Ken Loach; Family life

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Se acaba de editar en DVD Family Life (Reino Unido, 1972), la primera película de Loach estrenada aquí, y que no había manera de encontrar.

En su extensa entrevista con Graham Fuller (Ken Loach por Ken Loach, Alba, Barcelona, 1999), éste le recuerda In Two Minds, un docudrama televisivo en el al parecer ya había ofrecido una aproximación mucho más áspera de la ideas laingianas, que Loach considera empero desarrollado con mayor extensión en Family Life, una versión cinematográfica de aquella misma historia.

Loach responde: En la producción para televisión el terapeuta laingiano era una presencia ausente. Tan sólo oías su voz. Pensé que resultaba un poco forzado, un poco artificial. Así que en la película decidimos que apareciese en la pantalla. El personaje estaba interpretado por Mike Riddall, que en realidad era doctor, y que supo entender perfectamente la idea del film. Evidentemente, la familia de la película es una familia ficticia, pero Mike fue muy sutil e inteligente, ya que exploró las personalidades reales de la gente que habíamos reunido para interpretar a los otros personajes. En cierto sentido, lo que surgió de aquello fue casi un documental sobre las personas que estaban haciendo la película y, en especial, sobre el personaje de la madre, que interpretaba Grace Cave, una mujer enormemente representativa de lo que solemos llamar los valores familiares. Me preguntaba dónde podía encontrar a alguien que interpretase aquel papel, porque era fundamental seleccionar a una actriz que no juzgase o se distanciase del personaje. En el argumento de la película, la madre tenía una relación claustrofóbica con su hija y representaba los valores tradicionales que, exagerados o llevados más allá de un límite, resultaban muy represivos”.

El punto de partida argumental en la Asociación de los Conservadores de Walthamstow donde reunió con el comité femenino: “Recuerdo el encuentro, que fue extraordinario, y cómo una señora, Grace, era mucho más formidable que las demás. Intenté ensayar algunas escenas con ella y resultó tener una capacidad de actuación asombrosa; las palabras salían de su cabeza sin ninguna inhibición. Así que le di el papel y, en cierto modo, creo que se convirtió en el motor que hizo que la película funcionase. A menudo la dirigí en su diálogo con Bill Dean, que hacía de padre y con el que yo ya había trabajado anteriormente, o a través de Mike. El personaje de Bill también estaba dominado por el de Grace, y era derrotado por ella, pero, de una manera u otra, aceptaba ese tipo de derrota…”

Graham también inquiere sobre “situaciones en que la tensión entre los actores también se produce fuera del rodaje”, y se puede decir que el cineasta potenciaba o manipulaba estas situaciones…Pero según Loach: él intentaba simplemente “combinar ambas posibilidades. No creo que esté bien manipular una relación que se establece fuera del rodaje porque, si la elección de actores ha sido buena, con la relación que uno establece en la pantalla ya es suficiente. Por ejemplo, no había posibilidad de que la relación entre Grace y Sandy Ratcliff, que interpretaba el papel de la hija en Family Life, fuese diferente, porque Sandy era un espíritu libre, fiel a los sesenta, capaz de entender de forma consciente lo que suponía ser dominada por una persona como Grace. Conté mucho con la ayuda de Bill, que entendió el tipo de relación que queríamos mostrar y que, de los tres actores principales, fue el más consciente a la hora de interpretar su papel. Sandy también entendió la relación. Sin embargo, Grace no. Así que no necesité manipular sus relaciones fuera del rodaje. Al elegir a los actores ya establecimos de antemano las relaciones que se iban a desarrollar entre ellos cuando se pusiesen delante de la cámara”.

Sin embargo la madre (Grace) parecía consiente que el personaje al que estaba dando vida tenía claramente un carácter destructivo…Pero para Loach esto no era cierto: “Para ella la madre era la mejor madre que se podía ser en aquellas circunstancias. No pensaba que la culpa de que la hija estuviese enferma fuese de la madre, porque en el rodaje ella no sólo daba voz a lo que estaba prescrito en el guión. Creía en los valores tradicionales del respeto, de la obligación y de la jerarquía, y en que los niños tienen que hacer lo que se les manda. Pensaba que la madre sabía mejor que nadie lo que le pasaba a su hija, y tenía una visión severa de la disciplina intolerante con las indiscreciones o excesos de la juventud. Al final, cuando Grace vio la película, afirmó con cierta sorpresa que le habíamos dado un tono un poco malvado”.

