Ante películas como King Kong solo queda repetir y probar hasta el cansancio a todos los que conciben a los indígenas como aquellos salvajes que hacen sacrificios humanos, que viven en cuevas, que son apestosos, brujos, de ritos salvajes, etc., que los indios, somos indios no estúpidos y estamos mucho mas allá de lo que pinta ese tipo de cine, pues tenemos propuestas para este mundo globalizado, al cual no estamos pidiendo integración sino respeto a ser lo que somos.


Sin temor a equivocarnos, si King Kong y los indígenas hubiesen hecho la película, aparecería el noble y amoroso Kong unido con los pueblos originarios para luchar contra los verdaderos gorilas, los actuales de uniforme, funcionarios, autoridades, de corbata y muchos con títulos universitarios que se la pasan haciendo mucho mas daño que los registrados por King Kong en la cinta y son el verdadero salvaje y sin sentimientos que tratan de interpretar a través de los indígenas.

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