En otra ocasión que hablamos de Loach (Ken Loach, un cineasta de la clase obrera), nos hemos referido de las dificultades del cine para abordar temáticas cinematográficas profundas, que los ejemplos de fracasos son abundantes (ahí está el Freud de Montgomery Clift-John Huston que partía de Sartre)…De hecho, este es un asunto de por sí muy poco abordado en la vida cotidiana. La inmensa mayoría de la población no trata de estas cosas, no se habla de ellas en las conversaciones habituales de casa, el café o el trabajo. No se tiene una idea de lo que puede ser una depresión hasta que la tiene delante, y a veces ni tan siquiera eso. Sin embargo, esos problemas no solamente existen, existen abundantemente y se podría decir que de una manera agravada gracias a formas de vida cada vez más desvinculadas, cada vez más aisladas. El que escribe no puede olvidar una lejana conversación con un amigo que ejercía de psiquiatra en el a Seguridad social, y según el cual no se podía hablar de los desarreglos emocionales que conllevaba para infinidad de mujeres educadas en la sociablidad de la familia y el pueblo que acaban encerradas en viviendas-colmenas como las que teníamos allí mismo, en L´Hospitalet…

No se podría hablar de ello sin crear alarma social, o sea de poner en primera plano una situación para la que no había una respuesta. Ni tan siquiera se daba una incipiente conciencia colectiva…Que conversaciones como aquellas eran excepciones…Aparte de algunos casos más o menos próximos, a un servidor como a tanta gente preocupada por la realidad social, el tema se remitía básicamente a cuatro cosas aprendidas de las lecturas, y también del cine donde seguramente el título más significativo fuese precisamente Family Life, película que en su día se convirtió en un auténtico “caso”, hasta conoció no pocos problemas de censura en su difusión. Al parecer fue inicialmente prohibida en París en 1972, y se permitió con la condición de que la distribución fuese acompañada con un aviso que indicase así: “Se hace notar que este film cuenta la evolución de una joven hacia una grave enfermedad mental y por este mismo motivo podría perturbar a algunos espectadores”. Aquí todo estaba más controlado, y pasó directamente a las salas de arte y ensayo que únicamente existían en las grandes ciudades, y que contaban con un público minoritario.

La película cuenta la historia de la joven Sandy Ratcliff —Janice es el nombre de la protagonista del film— pasa a ser la víctima propiciatoria de un sistema basado en dos instituciones que buscan perpetuarse: la familia y la psiquiatría. Las dificultades de adaptación de Janice al entorno social –a lo “que tiene que ser”- será interpretado como una rareza y su problemática personal acabará movilizando a sus padres y al psiquiatra para "tomar cuidado con ella", en definitiva una historia bastante conocida sobre todo para el personal sanitario en una época en la que la psiquiatría estaba por lo general en manos de profesionales de un nivel muy bajo, esperpéntico incluso en estos andurriales. La película sería acusada demaniquea dado que –a primera vista- colocaba a la muchacha como víctimaen tanto que padres e instituciones. Estas acusaciones desde luego no tenían para en nada en cuenta la suma de hechos reales en los que –como en la película-, padres e instituciones no son los “malos”, simplemente vehiculizan los valores excluyentes y dominantes, una concepción estrecha de lo que es normal y de lo que no lo es.

Una realidad que podría compararse con la existente en los casos de chicas o chicos homosexuales en el mismo contexto…Por otro lado, una nueva visión de la película –que tiene múltiples fans entre las personas más sensibles a estas cuestiones-, nos muestra la “buena fe” de unos y otros que simplemente “tratan de cumplir” con lo que creen que es su deber social. El biógrafo de Leach Julian Petley apunta la relación del film con “… la situación general que se vive en Inglaterra, donde las instituciones y la autoridad están libres de sospecha. Seguimos confiando, en general, en nuestra policía, seguimos creyendo a nuestros médicos. En este aspecto la crítica a la autoridad en un film inglés tiene unas connotaciones diferentes de tas que tendría en un film de un país de la Europa Continental, no en vano la clasista sociedad inglesa tiene unas instituciones más arraigadas y, por ello, la autoridad parece más incuestionable allí que en cualquier otra parte”.

La película fue muy bien recibida en su época, y provocó no pocas controversias en los medios en los que bullía el pensamiento crítico, y en los que las ideas de la antipsiquiatría comenzaban a ser consideradas y debatidas. En realidad, aquellas controversias representaban apenas unos primeros pasos de un conocimiento y u debate necesario que actualmente se encuentra en el mismo punto: o sea en el punto cero. Sabemos que estos problemas son trágicos y muy comunes, está claro que se les trata de dar de lado, y que sí bien es cierto que muchas cosas han mejorado –que menos teniendo en cuenta el abismo de los manicomios del franquismo, del brutal retroceso que significó laderota de la República también en este aspecto-, y quepor lo tanto, bienvenida esta edición de una película de la que hubo una lejana edición en Beta, y que por la mula era asequible en inglés o en francés.

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